Recortes de la obra de Nora Rodríguez sobre Mobbing

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En su libro "Mobbing. Vencer el acoso moral" Nora Rodríguez domina a la fase de conflicto como FASE DE SEDUCCION FATAL y la describe de la siguiente manera:

Un incidente crítico o un problema no resuelto produce un cambio repentino en una relación laboral que, hasta el momento, incluso pudo haber sido considerada satisfactoria.
La persona que está en una posición inferior comienza a percibir un trato diferente. De hecho , el agresor o la agresora bien puede empezar el acoso inconscientemente y porque desea destruir a la víctima o por una decisión friamente calculada (quiere sacarla de en medio) .

Pero, sea cual fuere el motivo, lo cierto es que actúa de un modo como nunca lo había hecho hasta entonces: examina a quien ha colocado en su punto de mira, localiza sus puntos débiles, sus inseguridades, sus posibles traumas y lanza sus primeros dardos envenenados.
Mientras lo hace se muestra como una persona encantadora o como una persona indefensa.
Aquí empieza el terrorífico proceso de estigmatización: la critica con buenas intenciones pero a la vez le hace promesas; o bien la tranquiliza , hasta que vuelve a colocarla en su punto de mira y le da pequeños toques cada vez más frecuentes.

Para Nora Rodriguez la fase de acoso se denomina también de PERSECUCION Y ACORRALAMIENTO y la describe así:

El maltrato se torna cada vez más explícito. El acosador implica directamente a superiores y a otros trabajadores cada vez que ofende, humilla, critica o maltrata de algún modo a la víctima.
A partir de este momento, al hostigamiento se unen otras personas, compañeros, jefes,...que participan del poder del acosador o que hostigan por omisión. La calumnian, la ridiculizan, le niegan la comunicación.
Nadie recuerda cómo era esa persona anteriormente.

 

PERSECUCION Y ACORRALAMIENTO

Extraído de "Mobbing. Vencer el acoso moral" de Nora Rodriguez

El maltrato se torna cada vez más explícito. El acosador implica directamente a superiores y a otros trabajadores cada vez que ofende, humilla, critica o maltrata de algún modo a la víctima.
A partir de este momento, al hostigamiento se unen otras personas, compañeros, jefes,...que participan del poder del acosador o que hostigan por omisión.

La calumnian, la ridiculizan, le niegan la comunicación.
Nadie recuerda cómo era esa persona anteriormente.

Las etapas por las que se pretende aplastar a una persona para luego destruirla son iguales en todos los ambientes. El psicoterror es una tortura psicológica en la que se suministra la violencia en dosis pequeñas a la vez que se paraliza a la víctima con diversos procedimientos -similares a los que se utilizan en un lavado de cerebro- para que no pueda defenderse.

De esta manera un individuo o grupo de individuos ejercen su poder sobre otro individuo sin que pueda defenderse. Es una violencia "limpia", no hay huellas, los testigos no ven nada. El fin de esta violencia no es destruir al otro inmediatamente, sino someterlo poco a poco manteniéndolo a su disposición para poder utilizarlo. La destrucción del otro debe ser lenta para conseguir un crimen perfecto: no es el agresor el que mata, es el otro quien se mata. El suicidio del otro es el mayor triunfo del acosador moral, es exactamente lo que quiere.

En ocasiones, sobre todo si el acosador moral es un superior jerárquico, durante el proceso de acoso se suelen agregar colaboradores al linchamiento moral de la víctima, ya sea por corrupción -seducción- o por coacción directa del acosador moral. "Mob" (mobbing) significa mafia, en estos casos se suele hablar de "gang" o banda de acosadores.

El tipo de víctima que el acosador moral prefiere: personas con una elevada capacidad de empatía, sensibles y atentas a las necesidades de los demás y al sufrimiento ajeno. Es esta característica de la personalidad de las víctimas lo que explica la preferencia del acosador moral por estos lugares de trabajo.

Son psicópatas incapaces de ponerse en la perspectiva del otro, en consecuencia vampirizan al que posee esa característica en un intento de recuperar su identidad. El acosador moral carece de las habilidades emocionales que sus víctimas tienen, piensa que al destruir a su víctima puede asimilar de alguna forma sus competencias interpersonales.

