Cuesta separar el grano de la paja.
A menudo, a las personas que hacemos acogida a los afectados
por acoso laboral nos preguntan cómo distinguimos
el verdadero afectado de acoso laboral
que necesita ayuda y asesoramiento de otro tipos de problemas
laborales .
Aunque parezca algo simple ,
( a veces las grandes verdades lo son),
en los casos de conflictividad laboral SIN acoso, no existe
un deseo de perjudicar a esa persona concreta. Primaran
otros intereses, que pueden ser molestos para el trabajador
, pero no hay la intención de darle un "trato
ejemplarizante", en cambio en el acoso hay la voluntad
manifiesta de castigar al trabajador.
Y esa información la proporciona la misma persona
que viene a la acogida.
Sin duda las 45 preguntas de Leymann son una gran ayuda.
En los casos de personas afectadas por la violencia psicológica
en el trabajo o mobbing se constata una voluntad de "ir
a por ella" por parte de los acosadores.
El tema dificil, más de lo que uno
pueda pensar, está en los casos de paranoias u otras
enfermedades mentales.
Son personas que encuentran en el tema del "mobbing"
una justificación , mejor aceptada socialmente, que
el "sanbenito" de enfermo mental.
Y quieren agarrarse a ella, como un clavo
ardiendo.
No se ha debatido, suficientemente, lo
expuestas que estamos las personas que hacemos acogidas.
Te puede venir cualquiera. Y montarte una escena teatral
de primera magnitud.
Ni tampoco, se ha debatido en profundidad,
lo que esos temas perjudican al desarrollo interno de una
asociación que quiere ayudar a las personas.
Primero porque cuesta decirle a alguien,
que sabes enfermo, que realmente lo está.
Y hacer eso sin dañar cuesta mucho, y no siempre
sale bien.
Segundo porque, como afectados de acoso,
no somos las personas más adecuadas para bregar con
enfermos mentales tipo paranoicos.
Ni sabemos ayudarles, ni ellos nos ayudan.
Tercero, una vez ya dentro de la organización,
porque generan en la misma,
un sin fin de dificultades, motivadas por
su enfermedad. Son personas conflictivas que se desenvuelven
bien en los conflictos.
Y la gran mayoria de los acosados,
intentamos evitar las confrontaciones.
(Ya hemos tenido más dosis de conflictos y
agresividades de las que podíamos soportar), con
lo que les permitimos que se salgan con la suya y acaben
con la concordia interna de la organización; ésta
se ve inmersa en una dinámica interna de alta conflictividad.
Toda la energía de sus miembros se malgasta en discusiones
vanas y conflictos internos, de tal manera que se pervierte
el "espíritu " de la organización
que ni puede salir del ciclo violento en el que ha entrado,
ni tampoco puede servir de ayuda a sus miembros .
Y existe un cuarto elemento, la compasión
y la pena.
Por personas enfermas, que no puedes ni sabes ayudar.
©Marina Pares Soliva . Diplomada en Trabajo Social.
Perito social jurídico. Presidenta del Servicio Europeo
de Información sobre el Mobbing. Secretaria del grupo
de riesgos psicosociales de Aepsal y Directora del la Unitat
d´Acollida per el Dany Psicosocial UNADAP.Miembro
fundador de l´Observatori Català del Mobbing.