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Ps.
SANDRA MILENA ARANGO AGUALIMPIA
Universidad
Católica de Colombia
Ps.
ANDREA GUERRERO ZAPATA
Universidad
de los Andes
A
través de los tiempos se ha estudiado el comportamiento
criminal y su incidencia en el desarrollo de las sociedades.
Es de gran importancia clarificar científicamente eventos
de gran impacto social, conectados con la violencia en cualquiera
de sus manifestaciones. Generalmente las investigaciones apuntan
al desarrollo de la delincuencia, particularmente del género
masculino, ya que se da con más frecuencia estadísticamente
y es atractivo por sus características y su modus operandi.
Continuando
en la línea criminal se comenzó a estudiar con
gran interés el perfil de los llamados "asesinos
en serie", tema apasionante por las características
de los asesinatos y las motivaciones del victimario. Actualmente
son claras las características de la personalidad del
"asesino serial", pero poco se ha investigado a
cerca del género femenino, en este caso "asesinas
en serie o seriales", debido a su baja representación
estadística y tal vez a la diferencia en cuanto a las
motivaciones para llevar a cabo el crimen, guiado más
de manera lógica que por la búsqueda de placer
como sucede en el hombre.
La
inquietud por el estudio del perfil de las "asesinas
en serie" surge a partir de las revisiones bibliográficas
realizadas, en donde, construyendo un paralelo teniendo en
cuenta la variable género, se encuentran pocas coincidencias
del comportamiento criminal por géneros.
A
través de esta investigación se intentó
contextualizar las características de personalidad
y comportamentales de algunas de las "asesinas seriales"
que existen, dejando así un espacio abierto para la
investigación psicológica criminal que permita
crear un perfil y una identificación de las reales
motivaciones de las asesinas en serie.

CRIMINALIDAD FEMENINA
Para
este estudio fue necesario tener en cuenta el desarrollo del
género femenino a través de la historia en cuanto
al rol de la mujer y su relación con la criminalidad
y posteriormente con el asesinato serial.
Se
puede evidenciar, que las teorías relativas a la criminalidad
femenina, aún enfocan sus estudios en teorías
antiguas, sin profundizar en la personalidad y la evolución
del comportamiento femenino. Por eso, nuestra inquietud va
enfocada a ahondar en la esencia de un grupo específico
de mujeres de comenten delitos, y son las llamadas asesinas
en serie o seriales.
Para
Pearson, P (1997) las mujeres también son capaces de
asesinar, tanto a sus compañeros como a personas extrañas,
y pueden igualmente ser asesinas en serie. De hecho, las mujeres
son las responsables de la mayoría de los homicidios
de lactantes y niños, la mayor parte de los malos tratos
físicos a niños y la cuarta parte de los abusos
infantiles. Infligen el cincuenta por ciento de la violencia
contra los hermanos y los ancianos y cometen aproximadamente
la mitad de las agresiones contra las parejas.
Rasko
señala que "dos terceras partes de las mujeres
victimaron a personas dependientes de ellas (hijos) o adultos
entre 26 y 60 años (esposos o amantes) en el 40% de
los casos, comprobándose que éstos provocaron
a la mujer conduciéndola a formas de alcoholismo, brutalidad
o humillación" (Lima, M., 1991, p. 120).
Las
personas se sienten autorizadas a utilizar la violencia ya
que les han inculcado profundamente la idea de su propia victimización.
En cuanto al síndrome de la mujer maltratada, que supuestamente
actúa para evitar agresiones previsibles, "en
realidad, todas las personas que comenten un crimen violento
suelen considerarse a sí mismas amenazadas, incluso
los asesinos en serie" Pearson, P. (1997).
La
mujer aún en sus delitos y en la naturaleza de su participación
refleja su socialización, porque es cierto que las
conductas delictivas de la mujer están muy relacionadas
con las características sociológicas y con el
papel que desempeña la mujer dentro de nuestra sociedad
y nuestra cultura.

PERFILES
Para
este estudio, es importante abordar el tema de perfiles criminológicos,
ya que se constituye como el eje central de la investigación,
a partir del cual se puede generar teoría y abrir las
puertas al tema de la mujer asesina en serie; campo que ha
sido poco estudiado y abordado en la actualidad.
La
elaboración de perfiles criminales es una técnica
de investigación judicial que consiste en inferir aspectos
psicosociales (personalidad, comportamiento, motivación
y aspectos demográficos) del perpetrador con base en
un análisis psicológico, criminalístico
y forense de sus crímenes, con el fin de identificar
un tipo de persona (no una persona en particular) para orientar
la investigación y la captura.