El acosador es un depredador moral que plantea su relación con los demás como un juego mortal, una partida de ajedrez en la que él mueve las piezas de los dos jugadores, lo primero que hace es atar las manos del otro jugador.

Es una batalla desigual y asimétrica desde su inicio porque el otro no sabe que le han declarado la guerra. El acosador moral juega con ventaja, él si que sabe que está en guerra, le ha declarado la guerra secretamente al otro. Si la víctima supiera identificar que se le esta declarando la guerra desde el principio, la batalla no sería tan desigual, no se plantearía en los mismos términos.

El acosador suele ir perfeccionando su técnica con cada una de sus víctimas (acosa en serie y de forma múltiple), un acosador experimentado no comete errores, usa colaboradores para el trabajo sucio, no deja pruebas, es brutal y seguro en sus actuaciones, no duda.

La experiencia que adquiere en sus años de acoso le hace perfeccionar su técnica hasta convertirlo en un maestro de la inducción al suicidio. Se les considera asesinos psíquicos en serie. El acosador moral es un muerto en vida que necesita la imagen de buena persona que los demás tienen de él para sobrevivir, en su obsesión por mantener esta imagen se enmascara, se lava las manos, evita manchar sus manos de sangre y echa su responsabilidad a otros. Necesita colaboradores, una banda, la mafia.

El acosador necesita público, necesita a los demás para conseguir su objetivo: mientras maltrata a una víctima seduce o corrompe a sus colaboradores, cuando tiene a una víctima en las dos últimas fases, ya tiene a otra en las dos primeras fases.

Si la víctima no comete errores, entonces la hace responsable de los errores de todo el departamento y de los suyos propios. La situación se agrava para la víctima si su agresor encuentra audiencia, un público colaborador y seducido, que es insensible a la humillación que padece la víctima

Mientras tanto el acosador prepara en secreto su siguiente paso. Maneja la envidia, los celos y las rivalidades entre compañeros de trabajo. Seduce mediante corrupción a parte de los compañeros de trabajo de la víctima. Detecta con facilidad a los más susceptibles de ser corrompidos, les ofrece lo que quieren. Hace promesas pero no termina de dar nada.

Habla mal de la víctima , le atribuye errores, ineptitud, difunde calumnias sobre la víctima, la difama. Hace circular rumores - verdaderos o falsos- sobre su vida privada, su conducta dudosa, su estabilidad mental, su salud.

Se trata de eliminar cualquier diferencia entre ambos. "¡Todos igual¡" es el grito de guerra de la banda contra la víctima.

La envidia se transforma en odio y se manifiesta cuando la víctima reacciona, bien sea por apoyo de terceros o por iniciativa propia, e intenta actuar como sujeto libre.

Nadie habla a la víctima, con los objetos no se habla. Los demás la miran con reproche, algo grave habrá hecho para que la traten así. Si la víctima se basta a si misma y no le importa la opinión de los demás se incrementa la violencia. El acosador moral usa para la violencia a sus colaboradores, si los tiene.

Si hay una banda de colaboradores el proceso se acelera, la agresión física es más probable y la víctima sufre una doble victimización: una por su agresor, otra por el público que observa ya sea colaborador directo o consentidor. Influye también el que se consiga o no aislar efectivamente a la víctima, los apoyos de la familia, pareja, amigos y otros compañeros de trabajo son factores determinantes para la estabilidad psíquica de la víctima.

La alianza del perverso narcisista con un colaborador paranoico asegura la aparición de la violencia física, el paranoico toma el poder por la fuerza, no por seducción. El paranoico carece también de sentimiento de culpa. Los perversos narcisistas suelen ser paranoicos leves, pero no todos lo son. El perverso controla al paranoico. Estas dos formas de tomar el poder se alían porque la víctima es la tercera forma de tomar el poder: por empatía.

Los psicópatas rehacen su vida con facilidad, se hacen pasar por víctimas de un loco/a y despiertan así los instintos de protección de sus futuras víctimas.

Al perverso narcisista le gusta la corrupción, corromper y los corruptos y entre sus colaboradores preferidos están el paranoico, el machista y el acosador sexual.

Es un psicópata disfrutando del poder, un acosador moral preparando el ambiente para sus fines, que tenga éxito dependerá en gran medida de la solidez moral de "su público".

 

 

Indice Nora Rodríguez

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