Domingo Esteban Gómez, Universidad de Santiago,
"Mientras yo intento liberarme del dominio del prójimo, el prójimo
intenta liberarse del mío; mientras procuro someter al prójimo,
el prójimo
procura someterme" (Sartre: El ser y la nada)
1.-El terrible oficio de Acosar
Somos muchos los predicadores contra el acoso moral, eruditos
e ignorantes.
El acoso moral es invisible, inodoro e insípido, pero existe.
Se padece el acoso moral, envenena y mata. Se ha poblado la tierra de algunos
seres monstruosos, irreconocibles vidriosos. Su oficio es matar impunemente,
burlando los controles, las leyes, e incluso el principio natural de la supervivencia
que se respeta en la remota selva.
Es una casta profesionalizada que habiendo pervertido las reglas de la democracia,
se ha inventado el oficio de matar por " el arte de por que si".
Matan sin dinamita y sin armas.
A cara descubierta hipnotizan, torturan, desangran y dejan que la víctima
se muera sola, porque ellos son verdaderos profesionales de las técnicas
mortuorias . Con sus guantes y zapatos blancos no dejan ni sendas ni huellas,
y como tienen alas vuelan.
Son los amos, y los demás sus esclavos.
2.- En cada hombre hay un amo y un esclavo.
En los acosadores sólo existe el amo. Y como señala
Hegel,
" los amos se diferencian de los criminales en que no necesitan ocultarse
para perpetrar sus crímenes, porque son los amos"
Como la polilla carcome la madera, y devasta bosques enteros,
los acosadores invaden las instituciones, las vacían de principios
éticos,
contaminan su atmósfera y asfixian a los funcionarios más comprometidos
con la libertad, con la independencia y con su propio trabajo, del que son
desahuciados, ninguneados y repudiados, convirtiéndose en los nuevos
" divorciados laborales".
Han profanado los acosadores los templos de la ciencia y de la sabiduría. Se han infiltrado en aulas y laboratorios; y desde allí firman talones de sentencias de muerte moral y biológica contra gestores del conocimiento, y defensores del capital humano.
¿Perviven los desalmados a los más dotados? Aunque parezca paradógico, existen organizaciones, que permiten que nazcan, crezcan se desarrollen y -bajo un plumaje narciso- se camuflen como dioses los monstruos acosadores.
Su capacidad de maquinación es tan perversa, que abusando
del noble don de la palabra, deforman la realidad de los hechos; los reconstruyen
como les gustaría que hubieran ocurrido.
Con sus atípicos artificios crean su propio mundo que basan sobre las
piedras del mundo de los demás. Se inventan sus propias leyes, pretendiendo
derogar las leyes que se ha dado la sociedad civil para garantizar los derechos
individuales.
3- El acosador : un enfermo de si mismo
Su enfermedad victimiza a los demás. Las personas
que se centran sólo en lo que le ocurre y es incapaz de ponerse en
lugar del otro, está enferma de si misma.
Se suele creer que el narcisista es así porque quiere, pero no es cierto.
Se plantea la hipótesis de la desestructuración de la personalidad
del acosador o del hostigador psicológico.
Se trata de una hipótesis plausible, dado que el análisis del repertorio de conductas de los "psicomatones", y en la configuración del perfil de sus personalidades, se advierte que se encuentran dominados por complejos inconscientes, y que por lo tanto o bien desconocen; o se niegan ellos mismos a reconocer. Por eso son narcisos.
4.- El acosador: víctima de su narcisismo
Si estuvieran dispuestos los "psicomatones" a revisar
cómo, y en qué circunstancias se formaron sus autopercepciones
de "amos de los demás", (puesto que a los otros los perciben
como "esclavos" );
los "psicomatones" podrían
* cambiar y
* reconstruir su auto-concepto y
* normalizar las interrelaciones.
Esta circunstancia tan sólo concurre en ellos, cuando por la fuerza
de la Ley se sancionan tan perversas conductas.
Es entonces, cuando evadidos de impunidad experimentan el propio sufrimiento,
demandando ayuda y tratamiento.
5.- Tratamiento psicológico y referencia legal
Países de nuestro entorno ya han adoptado medidas
severísimas :
preventivas y legales, para poner punto final a la impunidad de tan desalmados
"psicomatones", a los que hay que identificar y juzgar.
Ellos vampiros del siglo XXI ,sobreviven chupando la sangre de los más
dotados.
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