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Mobbing en una multinacional.
Veinticuatro
años son tiempo para ir conociendo una empresa como
aquella en la que trabajo.
Sobre todo teniendo en cuenta que llevo prácticamente
todo este tiempo siendo víctima de mobbing, acoso psicológico
en el trabajo.
La verdad es que ahora soy consciente de ello. Antes no existía
este concepto como tal, a pesar de que las empresas lo utilizaban,
tal vez incluso con mayor hincapié, dado que no existía
nada que pudiera castigarlo.
Tampoco existen hoy en día demasiados medios por parte
de las víctimas para impedir esta práctica,
pero algo se ha ido avanzando.
La empresa es una multinacional del sector de la alimentación.
De origen suizo es, posiblemente, la número uno en
el mundo.
Hay que aclarar algo. Mi caso tiene un cierto toque singular.
La singularidad está en el hecho de que el mobbing
me ha servido para crecer como persona. Creo que he salido
reforzado.
Trabajo en el departamento de Organización e Informática.
Empecé como operador ayudante, trabajando a turnos.
Se requería con mucha frecuencia ir a trabajar los
sábados. La cantidad pagada en concepto de "trabajos
extraordinarios" - que no horas extras - era irrisoria
y, evidentemente me negué a trabajar mientras no mejoraran
los emolumentos.
En principio cualquier trabajador puede negarse a hacer algo
que es voluntario.
Sin embargo fue entonces cuando empezó el acoso.
Debo explicar que en ésta como en la mayoría
de las multinacionales, existe la valoración que no
es otra cosa que una puntuación que hace tu jefe sobre
el último año de trabajo.
En base a esa puntuación el aumento anual de salario
es mínimo si obtienes mala nota ó alto si tu
nota es buena.
¿Hace falta decir qué es lo que obtuve con mi
negativa a ir a trabajar los sábados?.
Quince
años seguidos de congelación de sueldo.
Durante ese tiempo y hasta ahora una alternancia de distintas
maniobras:
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Investigación
permanente por parte del jefe y de alguno de mis compañeros
para encontrar fallos en mi trabajo.
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Cambios
de turnos inoportunos para complicar mi vida familiar.
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Entrevistas
del jefe conmigo en las que se dedicaba a decir lo mal
compañero que era y que por mi culpa los compañeros
"pringaban" todos los sábados.
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Comentarios del jefe a mis compañeros diciéndoles
lo raro que soy y lo poco que me preocupo por los demás.
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Exclusión
de toda clase de proyectos.
Trabajos vejatorios.
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Darme
la razón y luego quitármela al no estar
yo delante.
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Ignorarme.
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Pedí
el traslado. El antiguo jefe del departamento me dijo que
lo conseguiría. Ahora es director de la empresa y no
movió un dedo por mí. En el departamento de
personal tampoco se preocuparon de mi traslado.
El
afán de mi jefe por hacerme daño le hizo superar
algunas veces la barrera de la legalidad y yo aproveché
para hacerle llegar a su inmediata superior las pruebas de
lo que estaba pasando.
Nunca sirvió de nada. Incluso alguna vez que tuve la
oportunidad de hablarlo con ella, se me quedaba mirando y
se ponía a reír, como diciendo "es lo que
hay".
La
verdad es que muchas veces me planteé la posibilidad
de cambiar de empleo. Sin embargo irme me parecía un
gesto de cobardía por no querer enfrentarme a los problemas.
Además pensaba y pienso que los problemas son oportunidades
para mejorar. Tenía que aprender a sobrellevar aquella
situación.
Y aprendí.
Aprendí a motivarme solo. No lo tenía demasiado
difícil ya que sabía que todo lo que hacía
era investigado para encontrar fallos y justificar así
las malas notas de cada año.
