ACOSO
EN EL TRABAJO
Todos
aquellos que para poder vivir, independientemente de sí en
ello encontramos satisfacción o no, dependemos de un trabajo
remunerado, empleamos, al menos, una tercera parte del día
(¡una tercera parte de nuestra vida!) en el desempeño
de este. Una tercera parte de cada jornada está dedicada,
en la mayor parte de los casos, a la casi siempre tediosa rutina
laboral (pocos son los que realmente "disfrutan" de su
trabajo y menos los que, aún satisfechos del mismo, no hallan
en él tedio). ¿Y qué sucede si esa tercera
parte de tu vida es un infierno?. Imagina que en tu trabajo eres
envidiado, vilipendiado, ignorado, humillado, infravalorado, despreciado
Sí, hoy en día, cada vez más, en esta sociedad
tan competitiva, el "mobbing" o acoso laboral es una realidad
latente y sangrante. Y lo peor, difícilmente demostrable
y casi nunca "modificable" (por un lado, nadie quiere
perder un trabajo que se necesita "para comer", porque
desgraciadamente la mayor parte de las veces la única solución
es "huir" del infierno; y por otro lado, el que somete
a "mobbing" a un compañero difícilmente
va a cambiar su aptitud hacia éste, pues esta está
sustentada en la envidia y en la insatisfacción, así
como en el egocentrismo y necesidad de destacar del acosador, que
normalmente no tiene gran confianza en sus posibilidades y, para
no sentirse "menos" que el acosado busca que sea éste
el que se sienta poco capaz, innecesario, desplazado
)
Los casos de mobbing y maltrato en la pareja no son tan dispares
Normalmente existe una relación difícil de romper
entre las partes y, además, ninguno de los dos casos es fácilmente
demostrable. Ni, en ninguno de ellos, la víctima tiene una
solución asequible en su mano: en un mercado laboral tan
complejo, no es fácil dejar un trabajo, ni es fácil,
en el seno de una pareja, después de años de convivencia,
romperla
El que somete a acoso laboral a un compañero
necesita sentir a éste humillado para satisfacer su autoestima,
para demostrar su supremacía, como escape a una envidia no
aceptada, el maltratador precisa demostrar su poderío sobre
el maltratado, por los mismos motivos. En ambos casos las conductas
abusivas pretenden degradar al acosado o la víctima desde
la posición de privilegio de la que el acosador y el maltratador
se creen dueños, ya que, a criterio de estos, la propia "minusvalía"
del acosado o víctima les hacen merecedores del "castigo".
Se crean vínculos muy semejantes, que llevan al que sufre
la situación a vivirla como límite
En ambos casos comprobamos como las personas que comparten ambiente
con los actores de los dramas expuestos suelen "mantenerse
al margen", no queriendo implicarse en algo "que es personal"
y "no les incumbe", aunque su ayuda podría ser
definitiva para poner fin a las situaciones creadas. El "mirar
para otro lado" suele ser la única respuesta que se
encuentra en jefes, compañeros, familiares, amigos
Hoy en día estamos concienciándonos sobre el problema
del maltrato en la pareja y, cada día más, se intentan
soluciones. Estamos en el camino, aunque éste será
arduo y complicado. Si embargo, en el tema del mobbing, seguimos
escuchando frases desafortunadas ("seguro que lo que quiere
es escaquearse" "no se adapta a las normas del centro",
"se cree muy listo, pero es el último que ha llegado",
"no es para tanto, menudo exagerado"
) tal como hace
unos años en el tema del maltrato ("algo habrá
hecho", "seguro que se lo tenía merecido",
"el hombre es el cabeza de familia y tiene ciertos derechos
").
El acoso laboral esta cobrando triste realidad y aunque de él
aún se habla poco -como hace unos años pasaba con
los maltratos, que se silenciaban-, cada vez afecta a más
trabajadores en nuestro país.
Sé que muchos pueden opinar que exagero en la comparación
expuesta
Pero seguro que si les preguntáramos a las
víctimas del acoso laboral las contestaciones facilitadas
nos harían percibir la intensidad con que pueden llegar a
vivir el acoso y como éste mina sus vidas y les encamina
a situaciones absolutamente insoportables.
Esperemos que tanto un problema como otro se afronten con total
disposición por las distintas instituciones y se atajen con
mano firme y resuelta.
Publicado en 02 de febrero de 2006 en el Diario de El Ferrol