LA MENTE DE LOS VIOLENTOS

por José Sanmartín

Entre los animales no humanos matar a miembros del propio grupo es algo que la naturaleza penaliza. Parece haber un mandato biológico natural: " No matarás a tu compañero", so pena a arriesgarte a desaparecer tú también con el grupo al que pertenezcas.

¿Existen controladores de la agresividad en la especie humana?. Sí, los hay. El miedo reflejado en el rostro de la víctima, constituye una especie de aldabonazo en el inconsciente del agresor.

¿Cómo es posible, sin embargo, que si algo caracteriza a la especie humana sea, precisamente, la transgresión continua del mandamiento biológico "No matarás" ?. ¿Cómo es posible que el ser humano haya hecho de la muerte de un compañero incluso un arte?.

La respuesta se halla en la clase de animal que es el ser humano. Por una parte, hemos inventado recursos para realizar nuestra agresividad sin ver a nuestros agredidos , por ejemplo: las armas y las ideas. Las armas alejan a la víctima y las ideas pueden deshumanizarla, excuyéndola de nuestro propio grupo.

Poner a la víctima fuera del alcance de los ojos del agresor ha sido una medida efectiva para acabar con su vida sin posteriores secuelas de tipo psicológico. Le confiere una cierta impunidad emocional. Es evidente que, quien no siente el horror de sus actos, dificilmente puede sentirse culpable de sus consecuencias.

Por otra parte, hemos inventado recursos que no influyen negativamente sobre esos controladores, sino sobre los mecanismos biológicos. La violencia es, precisamente, la alteración del equilibrio, y esta alteración tiene un origen fundamentalmente cultural.

En general, la agresividad del atacante está mediada por una emoción básica: la ira; y la del atacado lo está por otra emoción básica: el miedo.

" No se apiadó, pese a su rostro de terror. No podia apiadarse porque era un monstruo sin humanidad. Estra razón anestesió sus emociones y le impidió ponerse en su lugar en estos momentos, pues le resultaba imposible empatizar con quien no personificaba para ella más que el mal ".

La agresividad es innata. Los seres humanos somos agresivos por naturaleza. Y, en los seres humanos como en el resto de los animales superiores, la agresividad se encuentra en equilibrio; hay mecanismos innatos que la promueven y hay mecanismos innatos que la regulan e inhiben.

La violencia es otra cosa. La violencia es la agresividad descontrolada. Ese descontrol nace, principalmente, de la acción de la corteza prefrontal. La violencia es el resultado de lo adquirido a lo largo de nuestra historia personal. La razón puede hacernos ver al otro como inferior e, incluso, como no humano. La desvalorización del otro es un elemento clave. Los ojos del agresor están vendados con la gasa de la intolerancia. Perciben a la víctima difusamente como algo, un medio para conseguir un fin. Y la empatia no se da con algo, sino con alguien.

El violento anestesia las emociones que debería sentir en esas circunstancias, y eso le hace impune e inmune emocionalmente y le lleva a verse a sí mismo como un héroe o como un mártir de una causa superior. Son sus horribles ideas, no su obscura biología, lo que está por detrás de su proceder.

El hacer daño es la característica de la violencia.

Estractos del libro de José Sanmartín por M. Parés "La Mente de los Violentos"

.Ed. Ariel.

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