Lo
anterior está relacionado con la definición
que da el FBI (Federal Boureau of Investigation), la cual
determina que el perfil criminal es una herramienta que ayuda
a obtener información específica del delincuente
agilizando la investigación, además brinda información
a la policía sobre la manera más adecuada de
interrogar sospechosos. (Tapias, S. A., y otros., 2004)
Teniendo
en cuenta la definición de los perfiles criminales
y su aplicabilidad a las ciencias criminológicas, se
comienzan a especificar tipos para la elaboración de
perfiles de acuerdo con la investigación que se vaya
a desarrollar. En la investigación criminal existen
tres maneras de elaborar los perfiles: Perfiles de agresores
conocidos, perfil psicológico o método inductivo;
Perfiles de agresores conocidos, perfil psicológico
o método deductivo; Perfil geográfico.
En
nuestra investigación se utilizó el perfil de
agresores conocidos, perfil psicológico o método
inductivo, el cual consiste en la caracterización de
los agresores conocidos para extraer características
generales; es decir, se parte de lo particular a lo general.
(Ressler, 1999, citado en Tapias, S. A., y otros., 2004).
La
ventaja de este modelo es que es un gran facilitador de características,
pues ofrece premisas con características básicas
del agresor que permiten perfilarlo y predecir su comportamiento
(Turvey,1999, citado en Tapias, S. A., y otros., 2004).

ASESINAS EN SERIE
Según
Egger (1.999, citado en Tapias, S. A, 2003), el asesino serial
es la persona que mata reiteradamente. Logra cometer más
de 3 muertes, generalmente opera individualmente, cada vez
que lo hace mata a una sola persona, no suele tener algún
vínculo con la víctima, carece de móviles
claros, opera en diversos momentos, pasando por pausas o intervalos
de "enfriamiento".
Con
referencia al tema principal de esta investigación,
Kelleher & Kelleher (1998, citado en O'Connor, T. R, 2003)
argumentan que las asesinas en serie femeninas son más
exitosas, cuidadosas, precisas, metódicas y tranquilas
al cometer sus crímenes. Ellos examinaron 100 casos
desde 1900 y encontraron una duración promedio de 8
años antes de ser capturadas, el doble de los asesinos
en serie masculinos.
Estadísticamente,
las mujeres cometen solo el 15% de todos los crímenes
violentos y un 28% de todos lo crímenes. Las asesinas
en serie femeninas son solo el 8% de todos los asesinos en
serie americanos, pero las mujeres americanas alcanzan el
76% de todas las mujeres asesinas en serie en el mundo.
Hay
pocos investigadores de mujeres asesinas en serie; en el libro
sobre este tema por Michael y C. Kelleher (1998, citado en
O'Connor, T. R, 2003), Asesinos más Raros, los autores
argumentan que la tipología de organizado-desorganizado
construida por Ressler, Burgess y Couglass en Homicidio Sexual:
Patrones y Motivos, es inadecuada.
Kelleher
& Kelleher sugieren una tipología diferente, basada
en si la mujer asesina en serie actuaba sola y otra si era
en compañía. A partir de estos argumentos, construyeron
una categorización de nueve puntos:
Viuda
Negra: sistemáticamente asesina múltiples esposos,
compañeros u otros miembros de la familia
Asesina
en equipo o grupo: asesina o participa en el asesinato de
otros en conjunción de al menos otra persona
Ángel
de la Muerte: sistemáticamente asesina personas que
están bajo su cuidado de alguna forma o que reciben
atención médica
Problema
de locura: asesinan en aparente aleatoriedad y después
son juzgadas por demencia (locura)
Predadoras
Sexuales: sistemáticamente asesinan en claros actos
sexuales.
Homicidio
inexplicado: asesinan por razones que son totalmente inexplicables
o por motivos que no son claros
Venganza:
sistemáticamente asesinan por odio o celos
Crímenes
sin Resolver: asesinatos sin resolver que pueden ser atribuidos
a una mujer.
Ganancia
o Crimen: sistemáticamente asesinan por un beneficio
o en el curso de otro crimen o delito.
De
acuerdo con la clasificación descrita, los autores
definen cada una de las tipologías propuestas, de la
siguiente manera:
a.
Las mujeres asesinas en serie que actúan solas; son
a menudo maduras, cuidadosas, deliberadas, socialmente adaptadas
y altamente organizadas. Ellas usualmente atacan sus víctimas
en sus casas o lugares de trabajo. Ellas tienden a utilizar
un arma específica como veneno, inyección letal
o sofocación.
b.
