El
acoso psicológico conocido también en su acepción
inglesa: " Mobbing" es uno de los problemas más
comunes, más graves, y más perversos que padecen
las personas en los lugares de trabajo.
El pionero en este tema, allá por la década
de los 80, del S. XX, fue el profesor Heinz Leymann, ( psicólogo
nacido en Alemania, pero radicado en Suecia, quien falleció
en el año 2000), para quien, el "Acoso Psicológico
en el Trabajo", es "una situación en la
que una persona o grupo de personas ejercen una violencia
psicológica extrema, de forma sistemática
( al menos una vez por semana) durante un tiempo prolongado
( más de seis meses) sobre otra persona en el lugar
de trabajo".
El fenómeno tiene sus variantes: se produce tanto
entre empleados del mismo nivel jerárquico; como
asimismo del más débil al más poderoso
o del más poderoso al más débil, aunque
esta última condición es la que predomina
mayoritariamente.
¿ Cómo se manifiesta?.
-
La víctima " elegida" suele sufrir actitudes
contra su dignidad o su reputación, tales como comentarios
injuriosos o humillaciones públicas.-
El Profesor Leymann elaboró una lista de 45 señales
de peligro para identificar una situación de mobbing.-
Las principales son: - El jefe - acosador no permite a la
víctima la posibilidad de comunicarse; - Se interrumpe
continuamente a la víctima cuando habla; - Los compañeros
le impiden expresarse; - La víctima, recibe gritos,
amenazas e injurias, de manera constante; - Se lo ataca
verbalmente, criticando su trabajo e inclusive su vida privada;
- Se le niega el contacto, con otros compañeros/as,
mediante gestos de rechazo, desdén, o menosprecio,
- Se ignora su presencia, por ejemplo dirigiéndose
exclusivamente a terceros (como si no lo vieran o no existiera);
- Se le asigna un puesto de trabajo que lo aísla
de sus compañeros; - Se prohíbe a sus compañeros
hablar con él; - Se difunden rumores orquestados
por el acosador; Se ridiculiza a la víctima; - Se
atribuye a la víctima una enfermedad mental; - Se
intenta forzar un exámen o diagnóstico psiquiátrico;
- Se atacan sus creencias políticas o religiosas;
- Se hacen burlas sobre sus orígenes o su nacionalidad;
- Se monitorea, anota, registra y consigna inequitativamente
el trabajo de la víctima en términos malintencionados
y tendenciosos; Se cuestionan permanentemente sus decisiones;
- No se le asigna ningún trabajo; - Se le asignan
tareas muy humillantes, inútiles o absurdas; - Se
le asignan tareas muy inferiores o muy superiores a su capacidad
o competencia profesional; - Se le asignan sin cesar tareas
nuevas; - Se lo obliga a realizar trabajos peligrosos o
especialmente nocivos para la salud; - Se agrede físicamente
a la víctima, pero sin gravedad extrema, a título
de advertencia; - Se agrede sexualmente a la víctima.-
Todos estos son una serie de comportamientos deliberados
del agresor destinados a desencadenar la ansiedad de la
víctima, lo que provoca en ella una actitud defensiva,
que, a su vez, genera nuevas agresiones.
La estrategia perversa no aspira a destruir al otro inmediatamente;
prefiere someterlo poco a poco y mantenerlo a "disposición".
Lo importante es conservar el poder y controlar. Intenta,
de alguna manera, hacer creer que el vínculo de dependencia
del otro en relación con él es irremplazable
y que es el otro quien lo solicita. Esta perversidad no
proviene de un trastorno psiquiátrico, sino de una
fria racionalidad que se combina con la incapacidad de considerar
a los demás como seres humanos.
Debemos tener presente estas tácticas "manipuladoras",
que atentan contra derechos humanos fundamentales, para
prevenirlas, si se padecen, denunciarlas, asesorarse y luchar
para erradicarlas.-
Extraido de http://www.mobbingargentina.com.ar/FILES/mobbing-susanatreviño.doc