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ENTREVISTA A LOPEZ QUINTÁS VALORES DE LA CULTURA QUE SON CONTRACULTURA
"A golpes me di cuenta de que hay gentes que quieren imponer a toda costa unos criterios que sustituyan los valores éticos, religiosos, humanos en definitiva. Emplean los medios todopoderosos de la comunicación. He palpado su actividad e influencia especialmente en la Universidad".
La sociedad actual ya no tienen el ideal del progreso indefinido, roto con las dos guerras mundiales, que demostraron que el avance de la técnica y de la ciencia por sí solas no da la felicidad y la seguridad. Es el falso "humanismo del poder" que contempla la verdad como algo también manipulable. La sociedad está desconcertada -no tiene ideales- pero a la vez se impone a la persona marcándole sus destinos orientado su voluntad, sus gustos, sus ideas...como medios poderosísimos como la comunicación y la propaganda. Y encuentran terreno abonado en un pueblo que carece de formación y de criterios sólidos.
Evidentemente la juventud, porque carece de formación y de experiencias que la ayuden a distinguir. Los jóvenes en nuestra sociedad están expuestos a un sinuoso engaño que llega especialmente a través del lenguaje que domina la cultura ambiental de hoy. La juventud constituye hoy la mitad de la población del mundo; posee un enorme potencial como consumidores y es una vía para transformar los valores éticos de la sociedad. Todo ello les convierte en presas codiciadas por los que pretenden sustituir el orden ético por otros valores despersonalizadores. LAS PALABRAS "TALISMAN" Se intenta quitarles lo que les hace capaces de tener convicciones, firmeza y solidez en los criterios. La operación se realiza confundiendo dos campos de experiencia: lo que yo denomino el del vértigo y el de el éxtasis. Es decir, se les lanza a la búsqueda de bienes que son destructivos y que engendran violencia personal y social. Es un engaño porque se les promete que lograrán así la autorrealización personal y la libertad. El erotismo, la embriaguez, la velocidad por la velocidad, el consumismo, la ambición...son experiencias de vértigo que fascinan pero no son verdaderamente humanas ni proyectan la creatividad. Atraen pero no enriquecen. Provocan una espiral de tristeza y angustia que para muchos termina en el suicidio porque no aguantan el vacío en que se han sumido. Una juventud así es muy manipulable.
En muchos casos a través del lenguaje. Históricamente se ha comprobado que el lenguaje es un arma estratégica que da el poder a quien sepa En el siglo XVIII la palabra talisman fue la "razón". Hoy lo son términos como libertad, realización, progreso, cambio. El lenguaje permite decir la verdad o amañarla. Es decir se le promete a la gente la devolución de las libertades y de la autenticidad y se les da en cambio, la decepción. Se atropella la libertad humana en nombre de las libertades.
Las contrarias al vértigo. Aquellos procedimientos que dan juego a la persona porque la atraen pero al mismo tiempo mueven lo mejor de su naturaleza. Le exigen mucho pero le dan todo. Estas experiencias que yo llamo de "éxtasis", serían por ejemplo la fidelidad en el amor, la sexualidad vinculada a la espiritualidad, el sacrificio, la fe, incluso el deporte. Todas ellas reclaman una fase previa de purificación o renuncia al egoísmo, pero dan a cambio verdadera alegría; estas vivencias son las que se quieren escamotear a los más jóvenes.
"A los padres y educadores les corresponde la tarea dura y necesaria de demostrar la caída de los valores que viven. Deben enseñar a los jóvenes a desenmascarar falacias ambientales en torno al amor, al sexo, al consumo, a la religión...En definitiva debe hacerse persona evitando que como otros pretenden, sean sólo masa indefinida y sin resortes". Se identifica erotismo y ternura; personalidad y consumo; libertad e instinto. Un ejemplo del cine lo expresó gráficamente. Stanley Kubrick, director de la película "La naranja mecánica", puso como fondo musical a sus imágenes violentas y de un erotismo brutal la Novena Sinfonía de Beethoven, que fue un autor con un gran amor a Dios y sentido ético. Al identificar dos aspectos tan diversos se confunde al espectador. Se manipula la estética para justificar la falta de ética. Es una contracultura evidente. Autores tan profundos como Ortega y Unamuno cayeron en esta confusión, hoy, implantada. "Unamuno, contrariamente a lo que pretendía apartó a muchos de la fe aunque su intención era estimular la espiritualidad de las personas. Pero sus obras reflejan la identificación del éxtasis con el vértigo o, lo que es lo mismo, la alegría real con la fascinación despersonalizadora". Los jóvenes necesitan armas para defenderse de la agresiva manipulación de la que son objeto. López Quintás es optimista al respecto
porque tiene la experiencia de que, si se les ofrecen argumentos,
saben razonar e interpretar los fenómenos que les rodean.
Hace falta un esfuerzo coordinado para dar la batalla en un plano
de la formación. ECOPRESS AGENCIA DE PRENSA
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