Las que actúan en compañía; tienden a
ser más jóvenes, agresivas, viciosas en sus
ataques, algunas veces desorganizadas y usualmente incapaces
de tener un plan cuidadoso. Ellas usualmente atacan a sus
víctimas en diversas locaciones, tienden a usar armas
de fuego, blancas o tortura.

PSICOPATOLOGÍA
Y DELITO
Por
otra parte, siempre que se hace un estudio sobre delincuencia,
se tienen en cuenta aspectos como la personalidad y el desarrollo
de posibles psicopatologías en el individuo. En la
literatura referente al perfil del asesino en serie generalmente
se encuentran estudios en los que se evidencian hallazgos
de psicopatología presente en los hombres que cometen
asesinatos en serie, por lo general los diagnósticos
están basados en trastornos de personalidad o en trastornos
psicóticos.
Para
el caso de las mujeres asesinas en serie, aún no se
han encontrado estudios representativos que evidencien la
aparición de algún trastorno psicopatológico
en las mujeres asesinas seriales, sin embargo, si se elaborara
un estudio detallado del tema, seguramente se encontrarían
evidencias psicopatológicas en el comportamiento criminal
de las mujeres delincuentes, teniendo en cuenta la importante
influencia del medio en el desarrollo evolutivo de la mujer
delincuente.
En
la mayoría de los casos de asesinos en serie los perfiles
psicológicos están orientados a diagnosticar
trastorno de personalidad antisocial, lo que se conoce generalmente
bajo el nombre de psicópata, "socialmente existe
una tendencia perversa a etiquetar como psicópata a
todo criminal al que se le supone sangre fría y carencia
de remordimientos. Con ello, desde luego, se torna tan equívoco
el concepto de psicópata que casi se vuelve inservible"
(Sanmartín, J. 2003)
Las
personas con trastornos de personalidad no son enfermos mentales,
por lo tanto, en caso de conducta criminal, el argumento de
inimputabilidad (no comprende el carácter ilícito
de sus actos o no es capaz de determinarse) no podría
ser aplicado. "La legislación debería adecuarse
a los avances hechos en esta área del saber. En particular,
tendría que asumir el carácter específico
de la psicopatía. Aunque un psicópata no este
mentalmente trastornado, esta claro que no es una persona
normal. Por lo tanto, ni debería aplicársele
la eximente por enfermedad mental, ni la misma pena que a
una persona normal, ni dejarse a su libre albedrío
el recibir, o no, terapia" (Sanmartín, 2003)
El
sujeto con esquizofrenia puede presentar afecto inapropiado,
anhedonía, humor disfórico que puede tomar la
forma de depresión, ansiedad o ira. Puede haber alteraciones
del patrón de sueño, la alimentación
y en la actividad psicomotora, así como también
problemas en la focalización de la atención
debida a la preocupación por estímulos internos.
Si bien las funciones intelectuales básicas se consideran
clásicamente indemnes en la esquizofrenia, es frecuente
que se encuentren indicadores de disfunción cognoscitiva.
El sujeto puede estar confuso o desorientado, o presentar
un deterioro de la memoria durante un período de exacerbación
de los síntomas activos o en presencia de síntomas
negativos muy graves.
Independientemente
de la comprensión o no de la conducta ilícita,
el asesino en serie debe asumir una responsabilidad penal
por sus actos. Sin embargo, la evaluación de la responsabilidad
debe ser elaborada por un grupo interdisciplinario lo que
permitirá hacer un análisis objetivo no solo
de la comprensión y determinación en los hechos,
sino también de la utilidad de la pena y la reparación
de los daños a las víctimas y a la sociedad.
Cabe anotar que en cuanto a la responsabilidad, según
Garrido, V(1993) podría atribuirse una responsabilidad
total en la cual se castigaría al "anormal"
igual que el "normal"; una responsabilidad atenuada,
en la que se consideraría que su actuación fue
anormal, pero no se podría tratar como un caso normal
y por lo tanto la sentencia sería atenuada o en caso
tal una exención de responsabilidad (inimputable),
en la que se equipara al asesino en serie como un loco o enajenado,
debiendo estar en un hospital psiquiátrico, como en
los casos en que se diagnostique un trastorno psicótico
que impidiera que la persona se autodeterminara y tuviera
conciencia de sus actos
El
Artículo 33 del Código Penal Colombiano define
al inimputable como alguien, "quien en el momento de
ejecutar la conducta típica y antijurídica no
tuviere la capacidad de comprender su ilicitud o de determinarse
de acuerdo con esa comprensión, por inmadurez psicológica,
trastorno mental, diversidad sociocultural o estados similares.
