La Adulación
por M. Parés
Ahora ya lo sabemos, una de las estratégias para seducirnos
és la adulación.
¡Qué bien nos hace sentir ese compañero o ese jefe que
nos dice que somos imprescindibles!
Y de esa manera, no nos damos cuenta que para seguir recibiendo dicha adulación, cedemos lo que es propio, toleramos lo intolerable, disculpamos la culpa; con tal de que dicha persona no se enfade con nosotros y perdamos su simpatía (adulación).
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Algunas veces , la agresión es tan evidente que ni la propia víctima
puede seguir autoengañándose y puede iniciar un proceso de defensa
y afrontamiento de la manipulación.
Después de haber sido acosados por esa persona, dificilmente, vamos
a caer de nuevo en las patrañas de su engaño. Y nos sentimos
seguros porque hemos podido darle nombre y defendernos.
Lástima, pues aunque pueda parecer que ya lo vemos claro, eso no es
toda la realidad.
Si nos engancharon con la adulación, ya sea directamente o a través
de la pena; otros también podrán hacerlo.
Esa es una lección , que si no se aprende , uno está condenado
a seguir repitiéndola.
Ah! ¿creéis que despertarnos la pena , la compasión ,
no es adulación?. Veamos, cuando nos conmueve la "debilidad"
o la desgracia de alguien y esa persona nos hace creer que somos, los únicos,
capaces de ayudarla, nos está adulando.
Ser el único protector nos da una sensación de poder desmedido.
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El seductor "pobre de mi" utiliza a sabiendas la pena, a propósito engaña y hace creer que solamente tú puedes defenderlo de esa persona concreta que le quiere perjudicar, cuando en realidad te está usando para que le limpies el camino de estorbos , y sin darte cuenta te ves seducido por un "pobre-de-mi" , y totalmente manipulado , te enfrentas a todos por esa persona y cuando ha conseguido su objetivo , y ya no le eres útil, actúa como todos los seductores perversos: se olvida que existes.
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Y no se te ocurra pedirle cuentas, o querer mantener esa relación en
la que el manipulador ya no puede obtener ningún provecho; se sacará
la máscara y verás su lado cruel, a veces con furia desatada,
pero lo más a menudo es que notes la violencia fría de una persona
muy envidiosa.
Y la imagen de desvalimiento, que hasta la fecha era su carta de presentación,
se desvanece.
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Para mi, lo que de verdad cuenta,de todo eso, es aprender
de ello para protegernos y no volver a ser tan susceptibles a la adulación.
El cómo conseguirlo, va a requerir una toma de decisión individual.
Opino que la susceptibilidad a la
adulación está motivada por un principio de rectitud que , a
menudo, tiene la persona acosada y que le hace ser parca en dar y recibir
halagos.
Y eso és utilizado por alguien que nos quiere manipular.
En unas relaciones donde el dar y recibir halagos fuera lo
habitual, lo corriente, hecho con honestidad y sin ningún interés
oscuro en ello; haría que el trabajo del manipulador ,de llevarnos
a su campo, fuera más dificil.
Algo así como: que el intercambio de halagos sinceros nos protegiera
de aquellos que utilizan el halago para encadenarnos.
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REFORZAR NO ES ADULAR
Extractos del libro "EL Arte de las Relaciones Personales"
por Miguel Silveira
Silveira nos ayuda a diferenciar entre refuerzo y adulación,
así como nos evidencia la necesidad de reconocimiento que tenemos todos
y cada uno de los seres humanos.
Cito :
" Hay una diferencia considerable entre refuerzo y adulación,
y eso se nota. Quien adula no siente lo que dice ni es su intención
reforzar una conducta. Lo que busca es ganarse el favor de la otra persona.
El refuerzo es sincero y eficaz. Ser reconocidos
y estimados es una necesidad básica de todo ser humano, y las necesidades
han de ser satisfechas"
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BIBLIOGRAFIA.
"El Acoso Moral" de Marie-France Hirigoyen.
"Mobbing" de Iñaki Piñuel y Zabala.
"El arte de las relaciones personales" de Miguel Silveira.
"Niñez y sufrimiento en la sociedad del siglo XXI" de Jorge
Garaventa.
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