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Punto
de vista
La ministra Chacón y el mobbing inmobiliario
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Ha
dicho la ministra Chacón que los acosadores
sepan que este delito no es impune, que se va a perseguir
y que, al final, lo van a pagar. Y no sé si
con esta frase ha querido decir que hay delitos impunes,
que este concretamente no se había perseguido hasta
ahora y que quienes lo cometen al fin, que no
se sabe cuando será, lo pagarán. En lo que
respecta al acoso moral, en cualquiera de sus formas, sería
conveniente que tanto Chacón como Caldera, presentaran
informes con datos concretos, en lugar de brindis al sol.
¿Cuántos ancianos han salvado de las garras
del mobbing inmobiliario? ¿Cuántos trabajadores
han escapado del mobbing en sus empresas gracias a la labor
de los inspectores? Los datos concretos pueden llevar la
esperanza a las víctimas del acoso moral y llenar
de zozobra los espíritus de los acosadores. El hecho
de que hable del acoso y se difundan y se expliquen sus
métodos lejos de servir para reducir el número
de casos, lo que hace en realidad es poner en conocimiento
de los desalmados una serie de artimañas para salirse
con la suya. Los manuales que se publican sobre la cuestión
sirven para que los acosadores perfeccionen sus procedimientos.
Al final, lo que ocurre es que las personas ancianas están
indefensas. Si se ven obligadas a abandonar sus domicilios,
nadie se va a enterar. Tampoco es probable que surja alguien
dispuesto a arriesgarse por defenderlas, porque los acosadores
no reparan en nada. Del mismo modo, los trabajadores que
son acosados moralmente acaban por darse cuenta de que su
mejor opción es la de abandonar su trabajo y buscar
otro. La realidad es que un Inspector de Trabajo puede interpretar
las intenciones del trabajador y atribuirle las decisiones
que crea conveniente, y por más que el trabajador
niegue luego esas intenciones y explique que lo había
decidido era lo contrario, lo que vale es lo que ha dicho
el inspector, al que nadie, salvo el propio trabajador decepcionado,
va a reprocharle nada. En España, los pobres lo tienen
muy difícil frente a los poderosos. A los pobres
se les hacen promesas y se les pide el voto. Pero con quienes
se reúnen a comer los ministros y los cardenales
es con los poderosos.
http://www.debate21.com/articulos_5527.html
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Punto
de vista
Los gordos
Quiero
dedicar esta entrada a Marina Parés, defensora tenaz
de todas las causas justas habidas y por haber, entre las
que hago una mención especial a la de Sandra Correa
León, presa caprichosamente en las cárceles
de uno de los epígonos de Mico Mandante.
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Se
queja un gordo (él mismo se denomina así), en
El Semanal, y su escrito viene a demostrar la escasa delicadeza
con la que nos comportamos comúnmente, más atentos
como estamos a lo políticamente correcto que a las
cosas que realmente merecen la pena. La gente mira a los gordos,
habla de los gordos, critica a los gordos, se ríe de
los gordos. Bien, mientras se critica a los gordos, se olvida
a los enanos, a los jorobados, a los tetrapléjicos.
¿Se creen mejores que los gordos quienes les critican?
¿Es que los gordos no tienen nada que merezca la pena?
Lo que merece la pena, según Mercedes Gil García,
actualmente en el candelero gracias a su arrojo y su fe en
la humanidad, es lo que nos llevamos al otro mundo cuando
nos morimos. Evidentemente, no es el dinero, ni el éxito
social o profesional. La vida puede ser una sucesión
de desengaños sobre un fondo grandioso que algunos
se empeñan en no ver. Éste puede ser atisbado
a través de aquellas acciones humanas cuya generosidad
excede de lo ordinario.
Generosos
fueron, por ejemplo, Guillermo Caballero Martínez y
Julio Antonio Casino Ibáñez, ambos jubilados,
que, en el mismo episodio, primero uno y a continuación
el otro, se enfrentaron con un atracador joven, fuerte y en
buena forma física, que armado con una descomunal navaja,
intentaba un atraco. Que finalmente optara por huir, en lugar
de emprenderla a navajazos, también es una maravilla.
Ninguno de los dos héroes ha recibido más premio
que el de su propia satisfacción. Ese fondo grandioso
también puede apreciarse a través de la lectura.
Alguien se pone a leer a Marco Aurelio, por ejemplo, y si
es consciente sufre una transformación para bien. Es
decir, una persona criticada o rechazada por la masa por algún
motivo no justificable ante un tribunal serio es probable
que posea un alma más valiosa que las de todos los
que le critican juntos.
http://xpuntodevista.blogspot.com
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