No será inimputable el agente que hubiere preordenado
su trastorno mental, los menores de 18 años estarán
sometidos al sistema de responsabilidad penal juvenil".
Ha
existido un implícito acuerdo social de juzgar a los
asesinos en serie, independientemente de si actúan
como imputables o inimputables como si fueran responsables
de sus actos porque la sociedad (el bien común) está
más protegida teniéndolos en la cárcel
que teniéndolos en una institución psiquiátrica,
ya que podría ser dado de alta en cualquier momento
con un dictamen médico (Garrido, V. 1993).

METODOLOGÍA DE LA INVESTIGACIÓN
Esta
fue una investigación de tipo exploratorio-descriptivo,
no experimental, según Hernández, Fernández
y Baptista "los estudios exploratorios se efectúan,
cuando el objetivo es examinar un tema o problema de investigación
poco estudiado o que no ha sido abordado antes" (1991,
p. 59) y según Dankhe (1986) "los estudios descriptivos
buscan especificar las propiedades importantes de personas,
grupos, comunidades o cualquier otro fenómeno que sea
sometido a análisis" (citado en Hernández
y otros, 1991).
A
través de la revisión teórica se pretendieron
sintetizar una propuesta de una aproximación al perfil
de la mujer asesina en serie a nivel mundial. Para el caso
colombiano no se encontraron registros.
Se
analizaron 33 casos de mujeres asesinas seriales que se encuentran
documentados y registrados en diversas publicaciones y páginas
Web. Sin embargo, existen otros casos que aunque están
consignados en la investigación no fueron tenidos en
cuenta dentro de la matriz de análisis porque no suministraban
suficiente información para llevar a cabo el perfil.
Los casos de asesinas en equipo cuentan con la participación
de más de un solo sujeto, incluso hay participación
de hombres, pero solo se tuvieron en cuenta en el análisis
de los resultados las mujeres y serán contadas como
un solo caso, ya que se encuentran dentro de la misma categoría.
A
partir de la recopilación teórica se diseñó
una matriz en la que se tienen en cuenta variables como: Edad
de inicio, víctima común, número de víctimas,
modus operandi, método, motivo, actitud ante el delito,
período en que ocurrieron los hechos y sentencia para
cada uno de estos casos.
Con
los datos obtenidos en dicha matriz se realizó un análisis
cuantitativo de frecuencias para cada variable, a partir del
cual se reconstruyó la aproximación al perfil
psicológico de la mujer asesina en serie.
A
través de la investigación, se encontró
que el tema de la mujer y el crimen poco se ha abordado y
existen diferencias entre la criminalidad registrada y la
criminalidad real. Los estudios formales en materia de asesinas
seriales son pocos y la gran cantidad de información
que se encuentra en ocasiones no proporciona todos los datos
que permitan desarrollar un perfil de la asesina serial de
manera rigurosa y tampoco se han realizado investigaciones
en torno al tema.
Los
resultados fueron obtenidos a través del análisis
de 11 variables relacionadas con el comportamiento y la escalada
criminal de la mujer asesina serial, teniendo en cuenta los
aspectos relevantes de cada caso para la elaboración
de las matrices que permitan hacer una aproximación
al perfil de la asesina en serie. El análisis se realizó
teniendo en cuenta la tipología establecida por Kelleher
y Kelleher.
Tabla 1
Distribución
por frecuencias para cada tipología de análisis
Tipología
Número de casos
Porcentaje
Viudas negras
7
21.21%
Ángeles de la muerte
2
6.06%
Predadoras sexuales
1
3.03%
Venganza
3
9.09%
Ganancia o crimen
4
12.12%
Asesinas en equipo
11
33.33%
Locura
2
6.06%
Inexplicados
3
9.09%
TOTAL
33
99.99%
Haciendo ya una diferenciación para cada tipología
establecida por Kelleher & Kelleher (1998, citado en O'Connor,
T. R, 2003) se encontró lo siguiente:
Viudas
Negras: la edad promedio al comienzo de los asesinatos es
de 41 años, sin embargo de 2 casos se desconoce la
edad. La procedencia en su mayoría (57.14%) es de Estados
Unidos y un 42.85% de Europa. La ubicación geográfica
donde ocurrieron los hechos fue en un 71.42% en Estados Unidos.
