Arriesgando.
Dicen que el amor es un juego, en el que
sólo el buen jugador gana. Pues bien, hoy por hoy
me encuentro ganadora, ya que mi gran premio has sido tú.
No puedo olvidar que no siempre quise participar, pues las
reglas de este juego causan un gran dolor. He tenido miedo
a sufrir, pero me quise arriesgar y puedo decir que he ganado.
Aunque nada de eso hubiera tenido lugar
si mi compañero de juego no hubieses sido tú.
Pues has sabido encontrar en mí la verdadera niña
que siempre fui, y que tristemente estaba guardada desde
hacia tiempo.
Gracias por quererme como nadie lo habia
hecho, por tu paciencia y comprensión. Te quiero,
Iván.