|
Relacionarse
con ellos, es un viaje de ida con retorno complejo
RAFAEL
SANTIAGO DE LA TORRE
Psicólogo
Forense, Especialista en Psicopatología
Forense y Criminólogo.
Antes
de nada, me veo en la obligación de agradecer públicamente,
a las personas que se han interesado por el artículo/ponencia
anterior acerca del psicópata. Gracias a su incansable
e insaciable búsqueda de explicación, es por
lo que humildemente nos encontramos de nuevo y ante la misma
situación, en un intento de aportar luz sobre los temores
o creencias de las personas con respecto al tema que nos ocupa.
Como
ya quedó dicho en el referido artículo, vasta
y desde hace mucho tiempo ha sido para la psicopatología
forense, la consideración, estudio e interpretación
en el plano psicopatológico de las denominadas psicopatías.
Desde
la distinción de aquellas personas que no se podían
encasillar en los cuadros de enfermedades mentales establecidas
y sujetas a un estricto sistema de clasificación, las
características "específicas" de la
anormalidad que aquellas personas exhibían, así
como su diagnóstico, y su ubicación dentro de
la taxonomía clínica, y no podríamos
dejar de mencionar sus implicaciones médico-legales,
importantísimas, por otro lado.

Han
sido múltiples las diferenciaciones y cambiantes, a
lo largo de la historia, las posturas y conceptualizaciones
mantenidas por los muchos y grandes autores acerca de este
tema fascinante, y ante el cual, aún hoy, todavía
no hay acuerdo unívoco.
Ya
puse de manifiesto, que aunque desde muy temprano en la historia
encontramos referencias, no se puede decir con rotundidad
hasta el período establecido entre los siglos XVIII
y XIX, cuando comienzan los aportes mas notables de la concepción
que luego adquirirá significación propia;"Psicopatía
o Trastornos de la personalidad", lo que empezó
llamándose manía razonante, PINEL, P. (1745-1826);
caracterizándola como enfermedad de los instintos,
pero manteniendo la inteligencia intacta. Mas tarde, PRITCHARD,
J. C. (1786-1861); genera el concepto de locura moral "moral
insanity", refiriéndose a aquellos individuos
cuya moral o principios de conducta están fuertemente
pervertidos o depravados, siendo incapaces de conducirse con
decencia y propiedad en los quehaceres de la vida. Todo lo
cual podía resumirse en un solo síntoma, "asocialidad".
LOMBROSO, C. (1836-1909), se apoya en este nuevo concepto
psicopatológico, para proclamar su teoría criminológica
del "hombre delincuente". Y muchos otros, que obviaremos
en nombrar, ya que solo el mero hecho de hacerlo, sería
motivo cuando menos, de un libro entero.
Si
debemos mantener presente, que desde siempre lo fundamental,
ha sido encontrarnos ante una persona "encantadora",
inteligente, pero que parece obrar desde la más profunda
oscuridad de la mente, siendo incapaces de conducirse con
propiedad y decencia en el devenir de la vida.
La
psicopatía, es una manera de ser, es la globalidad
de la personalidad, del ser, y por tanto, una variante más
dentro de los tipos humanos. Como ya dijimos, no es una enfermedad,
sino una forma de ser atípica, infrecuente y estridente,
por su patrón conductual que desentona, con el patrón
de conducta de la comunidad, (Marietán, H. 2001), y
que como tal llamamos normal. Y su comportamiento es distinto,
porque tiene unas necesidades distintas que satisfacer, lo
que nos muestra lo que en mi humilde opinión separa
fundamentalmente, lo que los sistemas de clasificación
al uso tipifican como TAP, y lo que yo, al igual que otros
muchos autores, (Garrido, Schneider, Karpman, Hare, Cleckley,
Reid, Sanmartín, Bilbeny, etc), defendemos que el concepto
de psicopatía, engloba mucho mas que un patrón
conductual, como por ejemplo: las emociones, cogniciones,
sentimientos, etc. Y es por eso, por lo que hace un uso particular
de la libertad, crea códigos propios y tiene necesidades
de estímulos intensos, en el sentido de lo que describiera
Zuckerman, como buscadores de sensaciones, y que mas tarde,
podría haber cuestionado la amplitud de este concepto
y sugirió que era mejor usar la palabra psicopatía
(tendencias antisociales) para esta dimensión de "personalidad".