El tiempo promedio de carrera criminal es de 10.57 años.
Las víctimas en su mayoría eran hijos o familiares
(57.14%), le siguen esposos o amantes en un 28.57% y hombres
sin vínculo sentimental en un 28.57%. El número
de víctimas osciló entre 4 y 49. En un 71.42%
de los casos el número de víctimas era entre
4 y 7. El método más utilizado fue el veneno,
en un 85.71% de los casos. El motivo principal para cometer
los asesinatos era el dinero (71.42%). El modus operandi más
usual consistía que luego de estafar o robar dinero
a la víctima y cuando ya no podían sacarle más
provecho, la envenenaban con arsénico, en algunos casos
progresivamente. También hubo un caso donde el modus
operandi consistía en sofocar a la víctima y
hacer parecer todo como si hubiera dejado de respirar sin
ningún motivo aparente. Solo tres personas confesaron
los hechos (42.85%). En cuanto al proceso judicial, un 57.14%
fueron procesadas, recibiendo penas como cadena perpetua o
pena de muerte, una no fue capturada y de dos se desconoce
la sentencia.
Ángeles
de la muerte: aunque solo se encontraron dos casos para esta
tipología, la edad promedio era de 25 años,
ambas mujeres provenían y cometieron los homicidios
en Estados Unidos. El tiempo de carrera criminal para los
dos casos fue distinto, para una fue de 1 año, para
la otra de 4 años. Como su ocupación es la de
enfermeras, las víctimas comunes fueron niños
o ancianos enfermos, en un caso el número de víctimas
fue de 6 y en el otro de 11. El método utilizado era
inyección con medicamento o cloruro de potasio, que
hiciera parecer que la muerte era natural y no provocada.
Los motivos para cometer los asesinatos estaban relacionados
con homicidios por piedad o para hacer parecer mejor su labor
de enfermera al tratar de revivir las víctimas. Una
de las asesinas recibió cadena perpetua y la otra 20
de prisión por agresión agravada.
Predadora
sexual: solo fue posible documentar un caso, el de Aileen
Wuornos. Comenzó su carrera criminal a los 33 años,
asesinó a 7 hombres que la buscaban como clientes en
su oficio de prostituta. Utilizaba como método un arma
de fuego calibre .22. En cuanto al modus operandi, una vez
hecho el acuerdo con el cliente y cuando ella se sentía
vulnerada y violentaba, les disparaba en el pecho o en la
cabeza. Argumentaba que su motivo fue legítima defensa.
Fue condenada a pena de muerte.
Venganza:
se documentaron 3 casos para esta tipología. La edad
de comienzo de los homicidios es de 22 años para el
66.66% de los casos. Todas provienen y cometieron los asesinatos
en Estados Unidos. El tiempo de carrera criminal es corto,
para el 66.66% fue de 1 año. Las víctimas comunes
eran miembros de su familia, ya sea hijos, hijastros o familiares
cercanos. El número de víctimas era de 3 a 4.
Como método más común se encontró
el veneno, seguido de la sofocación. El motivo principal
era venganza o celos. Con referencia a la actitud ante los
hechos, se encontró que un caso argumentó posesiones
diabólicas, en otro caso, la asesina hacía parecer
los hechos como un caso de muerte súbita, debido a
las características de las víctimas (hijos pequeños).
En dos de los casos (66.66%) la sentencia fue cadena perpetua,
para el otro caso fue pena de muerte.
Ganancia
o crimen: dentro de esta tipología los cuatro casos
documentados presentan una gran variedad en algunas de las
características. En dos de los casos se desconoce la
edad de las asesinas, para los otros dos casos las edades
de comienzo de su carrera criminal fueron los 26 y los 57
años. El 75% de ellas tenían origen europeo,
sin embargo el 50% cometió los asesinatos en Europa,
la otra mitad en Estados Unidos. El tiempo de recorrido criminal
también fue variado, osciló entre 4 y 35 años.
Las víctimas comunes eran mujeres jóvenes, hombres
y mujeres mayores y hombres maltratantes. Para la mitad del
grupo el número de víctimas era de 4 a 5, para
la otra mitad eran más de 300 las víctimas.
