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El
sufrimiento psíquico
José Miguel Gómez - 11/18/2007
Confieso que no se puede ver, ni observar, ni tocar, ni siquiera
tranquilizar con calmantes ni ansiolíticos. Es un tormento
que ocupa el pensamiento, la memoria, las emociones; que agota
y cansa el cerebro de día a noche, de lunes a domingo
y, que no permite el cerrar los ojos en las madrugadas.

El
sufrimiento psíquico es agotador, silencioso, recurrente,
martilla el cerebro hasta hacerlo doler; hasta que lo cansa
de pensar lo mismo. Ese sufrimiento psíquico puede
llegar con la depresión, con el trauma psicoemocional:
abuso sexual, acoso moral, abuso físico, desapego crónico,
pérdidas traumáticas, entre otras.
A
veces llega en la adolescencia o en la adultez; a veces tiene
años dormidos y por razones inexplicables se despierta
y provoca a la memoria para que vuelvan los pensamientos al
presente. A ese pensamiento recurrente, a esa idea obsesiva
que pulula en la mente, y que sin pedir permiso hace parada
en las emociones le conocemos como sufrimiento psíquico.

Pero,
lo que más le conocen fueron aquellos que vivieron
el terror, el acoso y miedo de la dictadura. Sin embargo,
existen alternativas psicoterapéuticas, técnicas
de relajación, medicamentos, y otras alternativas que
ayudan a desaparecer a ese sufrimiento silencioso llamado
sufrimiento psíquico.
Un
síntoma que acompaña a otros síntomas
que hablan de una patología. Ahora pienso en los afectados
de Noel, en los que vivieron el trauma, los que hoy viven
sin nada, y en la nada: a ellos y ellas les espera el sufrimiento
psíquico. Solamente con la asistencia psicológica,
psiquiatrica, social, familiar, se pueden evacuar las penas,
el dolor, los sentimientos negativos y el sufrimiento psíquico.
http://www.listindiario.com.do/app/article.aspx?id=37147
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