Y teniendo en cuenta que no se muestra psicopáticamente
en todo su comportamiento, sino en determinadas situaciones.
Hay que recordar que estamos hablando de personas altamente
narcisistas, egocéntricas, y en consecuencia, el apego
que puedan tener sólo lo justifica el objetivo.
Pero
a nadie debe escapársele el detalle, primero, hablamos
de manifestaciones comportamentales asociales, y segundo,
siempre hablamos a posteriori. Ya que como los definió
SCHNEIDER, K. (1923), como aquella personalidad anormal que
sufre por su anormalidad o hacen sufrir bajo ella, a la sociedad,
introduciendo un concepto valorativo desde el punto de vista
social...
No
es fácil estudiar este trastorno, síndrome o
simplemente forma de ser. Ya que casi con seguridad, empezará
a mostrarse en la infancia como ensañamiento con los
animales, poco apego a los padres, desobediencia, etc... No
siendo en la mayoría de las ocasiones asociados dichos
comportamientos a trastorno alguno, (De la Torre, R. S. 2001),
y por otro lado, porque se mezclan los conceptos de criminalidad,
sociopatía y trastorno antisocial de la personalidad,
(BRUNO, A; TÓRTORA, A. 2002). Yo añadiría
a esa lista también psicopatía, todos ellos
para describir tanto comportamientos dañinos o inexplicables,
por ilógicos; como a personas cuyos comportamientos
nos resultan dañinos, o incluso para designar a todos
aquellos que no comparten de nuestros valores. Con lo cual,
existe una gran probabilidad de que estas personas tengan
a lo largo de sus vidas, problemas con la justicia, ya que
si hay algo que nos aglutina a todos, no es otra cosa que
las normas sociales. El riesgo de asocialidad se constituye,
por lo tanto en un componente central, que nos serviría
para diferenciar a estas personas del resto de delincuentes,
que al menos poseen una cultura delictiva con la que se pueden
identificar y que son capaces de funcionar adecuadamente dentro
de su grupo, manifestando lealtad, sentimientos de culpa y
afecto, (Garrido, V. 1993). Ustedes estarán pensando,
con toda razón, ¿es equivalente "ser o
padecer", psicopatía, con delincuente? La respuesta
es y debe ser no, no es una relación lineal y unívoca.
Si bien hay una clara relación entre ambos conceptos,
no son sinónimos y ninguno de los dos conceptos es
inclusivo del otro, (ALUJA, A. 1991).
Además,
tanto el DSM, como el CIE, ambos tratados de Clasificación
mundialmente aceptados y en sus versiones mas recientes, por
tanto en vigor, excluyen o relegan a un segundo plano de la
conceptualización de algunas dimensiones de personalidad
o limitaciones cognitivas y/o afectivas, que suelen estar
presentes en el trastorno de personalidad antisocial, como
el egocentrismo patológico, la pobreza de planificación
y juicio, la superficialidad de los afectos, la falta de empatía
o la tendencia a la manipulación, todos ellos en mi
humilde opinión, centrales y de gran importancia a
la hora de valorar la psicopatía, (De la Torre, R.
S 2003). Es decir, el énfasis de las conductas antisociales
se hace a expensas de una minusvaloración de los aspectos
cognitivos y afectivos del mismo.
Inclusive,
y vengo ahora a recordar que solamente apunté, que
el Profesor Sánchez de la Universidad de Illinois,
(con lo que yo estoy de acuerdo), que los psicópatas
se alimentan de valores y pautas de conducta de la misma sociedad
actual. Que afinando un poco más, podríamos
decir que siguiendo un punto de vista Darwinista, los psicópatas
son los seres mejor dotados para dejar descendencia y resistir
la presión que ejerce el medio sobre todos nosotros.
Karpman
1961 distinguió siempre dos clases de psicópatas:
a) activo-sanguinario, (depredador); y b) pasivo-parasitario.