El método más usado fue el veneno, en un 75%
de los casos. Para la mitad del grupo el motivo principal
era el dinero, engañaban a sus víctimas, las
robaban o las estafaban, luego, para cubrir estos delitos
envenenaban a sus víctimas. En los dos casos donde
el móvil no era el dinero, lo que se observa es que
se buscaban una ganancia con los asesinatos, ya sea de ganar
belleza, como en el caso de Elizabeth Bathory o liberar mujeres
maltratadas. Con referencia al proceso judicial, la mitad
del grupo recibió cadena perpetua, otra recibió
pena de muerte y una de ellas no fue capturada.
Asesinas
en equipo: en la mayoría de los casos los equipos estaban
conformados por parejas, ya sean novios, esposos o amantes.
Las edades en que comenzaron a cometer homicidios varían
entre los 14 y los 38 años. Todas procedían
de Estados Unidos. El tiempo de carrera criminal oscila entre
1 mes y 4 años. La víctima común eran
mujeres jóvenes (72.72%) y policías (18.18%).
El número de víctimas para el 45.45% de los
casos estaba en un rango de 11 a 20 personas, para el 36.36%
de 4 a 10 personas y el restante 18.18% asesinaron a más
de 22 personas. El método más utilizado fue
disparos con arma de fuego en un 63.63% de los casos, también
se emplearon métodos como la estrangulación,
sofocación y las armas corto punzantes. El móvil
principal era sexual (54.54%), sin embargo, como se aclaraba
anteriormente, esto puede aplicar más para los hombres
dentro del equipo que para las mujeres, las cuales actuaban,
en la mayoría de los casos más como cómplices
que como autoras dentro de los delitos sexuales. El modus
operandi por lo general era interceptar a las víctimas,
engañarlas o mediante el uso de armas intimidarlas,
raptarlas, violarlas, torturarlas y asesinarlas. En algunos
casos, se observaba concurso con otros delitos como el hurto
o la estafa. En un caso, los homicidios tenían características
rituales (Familia Manson), en los cuales asesinaban las personas
con el fin de lograr la aprobación del líder,
Charles Manson, que los conduciría a la salvación
luego del Apocalipsis. Las sentencias oscilaban entre 5 años
y cadena perpetua, en 4 casos (36.36%) fue pena de muerte
y solo una de ellas fue asesinada mientras escapaba de la
policía.
Problema
de locura: solo en dos casos de los que se tiene conocimiento,
dentro del proceso judicial, los alegatos de enfermedad mental
fueron tomados en cuenta. En los dos casos, las implicadas
eran enfermeras, provenientes de Estados Unidos, de 26 y 29
años que asesinaron a pacientes a través de
inyecciones de morfina e insulina. El tiempo del recorrido
criminal fue diferente en cada caso, en una de ellas fue de
1 año, mientras que para el otro caso fue de 20 años,
así mismo, el número de víctimas fue
diferente, 12 frente a 101 homicidios. Dentro del expediente
psiquiátrico de las homicidas, se observan diagnósticos
como esquizofrenia, síndrome de Munchausen e intentos
de suicidio. Las penas fueron de 40 y 65 años en anexo
psiquiátrico y prisión, respectivamente.
Inexplicado:
estos tres casos también argumentaban enfermedad mental,
sin embargo, en la corte, no fue válido, por eso no
fueron incluidas en la tipología anterior. Las edades
de estas mujeres al momento de cometer los homicidios estaban
entre los 17 y los 42 años. Todas nacieron en Estados
Unidos, lugar donde también ocurrieron los hechos,
en un lapso de 2 a 4 años. El número de víctimas
era de 3 a 5, usualmente niños o bebes de vecinos;
en un caso, las víctimas eran hombres y mujeres. Los
métodos utilizados eran envenenamiento, sofocación
y heridas con arma corto punzante y de fuego. Argumentaban
perdidas de conciencia, estados de fuga, alucinaciones auditivas
que les ordenaban asesinar o liberar al mundo de Satanás.
El modus operandi fue distinto para cada caso, en uno, la
mujer utilizaba arsénico en el café y lo suministraba
a los niños del barrio en que vivía; otra sofocaba
a los bebés que cuidaba mientras ellos dormían
y en el último caso, luego de consumir sustancias alucinógenas
asesinaban las personas haciendo pedazos sus cráneos,
apuñalándolos y disparándoles. En dos
de los casos la sentencia fue cadena perpetua, para el último
caso fue de 25 años de prisión.

PERFIL DE LA MUJER ASESINA EN SERIE
Con
base en los hallazgos obtenidos del análisis de las
variables por cada categoría, se puede establecer una
aproximación teórica al perfil de la mujer asesina
serial clasificando características de tipo psicológico,
comportamental y criminal arrojando el siguiente perfil:
En
cuanto a la variable edad, las asesinas seriales de la muestra
oscilan entre los 14 y los 57 años, encontrándose
un promedio de 30 años como edad de comienzo de los
asesinatos seriales.
