|
"El hombre sabio sabe que no sabe......
y el hombre prudente respeta lo que
escapa de su dominio" (Jay Anson).
Aunque tan viejo como la propia Humanidad, el problema del
ejercicio de la maldad, que es el tema que aborda este compendio
merece ser sometido a la atención de los lectores conscientes.
Todas las civilizaciones, todas las sociedades han manifestado
cierto sentido de inseguridad y de temor ante los relatos,
esporádicos, pero repetidos de fenómenos de
acoso que hace que el hombre se sienta víctima de seres
hostiles. Los seres humanos de las diferentes sociedades han
respondido a estos desafíos de diferentes maneras.
En nuestro moderno mundo occidental hay tres actitudes principales
que caracterizan las posiciones adoptadas por los individuos
ante los relatos de este tipo de ataques. La primera, actitud
tradicional, considera el mundo regido por conceptos lógicos,
con lo que se dificulta la aceptación de la existencia
de actos de hostigamiento hacia un ser humano con la finalidad
de conseguir su marginación en el mundo laboral. No
se entiende que se realicen actuaciones que perjudican el
clima laboral y la eficacia de la empresa. Esa actitud niega
la existencia de una víctima inocente, por lo que se
le atribuye la culpa a la víctima y se justifican las
agresiones que recibe como un merecido castigo. Para conseguir
acallar la propia conciencia frente a la destrucción
de otro ser humano se requiere una argumentación "lógica"
y ello se consigue a través del mecanismo atribucional
como justificante de la tolerancia frente a actos violentos.
En sentido diametralmente opuesto está la actitud que
parece negar el ejercicio de la violencia. Y para ello nada
mejor que no reconocer a la víctima como tal. Se banaliza
el mal, con el argumento que esas son actitudes normales en
el seno de las relaciones laborales, que la violencia ejercida
no es tal y esa argumentación pretende hacernos creer
que de lo que se trata son de sentimientos de susceptibilidad
del trabajador afectado. La manifestación del dolor
ajeno es minusvalorada e incluso motivo de broma y chanza.
Esta actitud es muy habitual en las mentalidades perversas,
esas que pretenden hacer pasar el mal como algo bueno, o como
mínimo que lo justifican como el mal menor para defender
una "buena causa". Esas personas se niegan a reconocer
los actos de hostigamiento laboral como tales, les dan otras
explicaciones, toleran el ejercicio de la violencia negándose
a evidenciar lo obvio y con ello contaminan la esencia de
las relaciones interpersonales.
La tercera actitud incluye partes lógicas y partes
emocionales. Esa actitud se basa en el reconocimiento de la
situación real que se desarrolla en el seno de las
relaciones laborales, con la finalidad de conocer las causas
y ; al mismo tiempo, esta postura, contiene elementos éticos
que impelen a buscar soluciones a los problemas laborales
sin desligarlo del concepto de máximo respeto a la
dignidad del hombre.
Esta
última actitud es la que ilumina los trabajos y estudios
de la Dra Wanda Soto. Algunos se asombraran que un libro sobre
acoso moral en el trabajo o mobbing no sea obra de un psicólogo
y en cambio sea obra de una pedagoga cuya especialidad sea
la higiene laboral y aunque pueda parecer que no tiene nada
que ver con el tema tratado, sin embargo, la coherencia queda
de manifiesto cuando se sabe que los factores psicosociales
en el trabajo desempeñan un papel esencial en la salud
del hombre.
Demasiado a menudo se olvida que la detección de los
factores que pueden generar daño psicosocial en el
trabajador constituyen la mejor prevención contra las
enfermedades. Cabe destacar, por tanto, que en salud laboral
uno de los factores psicosociales que está emergiendo
es el mobbing o acoso moral, entendido como violencia psicológica
ejercida por un grupo hostigante contra un trabajador.
La importancia de los artículos de la Dra Wanda Soto
está tanto en la difusión del fenómeno
del mobbing como en la nueva visión que transmite llena
de sensibilidad y concienciación personal, ésta
última entendida como responsabilidad individual frente
al ejercicio de la violencia psicológica de nuestros
semejantes.
Hoy en dia es bien sabido, incluso por el gran público,
que conformamos una sociedad tolerante con los intolerantes,
por esa razón es importante corregir los malos hábitos
y adoptar una nueva manera de entender las relaciones laborales
que, sin duda, es la mejor prevención de los problemas
de salud. Recomiendo la lectura de los artículos de
la Dra Soto, porque para todos los empleados es necesario
saber y conocer el mobbing tanto para tomar medidas para no
sufrirlo como para cortar con la impunidad de la violencia
ejercida en el lugar de trabajo. Es por la importancia en
el contenido de los artículos de la Dra Soto por lo
que los mismos están publicados en la web personal
Acoso Moral de la que soy webmaster.
Hay que informar sobre el ejercicio de la violencia psicológica
en el lugar de trabajo para ser capaces de detectarla y atajarla.
Pero al comunicar este tipo de información es menester
tener cuidado y evitar las formulas moralizantes o incluso
los mensajes agresivos que podrían inspirar temor;
y ahí radica la gran contribución de la Dra
Soto en la difusión del fenómeno pues aborda
el mobbing con sensibilidad provocándonos un revulsivo
de la conciencia. Nos conduce a un cuestionamiento personal
sobre nuestro actuar cotidiano sin por ello menoscabar ni
nuestra conciencia ni nuestra actuación, animándonos
a ser mejores con nuestros semejantes a partir del reconocimiento
de la bondad de cada uno. Quiero agradecer a la Dra Soto la
confianza depositada en mi para hacer esta presentación,
motivada más por su afecto por mi que por méritos
propios. Para mi ha sido un honor y antes de terminar no quiero
dejar de resaltar la figura de la Dra Wanda Soto por la importancia
que tiene al reconocer modos alternativos para responder a
los desafios de la vida en el mundo laboral.
Lo cierto es que los fenómenos que se narran en este
libro, ocurrieron y ocurren a personas trabajadoras normales.
Por desgracia, una compleja red de ignorancia, insinceridad
y miedo, causa muchos sufrimientos a estos trabajadores que,
sin estar preparados para ello, se enfrentan de pronto con
una situación impactante y espantosa.
Por todo ello lo prudente es conseguir una adecuada información
que nos conduzca a crear un movimiento social que impida el
ejercicio de la violencia en el seno de las empresas.
En
Barcelona a 19 de Septiembre 2005.
Marina Parés Soliva
http://www.acosomoral.org
Presidenta del Servicio Europeo de Información sobre
Mobbing (SEDISEM)
|