Distinción que, para la investigación no ha
sido muy fructuosa, sí lo ha sido para acercarnos más
si cabe a la hora de contestar a esa pregunta con argumentos,
y no simplemente diciendo no son todos criminales. Y desarrollando
un poco más esta distinción, nos encontramos
que desde el punto de vista de la relación con los
demás, (siguiendo de nuevo a Marietán, H. 2001),
tres clases de relación: 1) ASOCIATIVO: se establece
con otro psicópata para conseguir un objetivo que individualmente
resultaría difícil o imposible. La relación
es tensa, y se mantiene el equilibrio en ella, mientras se
mantiene el fin, (conducta utilitarista). Hay que recordar
que estamos hablando de personas altamente narcisistas, egocéntricas;
en consecuencia, el apego que puedan tener, sólo lo
justifica el objetivo. 2.) TANGENCIAL: encuentro puntual donde
el psicópata ejerce su acción sobre una víctima
ocasional, cuando ejerce su repertorio de manipulación,
en función de una acción de tipo delictiva,
una violación, una estafa o un asesinato. 3) COMPLEMENTARIO:
relaciones metaestables que establece generalmente con un
"neurótico", donde se satisfacen necesidades
mutuas. Este juego que se da con el complementario, de sufrimientos
y satisfacciones, de rechazos y apegos, tiene su anclaje en
lo irracional, y escapa al entendimiento de los propios miembros
del sistema, y de todo aquel que intente analizarlo desde
una lógica simple, común, normal. Se establece
entre ellos, lo que se ha venido en llamar, circuito psicopático,
y ningún sistema permanece si no cubre una necesidad,
por lo cual es muy difícil escapar de él. El
tipo de necesidad que satisface el complementario con el psicópata,
o el tipo de anclaje que hace que esa relación se mantenga,
no tiene su base en la lógica, sino en lo irracional.
Cuando se atiende a estas personas lo primero que florece
en el discurso es la queja. El complementario utiliza el escenario
de la relación terapeuta-paciente para transmitir su
queja. No son quejas comunes, son quejas sobre humillaciones,
descalificaciones, incluso agresiones físicas. La forma
de presentar la queja varía desde la justificación
("Yo lo provoqué"), la minimización
("Me golpeó, pero no es nada"), el detallismo
(el detenerse morosamente en describir cada acción),
hasta la búsqueda de conmiseración ("¡Cómo
me hace sufrir!, ¿verdad?"). El complementario
muchas veces da la impresión de que se relaciona con
el psicópata a través de la angustia, o sea
que, siguiendo esta premisa, el anclaje sería displacentero.
Pero, después de ver a muchos de estos pacientes complementarios,
yo pienso que el anclaje es el disfrute, pero no el disfrute
del sufrimiento. Es un disfrute inefable y donde el sufrimiento
es un efecto secundario de ese disfrute. La persona complementaria
nos trae la queja, nos muestra el precio del goce,
nos muestra el "chichón"3. Este tipo de disfrute
es secreto, en el sentido de que suele ser desconocido (conscientemente)
para el complementario, y a veces también para el psicópata.
Pero hay algo allí que los une; tal vez en la animalidad,
en lo irracional, haya un goce. En ocasiones, por el discurso
que tienen los complementarios, suelen relacionarlo con algún
tipo de disfrute especial, con el sexo por ejemplo; pero eso
no consigue justificar el pagar el precio de las humillaciones,
las descalificaciones, la baja de la autoestima, el deterioro
de su persona. Algunos logran captar que con el
psicópata pudieron desinhibir sus represiones; logran
realizar lo prohibido. (Marietán, H. 2001).
Estos,
en contra de lo que pudiéramos pensar, son los que
vamos a seguir analizando, ya que en términos cuantitativos,
son una mayoría, y que sólo salen a la luz cuando
en una explosión conductual, matan, solo entonces,
nos preguntamos por qué esa persona tan maravillosa
que era nuestro vecino, maltrata y mata a su pareja, humilla
y veja a sus hijos, etc. Por ello, pienso que es un error
por reduccionista, del problema social que constituye la tan
en boga "violencia de género", intentando
explicarlo en base al machismo en las relaciones sociales,
afectivas, etc, entre hombre y mujer. Y que nos convierte
a todos los hombres en potenciales maltratadotes, cuestión
que al menos a mí, me preocupa bastante.
