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PERSECUCION
Y ACORRALAMIENTO
Extraído de "Mobbing. Vencer el acoso moral"
de Nora Rodriguez
El maltrato se torna cada vez más explícito.
El acosador implica directamente a superiores y a otros trabajadores
cada vez que ofende, humilla, critica o maltrata de algún
modo a la víctima.
A partir de este momento, al hostigamiento se unen otras personas,
compañeros, jefes,...que participan del poder del acosador
o que hostigan por omisión.
La calumnian, la ridiculizan, le niegan la
comunicación.
Nadie recuerda cómo era esa persona anteriormente.
Las etapas por las que se pretende aplastar a una persona
para luego destruirla son iguales en todos los ambientes.
El psicoterror es una tortura psicológica en la que
se suministra la violencia en dosis pequeñas a la vez
que se paraliza a la víctima con diversos procedimientos
-similares a los que se utilizan en un lavado de cerebro-
para que no pueda defenderse.
De esta manera un individuo o grupo de individuos ejercen
su poder sobre otro individuo sin que pueda defenderse. Es
una violencia "limpia", no hay huellas, los testigos
no ven nada. El fin de esta violencia no es destruir al otro
inmediatamente, sino someterlo poco a poco manteniéndolo
a su disposición para poder utilizarlo. La destrucción
del otro debe ser lenta para conseguir un crimen perfecto:
no es el agresor el que mata, es el otro quien se mata. El
suicidio del otro es el mayor triunfo del acosador moral,
es exactamente lo que quiere.
En ocasiones, sobre todo si el acosador moral es un superior
jerárquico, durante el proceso de acoso se suelen agregar
colaboradores al linchamiento moral de la víctima,
ya sea por corrupción -seducción- o por
coacción directa del acosador moral. "Mob"
(mobbing) significa mafia, en estos casos se suele hablar
de "gang" o banda de acosadores.
El tipo de víctima que el acosador moral prefiere:
personas con una elevada capacidad de empatía, sensibles
y atentas a las necesidades de los demás y al sufrimiento
ajeno. Es esta característica de la personalidad
de las víctimas lo que explica la preferencia del acosador
moral por estos lugares de trabajo.
Son psicópatas incapaces de ponerse en la perspectiva
del otro, en consecuencia vampirizan al que posee esa característica
en un intento de recuperar su identidad. El acosador moral
carece de las habilidades emocionales que sus víctimas
tienen, piensa que al destruir a su víctima puede asimilar
de alguna forma sus competencias interpersonales.
El acosador es un depredador moral que plantea su relación
con los demás como un juego mortal, una partida de
ajedrez en la que él mueve las piezas de los dos jugadores,
lo primero que hace es atar las manos del otro jugador.

Es una batalla desigual y asimétrica desde su inicio
porque el otro no sabe que le han declarado la guerra. El
acosador moral juega con ventaja, él si que sabe que
está en guerra, le ha declarado la guerra secretamente
al otro. Si la víctima supiera identificar que se le
esta declarando la guerra desde el principio, la batalla no
sería tan desigual, no se plantearía en los
mismos términos.
El acosador suele ir perfeccionando su técnica con
cada una de sus víctimas (acosa en serie y de forma
múltiple), un acosador experimentado no comete errores,
usa colaboradores para el trabajo sucio, no deja pruebas,
es brutal y seguro en sus actuaciones, no duda.
La experiencia que adquiere en sus años de acoso le
hace perfeccionar su técnica hasta convertirlo en un
maestro de la inducción al suicidio. Se les considera
asesinos psíquicos en serie. El acosador moral es un
muerto en vida que necesita la imagen de buena persona que
los demás tienen de él para sobrevivir, en su
obsesión por mantener esta imagen se enmascara, se
lava las manos, evita manchar sus manos de sangre y echa su
responsabilidad a otros. Necesita colaboradores, una banda,
la mafia.
El acosador necesita público, necesita a los demás
para conseguir su objetivo: mientras maltrata a una víctima
seduce o corrompe a sus colaboradores, cuando tiene a una
víctima en las dos últimas fases, ya tiene a
otra en las dos primeras fases.

Si la víctima no comete errores, entonces la hace responsable
de los errores de todo el departamento y de los suyos propios.
La situación se agrava para la víctima si su
agresor encuentra audiencia, un público colaborador
y seducido, que es insensible a la humillación que
padece la víctima
Mientras tanto el acosador prepara en secreto su siguiente
paso. Maneja la envidia, los celos y las rivalidades entre
compañeros de trabajo. Seduce mediante corrupción
a parte de los compañeros de trabajo de la víctima.
Detecta con facilidad a los más susceptibles de
ser corrompidos, les ofrece lo que quieren. Hace promesas
pero no termina de dar nada.

Habla mal de la víctima , le atribuye errores,
ineptitud, difunde calumnias sobre la víctima, la difama.
Hace circular rumores - verdaderos o falsos- sobre su vida
privada, su conducta dudosa, su estabilidad mental, su salud.
Se trata de eliminar cualquier diferencia
entre ambos. "¡Todos igual¡"
es el grito de guerra de la banda contra la víctima.
La envidia se transforma en odio y se manifiesta cuando
la víctima reacciona, bien sea por apoyo de terceros
o por iniciativa propia, e intenta actuar como sujeto libre.
Nadie habla a la víctima, con los objetos no se habla.
Los demás la miran con reproche, algo grave habrá
hecho para que la traten así. Si la víctima
se basta a si misma y no le importa la opinión de los
demás se incrementa la violencia. El acosador moral
usa para la violencia a sus colaboradores, si los tiene.
Si hay una banda de colaboradores el proceso se acelera, la
agresión física es más probable y la
víctima sufre una doble victimización: una por
su agresor, otra por el público que observa ya sea
colaborador directo o consentidor. Influye también
el que se consiga o no aislar efectivamente a la víctima,
los apoyos de la familia, pareja, amigos y otros compañeros
de trabajo son factores determinantes para la estabilidad
psíquica de la víctima.
La alianza del perverso narcisista con un colaborador paranoico
asegura la aparición de la violencia física,
el paranoico toma el poder por la fuerza, no por seducción.
El paranoico carece también de sentimiento de culpa.
Los perversos narcisistas suelen ser paranoicos leves, pero
no todos lo son. El perverso controla al paranoico. Estas
dos formas de tomar el poder se alían porque la víctima
es la tercera forma de tomar el poder: por empatía.
Los psicópatas rehacen su vida con facilidad, se hacen
pasar por víctimas de un loco/a y despiertan así
los instintos de protección de sus futuras víctimas.
Al perverso narcisista le gusta la corrupción, corromper
y los corruptos y entre sus colaboradores preferidos están
el paranoico, el machista y el acosador sexual.
Es un psicópata disfrutando del poder, un acosador
moral preparando el ambiente para sus fines, que tenga
éxito dependerá en gran medida de la solidez
moral de "su público".
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