Iñaki Piñuel y Zabala - Psicólogo
y profesor de Universidad
Jefes tóxicos: ¿problema grave o moda?
Recientemente una asociación empresarial
convocaba a una jornada con el título El mobbing:
un problema grave o simplemente una moda. Semejante
título para una jornada sobre este tema refleja la
general estrategia adoptada en muchas empresas frente al
acoso psicológico en el trabajo: la trivialización
y negación del problema.
Adoptando para una jornada este título,
parece darse carta de naturaleza a una posición equivocada,
además de abiertamente injusta ante esta lacra laboral.
Un elegante bufete, que no se caracteriza
precisamente por su proactividad en la defensa de los trabajadores
afectados por el acoso psicológico en el trabajo
era, en el marco de esta jornada, el encargado de dictaminar
y de explicarnos si el mobbing es un problema grave o simplemente
una moda en el entorno de las organizaciones empresariales
actuales.
En el seno de una inveterada y desgraciada
tradición que ve como única la realidad de
su propio campo profesional, algunos juristas desprecian
los datos epidemiológicos que proceden de la realidad
y de la investigación de campo en la materia, y suelen
abundar en exclusiva sobre su territorio legal y jurisprudencial
para confirmar la petición de principio de la que
parten: «¡oiga, eso del mobbing existe, pero
no es tan fiero el león como lo pintan!».
Suelen señalar asimismo el escaso
número de denuncias planteadas por mobbing en los
tribunales de lo social como indicador inequívoco
de la poca entidad del problema, sin atender al dato de
la inmensa mayoría de casos que jamás son
reconocidos como tales y aun menos planteados ante los jueces.
Suelen establecer cómo el bajo número
de sentencias judiciales favorables a reconocer el caso
como mobbing, y los raros casos reflejados en sus estadísticas
por la Seguridad Social y por los Inspectores de trabajo,
abocan a la conclusión de que esto del acoso psicológico
en el trabajo es algo sin duda exagerado. ¡Hay mucha
exageración, mucha falsa víctima, y una verdadera
epidemia de simuladores! ¡Nada nuevo bajo el sol!
En su ayuda acuden sin duda los contemplativos
miembros de los observatorios del «moral» acoso,
extrañamente «autoconstituidos» con la
participación de allende el Ebro, que llevan varios
años tratando de convencernos de que esto del mobbing
tiene remedio desde el ordenamiento jurídico actual,
que no pasa nada, y si es que pasa, abogados tiene la Santa
Madre Abogacía que puedan llevar a buen puerto las
reclamaciones de los trabajadores.
Un mundo laboral pintado como feliz y justo
en el que el correcto funcionamiento de la Justicia pone
a cada uno en su lugar premiando a los buenos y castigando
a los malos.
La constatación de los investigadores
sociales en toda Europa es otra. Se identifica un sustancial
y cre- ciente deterioro de las condiciones de entorno laboral
que se materializa en el incremento de la violencia psicológica
en cada vez más lugares de trabajo. Forma parte de
un triste fenómeno macrosocial que explica realidades
como el maltrato doméstico, el mobbing escolar, el
mobbing vecinal, inmobiliario
Los presidentes de las asociaciones contra
el Mobbing de la CAV y de Navarra ya han manifestado su
malestar y protesta ante la obvia manipulación que
subyace en el enfoque de jornadas de esta naturaleza. Insisten
en la tozuda realidad de los datos epidemiológicos
y de un número creciente de personas que se dirigen
a ellos solicitando ayuda ante la indefensión que
les producen las situaciones abusivas que padecen en el
trabajo.
Las víctimas del acoso psicológico
en el trabajo llevan años esperando algo más
que autocomplacientes informes de contemplativos juristas
que se miran su jurídico ombligo. Les repugnan las
declaraciones triunfalistas de políticos que se felicitan
de manera narcisista del alto grado de eficacia alcanzado
contra el mobbing en los territorios que gobiernan.
¿Para cuándo una investigación
autóctona, amplia y rigurosa sobre la incidencia
y prevalencia del acoso psicológico entre los trabajadores?
¿A qué esperan los poderes públicos
para desarrollar campañas de erradicación
y tolerancia cero frente a las prácticas abusivas
de tantos jefes tóxicos contra los trabajadores eventuales,
las mujeres, los jóvenes en contratación precaria,
los trabajadores de más edad, víctimas propiciatorias
de esta lacra laboral? ¿Para cuándo una formación
específica de los jueces, los inspectores de trabajo,
los médicos del trabajo, los técnicos en riesgos
laborales que les permita con criterio evaluar rigurosamente
y prevenir las consecuencias nefastas para todos de riesgos
laborales emergentes como es el mobbing?
Las asociaciones empresariales deberían
invertir preferentemente sus recursos formativos en desarrollar
protocolos de prevención contra el mobbing, entendiendo
que la lucha contra el mobbing es algo propio, por perjudicar
no solo la imagen interna y externa de la empresa sino también
el clima laboral que se requiere para la productividad y
la competitividad. Los trabajadores del siglo XXI no entienden
aquello de que «la letra con sangre entra»,
ni aceptan que el maltrato psicológico vaya en el
sueldo que uno recibe a fin de mes.
Un país socialmente avanzado es
aquel que no permite que sus ciudadanos pasen a convertirse
en súbditos laborales de unos jefes psicosocialmente
«tóxicos» por el mero hecho de que trabajar
les haga mucha falta y que debido a ello tengan que aguantar
y tragar con un comportamiento sistemáticamente abusivo
y despótico como es el mobbing. -
(Extraído de la PAM - www.forosdelmobbing.info )
Publicado: 21.02.2005 7:42 pm Asunto: Artículo Piñuel
en Gara y D. Noticias
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