Como
muy bien dice el Profesor Garrido, muchas personas son Psicópatas
y no se dedican al crimen, son nuestros esposos/as, vecinos,
políticos, y es fundamental tenerlo presente para darse
cuenta de la magnitud de este problema. Se adaptan a muchas
circunstancias, se camuflan, desacreditan toda institución
que según ellos, les ha quitado lo que merecen, van
socavando nuestra confianza en la gente y nos van llevando
al infierno en vida. Dado que están especialmente dotados
para obviar las necesidades de los demás, son capaces
de dañar y maltratar sin reparar en nada. Son desalmados
en la paz y héroes en la guerra.
Por
lo tanto, si entre sus prioridades están brillar en
el mundo del arte, lo harán por encima de todo y de
todos: Picasso, que lo describen como un sádico que
podía maltratar y manipular a todos aquellos que lo
amaban; Con Andy Warhol, estaríamos en un caso parecido.
Si
en cambio quieren triunfar en la Política, lo harán
a costa de lo que sea, casi todos pensamos rápidamente
en los casos desgraciados que la historia nos muestra, Hitler,
Milosevic, etc., Sin embargo y aunque mucha gente expone como
paradigma político a Churchill, precisamente porque
dotado de una extraordinaria inteligencia manipuladora, era
capaz de ofrecer la cara que los demás querían
ver, para al final actuar según su criterio, como muestra
queda esa máxima suya "no creo en ninguna estadística
que previamente no haya manipulado yo". A nadie en los
tiempos que estamos, se le escapa lo peligroso que puede ser
tener un tipo como estos de líder político,
que manipule ideas, sentimientos, incluso la historia para
intentar justificar sus propios intereses.
Si
lo quieren hacer en los negocios, Getty, P; el patriarca de
los Kennedy, y otros muchos que estarán en la mente
de todos nosotros, y sobre todo mucho más cercanos.

Sin
embargo, no hay que perder de vista esta clase, el pasivo/parasitario,
que también puede causar mucho daño y sufrimiento.
Ya que los depredadores toman las cosas por la fuerza, pero
los parasitarios lo hacen a través de la astucia y
la pasividad, con ese complementario. Uno de los procedimientos
habituales de nuestra vulnerabilidad ante el psicópata,
es que cometemos un acto contrario a la intuición y
a las reglas de la sabiduría cotidiana, el psicópata
provoca, (manipula), que cometamos una estupidez, y luego
la aprovecha para domarnos. Podemos sucumbir ante sus encantos,
que después nos daremos cuenta que son superficiales,
que todos los sentimientos que mostraban los estaba brillantemente
teatralizando, que no los sentía. Por ejemplo, al tener
una vida sexual impersonal y sin compromiso afectivo, esto
los convierte en excelentes amantes, desde el punto de vista
técnico, y utilizan esa habilidad para manejar a su
pareja. Son grandes actores en lo afectivo y en lo sexual.
Una historia de seducción, que empieza con elocuentes
y tiernas promesas de amor eterno y culmina con un anillo
de platino, es el comienzo del comportamiento más brutal
del futuro marido. Ya la conseguido, la ha aislado de sus
redes de apoyo, (familia, amigos, etc), por tanto, al saberse
a salvo de personas que puedan defender a la víctima,
empieza a mostrar su personalidad de modo progresivo, y dará
lugar a la etapa de sufrimiento de su presa, (pareja), que
durará mientras la posea, ya que es el dueño
de su voluntad. Hay autores que defienden que no aprenden
de la experiencia, yo sin embargo, creo lo contrario, si lo
hacen y mucho, y lo utilizan para sus manipulaciones y conseguir
sus metas. Podríamos decir que no aprenden lo que no
quieren aprender.
