|
La
conclusión a la que he llegado es que estamos frente
un estudio serio en las formas y en el contenido. Que muchas
de las situaciones que refleja obligan a una reflexión
profunda a nivel individual de cada uno de nosotros como seres
humanos, pero que, también, colectivamente requiere
ser abordado. Es decir que la ciudadanía, los estamentos
políticos, y los educativos han de tomar cartas en
el asunto del acoso escolar, mediante la asunción de
verdaderas medidas disuasorias frente a los violentos. En
cierta forma el resultado del Informe Cisneros X, es un "tirón
de orejas" hacia la gestión educativa realizada
hasta el momento en España, por lo que no es de estrañar
que hayan surgido críticas desde quienes estan siendo
cuestionados de forma indirecta por los resultados del estudio.
Personalmente
encuentro a faltar un "mea culpa" por parte del
estamento politico y educativo español, pues eso seria
indicativo de una actitud adulta y responsable frente a las
tareas encomendadas, además que, con ello, se lograría
manifestar una deseada sensibilidad frente al dolor de los
niños hostigados. En mi opinión personal, yo
hubiera preferido, por parte de los gestores del país,
una asunción de los errores cometidos a nivel educativo,
acompañados de actuaciones tendentes a paliar el acoso
escolar en España. Aunque no pierdo la esperanza que
alguna de las personas que nos gobiernan sepan reconocer los
errores con el espíritu de mejorar y subsanar. Lo que
sin duda repercutirá en una mejor atención al
menor.
He
encontrado algunas faltas en el estudio, leves y de matiz,
pero no las voy a señalar pues no quiero denostar un
estudio que aporta información valiosa y muy útil
para ir acabando con el acoso escolar en España. El
mérito del estudio esta sobradamente claro, solo hace
falta tomarse el tiempo necesario para leerlo.
Respecto
a la polémica surgida a raiz de los datos estadísticos,
como si se tratara de un "baile de cifras", sólo
me queda por añadir una afirmación "que
la existencia de un solo niño acosado es más
que suficiente". Opino que la polémica surgida
sobre los porcentajes es una estrategia creada para distraer
con cifras, un estudio que se adentra en un tema espinoso
y con la finalidad que las personas debatan sobre las cifras
en lugar de leer a fondo el contenido.
No
es la primera vez que un trabajo sobre la violencia es denostado
por quienes más deberían aprender de su contenido.
Es algo habitual en este país que se pretenda desacreditar
el resultado de aquél que descubre nuevas maneras de
medir las prácticas violentas o bien de aquél
que ofrece a la sociedad herramientas para enfrentarse a los
violentos. Todo parece, que estos estudiosos, deberían
contar con nuestro aplauso y en lugar de ofrecerles nuestro
agradecimiento les obsequiamos con críticas y cuestionamientos;
parece una contradicción, pero nos enfrentamos a ella
diariamente.
No
me cabe duda que cualquier trabajo o estudio sobre la violencia
y los violentos que implique un avance, va a tener su correspondiente
munición de negativismo. La experiencia me ha enseñado
que eso es lo que ocurre, y he querido conocer las razones
que sustentan esa contradicción, el descubrimiento
no me ha gustado, pero me ha proporcionado un razonamiento
lógico que me permite vivirlo con bastante tranquilidad.
Quizás a muchos de ustedes tampoco les guste, pero
si piensan en ello, probablemente podrán llegar a esa
plácida resignación a la que yo he llegado.
Esa lógica se sustenta en la idea que las reacciones
de negativismo y criticismo provienen de los entornos donde
se mueven los violentos, ya sea de forma directa o bien a
través de otros.
Todos podemos coincidir que las personas pacíficas
no reaccionan violentamente frente a los estudios sobre la
violencia ni frente a ninguna situación de la vida,
su manera de enfrentarse a las dificultades es de forma pacífica,
y eso es lo que los define como pacíficos. Del mismo
modo las personas violentas se enfrentan a las dificultades
del dia a dia, violentamente y esas son las que critican todo
tipo de trabajos y estudios sobre la violencia y los violentos.
Son los que no dejan avanzar en la lucha contra el acoso,
ya sea dinamitando cualquier movimiento social o bien denostando
a investigadores que aportan conocimiento cientifico y teórico
que ayudaría a instaurar una sociedad más justa
y más solidaria. La lógica que gobierna a los
violentos es aplastante, no quieren verse reflejados en estudios
que aportan información a los demás de lo que
es admisible y de lo que no lo es. Para los violentos es mejor
que quienes puedan cuestionar sus acciones y comportamientos
no cuenten con estudios fiables, con datos alarmantes que
puedan descubrir que de una u otra forma toleran, consienten
y arropan comportamientos que dañan a otros.
No
creo que haga falta añadir ningún comentario
más, excepto manifestar nuestra solidaridad hacia los
investigadores del estudio Cisneros X tanto por el trabajo
realizado con rigurosidad como por la valentía de publicar
unos datos que hacen temblar a los estamentos que diseñan
la politica educativa del país. Nos solidarizamos con
todas las acciones tendentes a romper la impunidad de los
violentos.
Apreciados
lectores, les invito a que se tomen el tiempo para leer el
Informe Cisneros X y si lo desean opinen y juzguen por ustedes
mismos.
Marina
Parés Soliva 25-septiembre 2006.
Cualquier reproducción ha de citar
la fuente www.acosomoral.org
|