CUÍDATE
MUCHO
Hay
días que uno no está para muchos trotes. Tal vez porque
la indignación le puede. O le puede el dolor. En uno de esos
días me encuentro. Vds. sabrán perdonármelo.
La salud de un buen amigo está comprometida seriamente por
la acción mezquina y ruin de quién no entiende otra
cosa que la gratuita concesión de su odio. Una vez más,
las envidias, las ansias de medrar a costa del dolor ajeno, la mezquindad
del que no es nada, del mediocre endiosado, del ególatra
recalcitrante, del carente de principios ponen en la picota a una
inocente víctima. Porque hoy, Juan, estoy contigo más
que nunca. La indignidad a la que te someten, tarde o temprano,
ha de volverse contra ellos. Mientras tanto, cuídate. Cuídate
mucho. Y cuenta conmigo.
Vds.
perdonarán que vuelva a hablar del acoso laboral. Sé
que soy algo repetitiva con el tema. Pero que quieren, es una realidad
sangrante que, desgraciadamente, aún tiene muy poco eco social,
pero que produce los mayores sufrimientos a los que la padecen,
manteniendo impunes a los actores. Habría que denunciarlo
públicamente mucho, mucho más
También
parecían repetitivos y hasta cargantes los que denunciaban
día sí, día también, los malos tratos
en el seno familiar cuando eso parecía simplemente un hecho
relativo a la esfera privada y hoy en día todos damos gracias
por la insistencia manifestada porque vamos avanzando en la lucha
ante este tipo tan cruel de violencia. Hemos ido adquiriendo, a
base de insistir y machacar sobre el tema, esa conciencia social
imprescindible para ponernos en el camino de la búsqueda
de soluciones. Esa es mi pretensión, aún a riesgo
de que Vds. se cansen de mí y terminen por no leerme más.
Asumo el riesgo.
Dentro
de pocos días, exactamente el 14, 15 y 16 de marzo, en el
salón de actos del Ateneo Ferrolán, tendrá
lugar la celebración de las V Jornadas sobre acoso moral
en el trabajo que, bajo el título genérico de "la
mujer y el mobbing" serán organizadas por AGACAMT (Asociación
Gallega contra el acoso moral en el trabajo), contando este año,
como importante novedad, con el apoyo de la Dirección Xeral
de Relacións Laborais dependiente de la Conselleria de Traballo
de la Xunta. En esta labor realmente loable de AGACAMT se pretende
acercar, año tras año, Jornada, tras Jornada, la realidad
del acoso a los ciudadanos, así como intentar la implicación
de las distintas Instituciones y Administraciones en la búsqueda
de soluciones ante este problema. El primer paso en este sentido
está dado. Cómo ya ha sucedido en las Jornadas organizadas
en Vigo hace apenas tres meses por esta misma Asociación,
el apoyo de la Xunta es recibido satisfactoriamente pues indica
que las piedras angulares se están colocando debidamente.
Queda,
indudablemente, mucho camino por andar. Apenas hemos comenzado el
sendero, que se promete largo. Pero creo sinceramente que el camino
hay que recorrerlo. Sobre todo a nivel de hacer llegar a la sociedad
el problema en toda su intensidad. Me faltan palabras con las que
dirigirme a Vds. para que entiendan realmente cuán duro se
hace para una víctima el sufrimiento diario en su puesto
de trabajo. Se me queda corto el diccionario para intentar explicarles
lo cuesta arriba que el quehacer diario puede hacerse. Este tipo
de violencia lo es, podríamos decir, "a cámara
lenta". Hoy un hecho más o menos denigrante, que aislado
podría considerarse intranscendente, mañana una humillación,
al otro un insulto, al siguiente el ninguneo
poco a poco la
bola va haciéndose más grande. La violencia en el
trabajo es como el orballo, parece que no moja, pero gota a gota,
despacio, imperceptible pero imparablemente, va calando. Y bien
calado. Día a día, de forma apenas apreciable, este
tipo de psicoterror va minando la salud de la víctima que,
probablemente, no sea consciente de la malsana realidad en la que
vive hasta que las consecuencias, tanto a nivel físico como
psíquico, empiezan a pasar factura.
Quiero
acabar tal como comencé. Recordando especialmente a Juan,
que hoy está pagando un mal precio ante los que día
a día han violentado su existencia de la forma más
ruin, y dando mi apoyo, comprensión y cariño a todos
los afectados por este tipo violencia a la que hemos dado por llamar
mobbing.
Publicado el 8 de febrero de 2007 en el Diario de El Ferrol