Con
respecto al amor, sólo se ama a él mismo y lo
que le interesa. Mantiene contactos "utilitarios",
para conseguir fines. Utilizan la mentira como una herramienta
de trabajo mas, mirando a los ojos y con actitud relajada,
en lo que se ha venido en llamar mentira patológica.
Dicen siempre lo que quieren o lo que el otro espera escuchar.
Lo importante es lo que hace a través de la acción.
Adaptan
la realidad a su imaginación, ya que es un fabulador
que actúa en su propia fábula. Puede convertirse
en el personaje que su imaginación creó y hacerlo
actuar en el medio real, generando en todos la sensación
de que están frente a un personaje verdadero, su patrón
de conducta lo marca su imaginación y suelen mudar
de personajes, como el Profesor Garrido dice, es un camaleón.
Las
acciones que realizan, desde su punto de vista, están
totalmente ajustadas a su escala de valores, a su criterio.
Lo cual quiere decir, que no sienten culpa, "quién
dice lo que está bien", es una de sus justificaciones.
No es que desconozcan las leyes, no son negados cognitivos,
sino que antepone su escala de valores con respecto a los
demás.
Capta
las necesidades del otro, esa habilidad que domina a las mil
maravillas, determina otro rasgo importante, la seducción.
Llevando al otro a entrar en el "circuito Psicopático",
y ya dentro lo tendrá muy complicado para salir. Le
demuestra que le es necesario, pero que él es mucho
más necesario, y de este modo se establece este "circuito"
entre ellos, para suplir sus necesidades. Es difícil
resistirse a ellos. Relacionarse con ellos, es un viaje de
ida, con retorno complejo.
Ya
dentro de su "red", estaremos a su merced, ya que
es un maestro en vejar, maltratar, engañar, etc., utilizando
otra de sus habilidades maestras, que no es otra que la cosificación
del otro, ya que quitándole los atributos que nos hacen
a las personas semejantes. Las convertirá en una herramienta,
argumentando "no es igual a mí, es inferior, neutro,
y por tanto fácil de manipular y destruir, Y cuando
se les adoctrina matan, porque es una cosa lo que matan.
Utilizando
la manipulación y la coerción, aspecto nuclear
de su conducta, por la cosificación del otro, es un
manipulador egocéntrico.. Trabaja sobre esa parte de
ambición del otro y luego lo engaña.
Es
entonces, dentro ya de ese circuito, cuándo empezaremos
a darnos cuenta del engaño del que estamos siendo víctimas,
siendo ya demasiado tarde. Al principio, utilizarán
otra de sus habilidades, la defensa aloplástica, que
no es otra cosa que situar la responsabilidad en los otros,
"me hicieron fracasar", "yo no quería,
pero me han obligado", son inocentes de todo, etc. Para
ir adentrándose en un mundo de agresiones sin fin,
y aumentando en cantidad y en calidad, ya que estará
aprendiendo sobre la marcha. Y todo ello sin sentir culpa,
ya que para sentirla es requisito indispensable, sentirse
responsable de la acción, debe sentir que ha fallado.
Cuando se evalúa que son los otros, el medio o las
circunstancias los que lo han hecho fallar, no puede sentir
culpa alguna. La empatía no existe para él.
Y
es que el psicópata necesita un complementario para
actuar. Primero la absorbe y la seduce, luego inicia lo que
el profesor llama la fase de explotación, y por tanto
los ataques. Esa seducción la logra manipulando, pero
también no dejándola pensar, presionándola
para que decida lo que él quiere que decida. Nos encontramos
ya en la fase de absorción, que sería la culminación
de la seducción. Toda voluntad o capacidad de respuesta
ha de ser neutralizada. El sistema mas habitual es la intimidación,
(vejaciones, miradas, etc), y una forma peculiar de comportamiento
que se denomina, (Garrido, V. 2003), ciclo manipulativo, que
consiste básicamente en que; a) el psicópata
realiza un ataque: humilla, golpea o castiga de alguna manera
a su presa.; b) explica que es algo que él no quiere
hacer, pero que se ve obligado por el bien de ella, o por
cualquier otra razón; c) desplaza la responsabilidad
hacia ella, haciéndole ver que puede evitar esta situación,
si entra en razón y no le desafía, (obligándole
con ello, a hacer la que él no quiere hacer). El resultado,
es que la víctima se bloquea, quiere que todo vaya
bien, pero para ello ha de aprender que eso implica renunciar
a su individualidad, a sus derechos personales, y hasta que
no aprenda esto, sufrirá ataque sorpresa, que lo serán
menos a medida que ella comprenda que los provoca. Haciendo
realidad esa triste máxima, y salvando las distancias,
la letra con sangre entra. Y provocando un estado ansioso-depresiva
constante en ella, que la anula como persona. Somos objetos
que le pertenecen por encima de cualquier otra normativa legal,
social, moral, etc. Otra característica del psicópata
que se debe tener en cuenta es su impermeabilidad a las modificaciones.