Intenté ser impecable con mi trabajo y creo que lo
conseguí ya que las excusas de cada año cada
vez eran mas absurdas: problemas de comunicación con
mis compañeros con estúpidos ejemplos, falta
de interés por la empresa (cuya prueba evidente era
no ir a trabajar los fines de semana, que por cierto ya no
se pagaban)
Pasaron los años y dejé de ser operador. Empecé
a hacer horario de oficina y un poco como agradecimiento por
no tener que hacer turnos, iba a comer al restaurante de la
empresa con el jefe y mis compañeros.
Se me hizo duro tener que soportar los comentarios machistas,
vejatorios y los chistes verdes de mi jefe y con el tiempo
empecé a buscar otras personas con las que ir a comer.
Pronto ya no volví a comer mas con los de mi departamento
pero lo inusitado del caso es que otros compañeros
fueron dejando la mesa del jefe para venir conmigo.
Se crearon dos grupos claramente diferenciados. Los que iban
con el jefe y los que venían a comer conmigo.
Así hasta hoy.
Creo que he vencido. Y eso que hay en marcha un proyecto de
globalización en la empresa que significará
la eliminación de un montón de puestos de trabajo.
Mi jefe ya me ha asegurado que soy el primero de la lista
de despidos y no me importa.
Lo que me importa saber es que durante todos esos años
he sido consecuente con mi manera de ser.
He hecho buenos amigos. Gente que por vivir de su trabajo
nunca me van a ayudar, por lo menos en el ámbito de
la empresa.
Pero gente que ha sufrido como yo, incluso han sufrido mas
que yo, ya que el jefe tiene una especial habilidad para encontrar
el punto débil de los demás y explotarlo a conciencia.
Dado que ya no soy el único afectado. Todos los que
vienen a comer conmigo han sido ó son víctimas
de acoso, por estar a mi lado.
Afortunadamente estamos muy unidos y hemos aprendido a reírnos
de esos ataques.
Ahora vivo bastante bien. Me encanta el contacto con mis usuarios
(ya que doy soporte informático). Intento disfrutar
de todas las conversaciones y llevar la alegría a los
demás. Los escucho y les doy lo que mas valoro: mi
tiempo.
Es cierto que se me acumulan las intervenciones que he de
hacer. Pero voy tranquilo, sin prisas. Me niego a ser dominado
por la ansiedad. Tengo claro que si no puedo con todo, la
empresa debería ponerme un ayudante.
La verdad es que es hermoso trabajar sin tener expectativas
de ningún tipo. Sin ambición por llegar a algo.
Respecto a las relaciones con mi jefe, no son malas. La verdad
es que no le guardo rencor. Acepto que es como es porqué
es lo que ha aprendido a hacer y no sabe hacer otra cosa.
No me acosa porqué sabe que ya no puede hacerme daño.
No hace mucho vino a pedirme que fuera a trabajar un sábado
y me puse a reír diciéndole:
- ¿Qué te hace pensar que hoy vas a conseguir
lo que no conseguiste en veinticuatro años?.
Se dio media vuelta y se fue.
Antes venía a intentar intimidarme cuando encontraba
algún fallo en mi trabajo.
La última vez que vino, dramatizando me puse a decir
"¡Soy humano! . ¡Me equivoco!".
La
razón de este escrito no ha sido otra que la de haceros
ver que tal vez se puede salir del acoso de otras maneras.
Que no siempre es necesario un psicólogo y no se tiene
porqué caer en la depresión.
El ser humano es lo que se propone ser. Lo importante es ser
fiel a las propias convicciones y saber valorarse.
Sobre todo valorarse.
Me ha costado un montón de años llegar a la
situación actual pero ha valido la pena. Conste que
he vivido estados de ansiedad, de depresión, de agobio,
noches de insomnio, tristeza, sentimiento de impotencia
Pero he salido.
Tal vez sea cierto aquello que explicaba Carlos Castaneda
en alguno de sus libros cuando decía que los hechiceros
buscaban a gente como mi jefe y muchos otros jefes (les llaman
"pinches tiranos") para aprender de ellos y hacerse
fuertes.
Gracias, Enric
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