a causa de los tiranos de oficina
Cuando el trabajo es un sacrificio y no un placer
De cada diez empleados en Corrientes, sólo tres se
animan a revelar que sufren violencia en su jornada laboral.
De esos tres, uno siempre termina desmintiendo ante el jefe
por temor a represalias o a perder su puesto. Los que más
aceptan cualquier condición son los del personal
de supermercados. Se estima que el maltrato laboral es un
fenómeno en crecimiento en la Argentina en cualquier
ámbito, pero particularmente en Corrientes ocurre
un caso particular. Resulta que los empleados no lo denuncian
por medio a represalias por parte de sus empleadores, o
bien por miedo a perder la fuente laboral.
Según la secretaria general de la UPCN, Alejandra
Muniosguren, de 10 empleados correntinos solamente tres
se animan a revelar que son maltratados en sus lugares de
trabajos. Pero de esos tres, uno siempre se echa atrás
cuando el gremio quiere aclarar su situación en reuniones
con el jefe y el empleado maltratado. Muchas
veces nos pasó que un empleado viene a contarnos
su problema, y cuando nos vamos a hablar con su jefe en
presencia del denunciante, en ese momento se echa atrás
y desmiente todo lo que nos había dicho anteriormente.
Es decir, no reconoce que es maltratado enfrente de su jefe,
indicó Muniosguren. Por ello, no se sabe cuántos
son los empleados que son maltratados, pero se estima que
es un fenómeno en aumento. Muchas personas hasta
no se dan cuenta que son maltratadas y lo van naturalizando,
expresaron en UPCN y agregaron que los que se dan
cuenta, optan por aguantar cualquier cosa con tal de no
perder el trabajo.
En este sentido, el subsecretario del Sindicato de Comercio
de Corrientes, José Gatti, expresó que en
el caso de los empleados de supermercados suelen pagar
un derecho de piso trabajando más horas de
lo que les corresponde. Por ejemplo, en los supermercados
acostumbran a tomar a los empleados por jornada completa
(8 horas) pero les liquidan por media jornada.
Nosotros nos enteramos de estas modalidades, y cuando
queremos ir a inspeccionar, muchas veces son los propios
empleados los que nos piden que no vayamos porque si les
exigimos a la empresa que les liquide como corresponde seguramente
quedarán en la calle, porque los dueños argumentan
que no pueden solventar ese costo. Gatti expresó
que esto siempre ocurre porque la necesidad de trabajo
va en aumento y es por ello que la gente acepta condiciones
que no le favorecen al empleado sino a la empresa, y confían
que en un largo plazo la situación se revertirá
a su favor.
Administración pública
Por otra parte, algunas autoridades consultadas expresaron
que sus quejas constantes se dan porque los empleados no
rinden lo suficiente. Algunos no saben ni las tareas
que tienen que cumplir. Las personas que tienen que hacer
trámites se quejan constantemente porque no son bien
atendidas y pierden toda una mañana, aseguró
un funcionario. Los gremios, en este sentido, aseguran que
en las instituciones públicas suele haber demoras,
los empleados no rinden y otros no asisten a su trabajo
debido a que no hay una ley en la Provincia con relación
al maltrato laboral (Ver aparte).
Aseguran que la ineficacia que suele haber en la administración
pública es a causa del maltrato laboral. Por ello,
los gremios consideran que es un problema cultural y aseguran
que si los empleados empiezan a denunciarlo (esto implica
compromiso, es decir que firmen un documento) se va a evitar
que haya maltrato.
El objetivo de la UPCN, según aseguran, no es llevar
el maltrato laboral a la Justicia, sino simplemente que
ello no exista más. Además, si existe
una ley en la Provincia se podrán evitar los abusos,
afirmó una fuente de UPCN.
Perfil del acosador
El maltrato laboral es toda acción que manifieste
abuso de poder ejercida en el ámbito laboral por
el empleador o personal jerárquico. Esta acción
es ejercida sobre el trabajador atentando contra su dignidad,
integridad física, sexual, psicológica o social,
mediante amenazas, intimidación, maltrato, persecución,
menosprecio, insultos, bromas sarcásticas reiteradas,
discriminación, desvalorización de la tarea
realizada, imposición, acoso, acoso sexual, inequidad
salarial, traslados compulsivos, entre otros.
Algunos especialistas definen al acosador como tirano
de oficina. Lo cierto es que la psicología
los describe como dueños de una personalidad
psicopática con alteración del sentido moral
y ausencia de culpabilidad. Se les atribuye también
la cobardía, la mentira, la mediocridad y el
complejo de inferioridad.Otros especialistas hablan
de personas escondedoras, competitivas, de malos modales,
gritonas, mal predispuestas al diálogo, exhibicionistas
de su supuesta impunidad y extremadamente rencorosas. Por
su parte, según escribió Heinz Leymann, no
se trata de agresores furtivos ya que para ser considerado
un acosador en el trabajo, sus golpes deben ser sistemáticos
y durante un tiempo prolongado, al menos seis meses.
Por otra parte, los expertos del Estado aseguran que el
acoso no siempre es ejercido por un jefe despótico
contra un subordinado, sino que puede darse también
entre compañeros de trabajo.
Los brotes de violencia que se producen en los lugares de
trabajo permiten concluir que este problema rebasa los ámbitos
de trabajo o cualesquiera categorías profesionales.
En algunos lugares de trabajo y ocupaciones, como los taxistas,
el personal de los servicios sanitarios, el personal docente,
los trabajadores sociales, el servicio doméstico
en países extranjeros o el trabajo solitario, sobre
todo en los turnos de noche, existe un grado de riesgo ante
la violencia mucho mayor que el correspondiente a otros
ámbitos u ocupaciones. Dicho riesgo es considerablemente
mayor para las mujeres correntinas, dado que se concentran
en las ocupaciones más expuestas, como la enseñanza,
el trabajo social, la enfermería y el comercio minorista.
Ramiro Ruiz Díaz