Última fase del estrés laboral
Heidy González Cabrera,
Periodista de Rebelde
Febrero 23 del 2006, 11:30am
El estrés laboral es un trastorno generado por agotamiento,
pero continúa su ascenso hacia el Síndrome
del Burnout, y de ahí, hasta el más grave
y definitivo estadio, el mobbing, traducido al español
como acoso psicológico en el trabajo, un problema
latente en cualquier sociedad, aunque resulta desconocido
todavía para la inmensa mayoría.
Se estima que millones de personas sufren psicoterror, término
establecido por los expertos para definir sus consecuencias,
ante el hostigamiento de jefaturas o administraciones a
donde su subordina el acosado.
Su solución sólo depende del apoyo de los
compañeros de trabajo, que denuncien los métodos.
En casos graves, un psicólogo y un abogado especializados
en el problema, para frenar y evitar que el paciente empeore
su salud mental.
Las sutiles maniobras para llevar a un trabajador a crisis
depresivas intensas, pueden variar. Los expertos analizan
las tácticas: fechas de entrega de trabajos en plazos
casi imposible de cumplir; tareas de menor calificación
profesional, insultos y gritos delante de terceros, ignorar
su presencia, manipular a los demás con opiniones
humillantes, datos falsos, ponerles trampas, evaluaciones
negativas... El listado es inacabable.
Generalmente, el acosador actúa por celos profesionales.
La víctima se ha vuelto amenazante por su comportamiento
destacado, o porque conoce irregularidades de su jefatura,
que conminan a su desvalorización ante la masa, llevándolos
lentamente, a su destrucción psicológica.
Los especialistas coinciden en opinar, que los atacantes,
no tienen ningún trastorno ni enfermedad mental.
Y lo más grave es, que en la mayoría de los
casos, el apoyo de los compañeros es nulo, también
por temor a represalias, o porque, inconscientemente, han
sido manipulados y consideran que los jefes (personas serias
y aparentemente respetables) tienen la razón.
En el mundo, cinco de cada seis personas que sufren acoso
laboral, son abandonados por sus colaboradores, y las organizaciones
sindicales, donde las hay, no hacen nada por evitar los
ataques.
Los psicólogos explican que el acosador busca el
perjuicio de la víctima para que falle, dude, trabaje
mal o cometa errores. Entonces, las personas comienzan a
ser sombras de lo que fueron. En ese momento, el hostigador,
argumenta que la actitud confirma sus planteamientos sobre
el trabajador.
Los expertos afirman que se produce un cambio en
la personalidad y manera de entender la vida de los afectados,
porque observan que su esfuerzo para progresar en el trabajo
no sirve, lo que provoca desilusión, desencanto,
la pérdida de la capacidad de superación y
una depresión profunda. El acoso sigue un curso crónico:
primero provoca incapacidad psicológica, con cuadros
depresivos y cambios de carácter. La persona se vuelve
hostil y desconfiada.
Añade, que las mujeres tardan una media de 15 meses
en percatarse de que están siendo víctimas
de acoso moral, mientras que los hombres necesitan más
tiempo.
Es determinante encontrar un médico preparado para
afrontar estos casos, porque los que no lo conozcan, atribuyen
los síntomas a otras causas, y agrava más
el problema. Diagnostican, por ejemplo, falta de habilidades
sociales de la persona acosada, cuando, realmente, está
siendo objeto de una agresión. También recetan
psicofármacos, en vez de brindar apoyo para salir
de la situación.
El camino correcto, según los especialistas, es
que la persona sea la protagonista de su recuperación.
No es un enfermo, sino un trabajador dañado.
Según plantean los especialistas, la víctima
de acoso moral, para escapar de esa situación, debe:
-Tomar conciencia de la inocencia. El acoso es indebido.
No hay nadie que merezca el hostigamiento en el trabajo.
La víctima llega a creer que se lo merece y sus compañeros
piensan, que si es hostigada habrá motivos para ello.
Incluso, su propia pareja llega a dudar del estado mental.
-Realizar una desactivación emocional para mantener
la calma necesaria y transmitir la convicción de
la propia inocencia. Es importante no autoagredirse, no
pelearse con las personas queridas sólo para desahogarse.
Tampoco se deben cometer errores, conviene ser muy cauto
ya que, involuntariamente, se pueden dar argumentos a los
hostigadores.
-Hacer frente a quienes le acosan. No quedarse pasivo frente
al ataque, pero tampoco encararse agresivamente, pues compromete
su posición, porque los hostigadores proyectan que
la persona no vale, que está fuera de sí,
etc. Lo adecuado, es mantener una postura asertiva, autoafirmativa
y una respuesta organizada.
En sociedades, donde los trabajadores carecen de un movimiento
sindical poderoso, u otras organizaciones políticas
dentro de los grandes centros laborales, los hostigadores
logran sus propósitos. Las estadísticas internacionales
reflejan que en el 80% de los acosados, la única
salida que tiene la víctima es cambiar de trabajo,
cesar o pedir el traslado. Y aún en estos últimos
casos, la persecución se lleva hasta negar buenas
referencias en los expedientes de traslado.
El mobbing, o acoso
psicológico puede estar presente en cualquier grupo
social, porque las envidias, las ambiciones, la falta de
valores, en sentido general, son inherentes a la condición
humana. Como inherente es también la inteligencia,
la honestidad, y el sentido elevado de la justicia, para
salirle al frente a tamaña ignominia.
http://www.radiorebelde.com.cu/noticia/salud/salud1-230206.htm