CARTA
A TODOS LOS TRABAJADORES
Lo que voy a intentar contar aún mueve en mi muchas heridas
sin cerrar, por ello les pido disculpas de antemano si no logro
ser lo suficientemente clara en mis ideas.
Al levantarme cada mañana el solo hecho de pensar en tener
que ir a mi trabajo me da dolor de estómago, se aceleraba
mi corazón, mis manos transpiran y quiero salir corriendo
para el otro lado o esconderme en la cama. Pero tengo que ir, hay
dos niños que alimentar, una casa que mantener...además
por qué no ir, es mi derecho y no solo mi obligación.
Y con mi cabeza llena de pensamientos y sentimientos encontrados,
casi como una autómata llego a la Intendencia
Cada vez que marco tarjeta mis piernas se aflojan, el pánico
a que ya no esté registrada y haber sido echada me invade
y muchas veces en vez de la luz verde del reloj marcado veo la luz
roja....tengo que cerrar los ojos, tranquilizarme y volver a mirar.
Estoy, aún tengo trabajo!!!, pero acá no terminaba
la agonía de cada jornada, es mas, este es solo el comienzo.
Camino a mi oficina "rezo "para no cruzarme con alguno
de mis dos hostigadores sabiendo que uno de ellos igual estaba ya
instalado en mi sección-el estaba es por que ya he sido trasladada-
No quería verlos, no quería escucharlos mas! Sus humillaciones,
sus acusaciones, la denigración de mi persona frente a compañeros
de trabajo o frente a contribuyentes...basta, solo quería
que esto terminara ya! Ahora me doy cuenta que no va a ser así,
la historia continúa....
Yo no me iba a ir, no voy a renunciar, por más que en muchos
momentos lo he pensado, si algo tenía y tengo claro, es que
tengo derecho a trabajar y a hacerlo en condiciones favorables.
Cada vez que suena el teléfono sentía que mi corazón
paraba, sería otra llamada para un nuevo "rezongo",
un traslado, una nueva notificación de sanción, o
para avisarme que ya no trabajaba más....
Más de un año así, hubieron tiempos más
calmos, tiempos más difíciles; al principio no entendía
lo que pasaba y menos me daba cuenta de lo que ello me estaba afectando,
física, emocional y profesionalmente, en el vínculo
con mi familia, en mi estado de ánimo, económicamente.
Por mi profesión, psicóloga, asisto a psicoterapia
en forma continua pero no fue ahí donde logré entender
que me estaba realmente pasando, si bien es en este espacio terapéutico
es que he podido lograr sostenerme y seguir adelante logrando a
partir del dolor fortalecerme cada vez mas Mi especialidad en psicología
Laboral , si como lo esta escuchando, laboral , me llevó
a concurrir a un congreso donde una Psicóloga extranjera
expone sobre un fenómeno que cada vez se da más en
los organizaciones del trabajo ( en el Uruguay en el Estado ,por
la inmovilidad de los cargos) , es el Acoso Moral en el trabajo
o Mobbing, otros hablan del psicoterror en el ámbito laboral.
Este fenómeno que atenta contra los propios Derechos Humanos
y que muchos uruguayos hoy estamos padeciendo, es tan viejo como
el trabajo mismo, por eso hay autores que hablan de la "esclavitud
en el siglo XXI" para referirse a él. Como ven cualquiera
de ustedes, trabajadores, están expuestos a ser víctimas
del mismo, no hay clases, ni profesiones, ni cargos, cruza a toda
la sociedad.
Ese día en ese congreso la confusión termino y de
ahí en mas tenía que decidir que camino iba a seguir,
traté de buscar opciones alternativas sin resultado alguno,
volví a pensar en irme, No!, recurrí al gremio, no
obtuve respuestas, comencé a escribir sobre el Mobbing en
varios medios de prensa. Por mi y por otros que estuvieran pasando
por lo mismo y darle a ellos, como hoy a ustedes, la claridad que
un día esa especialista me dio a mi. Pero claro, esto no
alcanzaba, el miedo, el dolor, la pesadilla continuaba.
Busqué asesoramiento legal y tomé la decisión,
por mí, por mi salud, por mis hijos y por todos mis compañeros
que están en la misma situación. Por una cuestión
de respeto a mi profesión y a mi ética personal y
profesional...
Esto recién empieza, ya pasé por una instancia de
conciliación, con mucho costo interno pero también
económico y con el riesgo de perder mi trabajo, de todas
maneras hoy decidí que continúo con el juicio.
Cualquier decisión que se tome una vez que uno ya está
sumergido en esta situación tiene un gran costo, por ello
cada uno hará lo que pueda...pero por favor, no callemos
mas, el silencio es ser cómplice de esta realidad, realidad
actual que sino la hablamos, trasmitimos, la pensamos no solo se
va a seguir repitiendo, generando sufrimiento a los trabajadores,
sino que también las posibles salidas y soluciones a este
gravísimo problema son tan dolorosas y dañinas como
el mismo acoso.
Hay muchas cosas vividas que hoy no se las cuento porqué
hay un juicio de por medio, pero espero algún día
podérselas trasmitir si es que ello ayuda a alguien, una
sola persona ya basta para mi.
Gracias por escucharme.
P.D. Hoy estoy
echada, y no por eso renuncio a mis derechos, esto continua
Lic. Silvana Giachero
Psicóloga
Laboral del URUGUAY