El psicópata es una persona que puede tolerar mucha
presión, puede aguantar castigos, y aún así
mantenerse en una posición. Esto obliga al complementario
a doblegarse, porque la posición del otro es inamovible,
lo pone en la opción de: "es esto o nada";
"tómalo o déjalo... si puedes". El
complementario termina luchando, no contra el psicópata,
que es inmodificable, sino contra sí mismo, contra
su conciencia del propio valor. Y se obliga a doblegarse.
Este obligarse a hacer, en el que ve menoscabada su persona,
es altamente doloroso. Pero es mayor el sufrimiento que provoca
la no presencia del psicópata, esto hace que el complementario
pague la factura y continúe con la relación.
La regla de oro que mantiene este vínculo es la formula:
"con él estoy mal, pero sin él estoy peor",
esto me recuerda esa letra de canción que dice algo
así, como: contigo porque me matas, sin ti, porque
yo me muero, lo que demostraría entre otras cosas,
la realidad del problema. Entre mal y peor,
está el disfrute. Socava su autoestima, por eso es
fundamental para intentar el dificilísimo reto de cortar
ese circuito, es necesario imponer distancia tanto física,
como afectiva entre ellos, con total y absoluta dureza. Sin
dejar un resquicio para ello, porque si no estaremos perdidos.
Como cuenta el Dr Marietán, en su experiencia clínica,
no vuelve a ser la misma persona después de haber pasado
por un psicópata. Una vez que se separa, se trata de
que forme nuevos contactos. Pero éstos, si son normales,
resultan aburridos, insulsos, poco estimulantes. Puede pasar
mucho tiempo antes de conseguir una nueva pareja. Esto dificulta
el distanciamiento con el psicópata. A veces logran
armar otra pareja con armonía inicial que luego resulta
ser otro psicópata. Por lo tanto, una persona que pasó
por la experiencia de un psicópata nunca vuelve a ser
como antes y sus gustos tampoco serán los mismos. ¿Qué
se puede esperar después de haber satisfecho necesidades
profundas?.
Todo
ello, y sin mucho esfuerzo, se podría trasladar a cualquier
otra esfera de la vida cotidiana, empresas, etc, pero por
la importancia que creo tiene la violencia que se ejerce dentro
de la pareja, y aunque aquí en España recientemente
se ha aprobado una ley integral contra la violencia de género,
cuyo fin último sería luchar contra tal situación,
bajo mi punto de vista no lo logrará, ya que olvida
que aún siendo una mayoría abrumadora de mujeres,
las que sufren dicha violencia, hay otros integrantes de la
familia que también la sufren, y puede que tanto como
ellas, como pueden ser los abuelos, los niños, y que
también deberían ser sujetos de protección
para la ley, olvidando para ello el principio de legalidad
y la tan ansiada seguridad jurídica en cualquier estado
de derecho. Ya que al olvidar dicha realidad, olvida nuestra
Constitución, que como norma fundamental, predica que
todos somos iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer
discriminación alguna por razón de nacimiento,
raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra
condición o circunstancia personal o social. Por lo
que entre otras consideraciones, el Gobierno siempre tuvo
en contra de esta Ley al Consejo General del Poder Judicial.
http://www.psicologiajuridica.org/psj131.html
|