La ministra Chacón y el mobbing inmobiliario

Los "Punto de Vista" de Vicente Torres

 

Punto de vista
La ministra Chacón y el mobbing inmobiliario


Ha dicho la ministra Chacón “que los acosadores sepan que este delito no es impune, que se va a perseguir y que, al final, lo van a pagar”. Y no sé si con esta frase ha querido decir que hay delitos impunes, que este concretamente no se había perseguido hasta ahora y que quienes lo cometen “al fin”, que no se sabe cuando será, lo pagarán. En lo que respecta al acoso moral, en cualquiera de sus formas, sería conveniente que tanto Chacón como Caldera, presentaran informes con datos concretos, en lugar de brindis al sol. ¿Cuántos ancianos han salvado de las garras del mobbing inmobiliario? ¿Cuántos trabajadores han escapado del mobbing en sus empresas gracias a la labor de los inspectores? Los datos concretos pueden llevar la esperanza a las víctimas del acoso moral y llenar de zozobra los espíritus de los acosadores. El hecho de que hable del acoso y se difundan y se expliquen sus métodos lejos de servir para reducir el número de casos, lo que hace en realidad es poner en conocimiento de los desalmados una serie de artimañas para salirse con la suya. Los manuales que se publican sobre la cuestión sirven para que los acosadores perfeccionen sus procedimientos. Al final, lo que ocurre es que las personas ancianas están indefensas. Si se ven obligadas a abandonar sus domicilios, nadie se va a enterar. Tampoco es probable que surja alguien dispuesto a arriesgarse por defenderlas, porque los acosadores no reparan en nada. Del mismo modo, los trabajadores que son acosados moralmente acaban por darse cuenta de que su mejor opción es la de abandonar su trabajo y buscar otro. La realidad es que un Inspector de Trabajo puede interpretar las intenciones del trabajador y atribuirle las decisiones que crea conveniente, y por más que el trabajador niegue luego esas intenciones y explique que lo había decidido era lo contrario, lo que vale es lo que ha dicho el inspector, al que nadie, salvo el propio trabajador decepcionado, va a reprocharle nada. En España, los pobres lo tienen muy difícil frente a los poderosos. A los pobres se les hacen promesas y se les pide el voto. Pero con quienes se reúnen a comer los ministros y los cardenales es con los poderosos.

http://www.debate21.com/articulos_5527.html

Punto de vista
Los gordos

Quiero dedicar esta entrada a Marina Parés, defensora tenaz de todas las causas justas habidas y por haber, entre las que hago una mención especial a la de Sandra Correa León, presa caprichosamente en las cárceles de uno de los epígonos de Mico Mandante.


Se queja un gordo (él mismo se denomina así), en El Semanal, y su escrito viene a demostrar la escasa delicadeza con la que nos comportamos comúnmente, más atentos como estamos a lo políticamente correcto que a las cosas que realmente merecen la pena. La gente mira a los gordos, habla de los gordos, critica a los gordos, se ríe de los gordos. Bien, mientras se critica a los gordos, se olvida a los enanos, a los jorobados, a los tetrapléjicos. ¿Se creen mejores que los gordos quienes les critican? ¿Es que los gordos no tienen nada que merezca la pena? Lo que merece la pena, según Mercedes Gil García, actualmente en el candelero gracias a su arrojo y su fe en la humanidad, es lo que nos llevamos al otro mundo cuando nos morimos. Evidentemente, no es el dinero, ni el éxito social o profesional. La vida puede ser una sucesión de desengaños sobre un fondo grandioso que algunos se empeñan en no ver. Éste puede ser atisbado a través de aquellas acciones humanas cuya generosidad excede de lo ordinario.

Generosos fueron, por ejemplo, Guillermo Caballero Martínez y Julio Antonio Casino Ibáñez, ambos jubilados, que, en el mismo episodio, primero uno y a continuación el otro, se enfrentaron con un atracador joven, fuerte y en buena forma física, que armado con una descomunal navaja, intentaba un atraco. Que finalmente optara por huir, en lugar de emprenderla a navajazos, también es una maravilla. Ninguno de los dos héroes ha recibido más premio que el de su propia satisfacción. Ese fondo grandioso también puede apreciarse a través de la lectura. Alguien se pone a leer a Marco Aurelio, por ejemplo, y si es consciente sufre una transformación para bien. Es decir, una persona criticada o rechazada por la masa por algún motivo no justificable ante un tribunal serio es probable que posea un alma más valiosa que las de todos los que le critican juntos.

http://xpuntodevista.blogspot.com

 

Indice Mobbing Inmobiliario

Indice V. Torres

Acoso Moral