El
81.81% de la muestra son procedentes de Estados Unidos frente
al 18.18% que nacieron en Europa, sin embargo, los hechos
en un 87.87% se desarrollaron en Estados Unidos, el restante
12.12% de los casos ocurrieron en Europa. No se encontraron
registros de casos en Latinoamérica, Asia o África.
El
tiempo de la carrera criminal osciló entre 1 mes y
35 años. Esta variabilidad dependía de características
como la época en que ocurrieron los hechos, el modus
operandi, el cambio de domicilio de la victimaría,
si actuaba sola o en equipo, entre otras.
Con
referencia a las víctimas de las asesinas en serie,
se encontró, que las más comunes eran las mujeres
jóvenes con un 36.36% de los casos; le siguen, hombres
de diversas edades sin un vínculo aparente (24.24%);
miembros de su familia, incluyendo hijos, esposos, pareja,
padres, etc., con un 21.21%; niños en un 9%; policías
en un 6% y finalmente ancianos con un 3% de los casos.
El
número de víctimas también era variado
en todos los casos, haciendo poco útil establecer una
media, pero si unos rangos. En un 57.57% de los casos, el
número de víctimas osciló entre 3 y 10;
en un 21.21% entre 11 y 20 víctimas, en un 18% más
de 48 personas (entre 48 y más de 300); y en un 3%
el número de víctimas osciló entre 21
y 30.
Para
la variable método, se encontró que para las
asesinas en serie de la muestra el método más
utilizado fue el veneno, en un 33.33% de los casos, siguiendo
las armas de fuego con un 18.18%, las inyecciones de algún
fármaco o sustancia (morfina, insulina, medicamentos,
etc.) en un 15.15%, la sofocación en un 12.12%, las
armas corto punzantes en un 6.06% y el estrangulamiento en
un 3%. Sin embargo, en cuatro casos, es decir, en un 12.12%
se utilizaron métodos conjuntos como por ejemplo venenos,
armas de fuego, armas cortopunzantes y estrangulamiento, en
una misma víctima o realizando variaciones entre cada
episodio.
En
cuanto al motivo, se encontró que el de mayor frecuencia
fue el dinero, en un 24.24%, a través del robo, la
estafa o acelerando la herencia con la muerte de la víctima.
Le siguen motivaciones sexuales en un 15.15%, sin embargo,
esto está ligado a mujeres que asesinaban en equipo,
en su mayoría con hombres que eran su pareja, y aunque
en los registros se encuentra que cometían violaciones
o torturas sexuales o que el motivo era placer, no se encuentran
discriminados los datos por género. En un caso, el
de Gwendolyn Graham y Catherine May Wood, una pareja homosexual,
si se observa que la motivación fuera sexual, ya que
los asesinatos les producían excitación sexual.
Otro
motivo importante, dentro de la muestra, fue la venganza,
en un 9% de los casos, le sigue cometer los asesinatos para
lograr escapar de la persecución de las autoridades
con un 6%. También se observa que 5 asesinas (15.15%)
alegaban locura, argumentaban tener "posesiones diabólicas"
o alucinaciones auditivas que les llevaban a cometer los homicidios,
sin embargo, solo en dos casos (6%) resultó efectivo
este argumento en el momento de la defensa. Motivos como liberar
mujeres maltratadas por sus esposos, salvarse de la Apocalipsis,
curar disfunción eréctil de la pareja, recuperar
belleza y juventud, convertirse en una héroe dentro
de su trabajo como enfermera, asesinar por piedad, cubrir
otros delitos como robo o violaciones, cuentan cada uno con
un caso, es decir el 3% para cada uno de estos motivos.
Con
referencia al proceso judicial, 11 casos, es decir un 33.33%
recibieron cadena perpetua, un 27.27% pena de muerte, 6% medida
de seguridad por problemas mentales (40 años y reclusión
de por vida) en hospitales psiquiátricos. En 7 casos
(21.21%) la pena privativa de la libertad osciló entre
5 y 65 años, dependiendo del caso y la responsabilidad.
Una sola de las asesinas de la muestra (3%) no fue capturada,
otra fue asesinada por la policía. De los casos restantes
(6%) no conocemos cual fue el veredicto del juez.

