¿ERES VíCTIMA DE CHANTAJE EMOCIONAL?

 

 

Prácticamente todos nosotros conocemos a personas que se valen de mil ardides para que hagamos lo que quieren. Se trata de un chantaje en toda regla y utilizan los sentimientos como valor de cambio. Pero lo que nos deja indefensos es que estos extorsionadores son nuestros padres, hijos, parientes o amigos.

Por eso nos quedamos muy aturdidos cuando nos plantean una exigencia como condición para seguir en buena armonía. Sin embargo, acceder a sus caprichos nos produce un malestar profundo que poco a poco se va enquistando hasta transformarse en rencor. Algo nos dice que somos víctimas de una manipulación intolerable, pero nos resulta aún más insoportable negarnos a sus pretensiones por miedo a levantar su ira, provocarles ese silencio helador que tanto nos angustia, o que lleve a cabo sus reiteradas amenazas.


No todos los extorsionadores tienen el mismo estilo, asegura Susan
Forward, autora del libro Chantaje Emocional. Algunos son pasivos y otros muy agresivos; algunos son directos y otros extremadamente sutiles; algunos revelan las consecuencias exactas que padeceremos si los disgustamos y otros recalcan lo mucho que les hacemos sufrir, pero todos tienen algo en común: su comportamiento manipulador. Además, el chantaje emocional suele producirse en el contexto de una relación con muchos elementos positivos. Sabemos como es el otro en su mejor momento y permitimos que el recuerdo de las experiencias agradables eclipse la sensación de que algo no funciona.


¿ERES VíCTIMA DE CHANTAJE EMOCIONAL?

Para saber si eres blanco de un chantajista, previene Susan Forward, observa si las personas que consideras importantes:
• Amenazan con volverte difícil la vida si no haces lo que quieren.
• Amenazan constantemente con poner fin a la relación si no haces lo que quieren.
• Te dicen o dan a entender que se abandonarán, se harán daño o se deprimirán si no haces lo que quieren.
• Siempre quieren más por mucho que les des.
• Habitualmente ignoran o no hacen caso de tus sentimientos y aspiraciones.
• Hacen generosas promesas que están supeditadas a tu comportamiento y rara vez las cumplen.
• Te tratan de egoísta, malo, interesado, insensible o descuidado cuando no cedes.
• Se deshacen en alabanzas cuando cedes y las retiran cuando te mantienes firme.
• Utilizan el dinero como arma para salirse con la suya.

El chantajista emocional es una persona insegura, llena de miedos, que teme perder nuestro cariño. Sin embargo, en lugar de aceptar sus temores, se las apaña para hacernos creer que somos nosotros los necesitados, los que sin ellos andaríamos perdidos por el mundo, en definitiva, llegan a convencernos de que todo lo que nos imponen es por nuestro bien. Para conseguir que acatemos sus deseos, han aprendido a provocarnos la culpa y hacernos dudar de nuestras decisiones. Se aprovechan de la inquietud que nos produce estar a malas con ellos, aunque accedemos a sus exigencias para aplacar nuestro malestar, nos quedamos con la mosca detrás de la oreja; es como si estuviéramos obligados a “pagar” para obtener el amor y el respeto de las personas que apreciamos. Con nuestra sumisión, logramos que la tormenta no estalle, sin embargo se trata de una calma que hace aguas por todas partes, ya que el resentimiento va llenando de números rojos una cuenta que debería rebosar de afectos. Si no queremos caer en la bancarrota del amor, debemos poner límites a esas relaciones tan abusivas.

Una de las claves para liberarnos de la manipulación, aseguran los
expertos, es determinar dónde empiezan y terminan nuestras responsabilidades hacia los demás. La solución pasa por crear relaciones nuevas y sanas no sólo con los chantajistas de nuestra vida, sino con uno mismo. Como dice Manuel J. Smith en su libro Cuando digo NO me siento culpable podemos complacer a alguien temporalmente haciendo lo que desea, pero esa persona deberá cargar sobre sus propios hombros todo el esfuerzo, el sudor, el dolor y el miedo al fracaso necesarios para ordenar su existencia con miras a la salud y la felicidad.

¿Y yo me pregunto? Cuando no cedes ante un chantajista emocional en las relaciones laborales, familiares o amistosas ¿puede esto derivar en el acoso que todos conocemos ?

A veces l@s manipuladores enfermizos igual que l@s chantajistas emocionales y l@s acosadores pudiesen presentar rasgos que los asemejan bastante pudiendo adoptar los 3 papeles según la situación porque su objetivo siempre es el control sobre la otra persona a la que acosan, chantajean o manipulan.
El psicópata quizás pudiese ser una versión extrema del chantajista y manipulador cotidiano en donde la maldad y el placer sádico pasa a primer plano sin lugar dudas, sabiendo bién el daño que hace y disfrutando con ello.

Extractos de Chantaje Emocional. de Susan Forward.

Agradecemos la difusión de este artículo en la web "HUELLAS:
Violencia contra las mujeres"

ver

 

Volver Seducción

Acoso Moral