CONCLUSIONES
A
través del análisis hecho en la investigación
a la luz de la teoría se pudo comprobar que aunque
los datos a nivel mundial son escasos en materia de asesinas
seriales, fue posible realizar una aproximación al
perfil de la asesina serial, teniendo en cuenta un análisis
general de variables para cada caso, el cual arrojo resultados
que permitieron contrastar las hipótesis, encontrar
nuevos hallazgos en el tema y confirmar las teorías
propuestas por Kelleher y Kelleher.
Una
de las diferencias encontradas en el estudio fue confirmar
que las motivaciones de las asesinas seriales más importantes
es el dinero, el placer y la venganza, en contraposición
al a la hipótesis dinero, poder y venganza, sin embargo
esta situación se puede sustentar teniendo en cuenta
que los casos de asesinas seriales más documentados
fueron los de asesinas equipo, en donde es probable que el
registro de la información este influenciado por la
presencia de la figura masculina en el desarrollo del crimen.
Por lo anterior, no se puede considerar que los resultados
en cuanto a las motivaciones de las asesinas seriales en equipo
estén relacionados únicamente con motivaciones
de tipo sexual, sino que podrían también darse
factores como dependencia emocional hacia la pareja, venganza,
poder, o complacer a su pareja, entre otros.
Con
referencia a la posible presencia de psicopatología
en la mujer asesina en serie, nuestra hipótesis estaba
dirigida a desvirtuar la creencia de que el asesino serial
es un psicópata o posee un trastorno de personalidad
antisocial. En el caso de las mujeres asesinas seriales, no
se encontraron suficientes datos que permitieran evidenciar
algún tipo de trastorno mental. Sólo en uno
de los casos referenciados fue posible conocer el historial
psiquiátrico en donde se observa un diagnóstico
de esquizofrenia y síndrome de Munchausen.
Teniendo
en cuenta los hallazgos teóricos, a diferencia de los
asesinos seriales, las mujeres tendrían motivaciones
de otro tipo y serían escasos las situaciones en las
que se evidenciara la presencia de algún tipo de trastorno,
sin embargo, consideramos que si se profundizará en
el estudio de los casos de asesinas seriales más conocidos
y documentados, sería posible desde la psicopatología
obtener hallazgos significativos en cuanto a la presencia
de algún tipo de trastorno en las mujeres asesinas
seriales, considerando que algunos de estos, a nivel epidemiológico,
se presentan con mayor frecuencia en un sector de la población
o en un género como, por ejemplo, el trastorno de personalidad
antisocial, que es diagnosticado con mayor frecuencia en hombres.
A
través de la evolución de la historia, el papel
de la mujer en la sociedad se ha visto influenciado por factores
de tipo biológico, cultural y social que han hecho
que su participación en los delitos sea diferente a
la del hombre. Esto ha ocasionado que las investigaciones
en el tema de la criminalidad estén enfocadas al género
masculino, generalizando los hallazgos a la criminalidad femenina.
A
pesar de que el rol de la mujer se ha visto opacado en muchos
aspectos, existen argumentos teóricos que evidencian
que la mujer puede cometer crímenes similares a los
que cometen los hombres, como los asesinatos seriales, por
supuesto, encontrado diferencias en los perfiles por género.
En
el caso de Colombia, no se encontraron estadísticas
de mujeres asesinas seriales, las cuales revelan un escaso
porcentaje de mujeres criminales (criminalidad registrada)
y que no son representativas de los hechos reales (criminalidad
real). De ahí que en materia de legislación,
se ha desconocido el tema de homicidio serial, tipificando
este delito como homicidio y en algunos casos con circunstancias
de agravación punitiva que no contemplan las características
específicas del homicidio serial. En este caso, no
es justificable condenar como delito simple más de
tres homicidios, teniendo en cuenta que la responsabilidad
y el daño causado son diferentes.
Lo
que arrojan los resultados de esta investigación en
materia de sentencia para las asesinas seriales, son penas
como la cadena perpetua o pena de muerte, logrando solo apartar
al individuo de la sociedad protegiéndola del daño
que le pueda causar, pero, olvidando las verdaderas funciones
de la pena que son la prevención especial y general,
la rehabilitación y reincorporación social del
delincuente y la restauración del daño causado
en la víctimas.
Aunque
el campo del estudio criminal en materia de asesina serial
es bastante reducido consideramos se debe ampliar el campo
en este tipo de estudios, que permita avanzar hacia la comprensión
de fenómeno del crimen serial y crear estrategias legales
y sociales que permitan disminuir los índices de este
delito.
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