Humor y seguridad del trabajo
Luís López Mena. Director de Persist Ltda. Universitat
Politècanica de Cataluya
ENERO 2008
Las acciones o programas de prevención dirigidos al
cambio de la conducta insegura, pueden clasificarse en dos
grandes categorías: a) programas de breve duración,
que procuran resultados a corto plazo y b) programas de media
duración, que buscan el cambio permanente de la conducta
en seguridad. Los primeros suelen ser atractivos para los
especialistas en prevención porque permiten apreciar,
con cierta rapidez, la disminución de lesiones o accidentes.
Su principal desventaja es que requieren continuos cambios
para mantener los niveles seguros alcanzados, porque de lo
contrario, estos niveles presentan nuevamente cierto retroceso.
Las razones de estas oscilaciones o ciclos de conducta en
el trabajo las hemos explicado con largueza en otros trabajos
y exceden los límites de estas líneas, por lo
que aquí nos limitamos solo a consignarlo.
Por
otra parte, los programas dirigidos al cambio de la conducta
insegura, de media duración (un año o más)
que hemos aplicado teniendo como objetivo el cambio permanente
de la conducta hacia la seguridad, alcanzan siempre un éxito
notable aún en zonas geográficas distintas y
culturas disimiles. Estos programas tienen, entre otras menores,
dos importantes desventajas, requieren tiempo, continuidad,
perseverancia y también, una estructura que les haga
fácilmente evaluables. Además su difusión
en castellano es todavía muy escasa. Es decir, para
alcanzar sus objetivos y convertirse de manera natural, en
una forma habitual de dirigir personas necesitan recursos
y paciencia profesional lo que, en ocasiones, suele estar
en contradicción con los tiempos industriales.
Dado
el predominio de los programas breves (cursos de formación,
campañas, intervenciones cortas) resulta conveniente
desde la perspectiva conductual, seguir ciertos criterios
para que estos programas alcancen su objetivo y éstos
se mantengan eficaces el mayor tiempo posible. Para el psicólogo
de la conducta estos criterios podrían ser los siguientes:
a) vincular el programa a la actividad cotidiana de los trabajadores;
b) involucrar activamente a los trabajadores convirtiéndoles
en protagonistas activos; c) apuntar siempre al incremento
de la conducta segura antes que a corregir la conducta insegura;
d) procurar retroalimentación constante sobre los cambios
observados a medida que el programa evoluciona; e) si el programa
considera algún tipo de reconocimiento, éste
debería ser preferentemente simbólico y disponible
para todos los que participan y alcanzan la meta establecida;
f) considerar siempre una forma de evaluación de los
resultados.
Los
programas breves y los programas de medio plazo pueden y deben
coexistir en las organizaciones. En ocasiones, parte de los
programas más extensos pueden convertirse en acciones
puntuales de intervención rápida. En su estrategia
preventiva el especialista puede estimar necesario seleccionar
ciertas herramientas de algunos de estos programas con las
variantes que las circunstancias les aconsejen.
El
humor se ha estudiado desde diversas perspectivas en psicología
y se le ha vinculado, entre otros, al optimismo, al pensamiento
positivo e incluso como una importante ayuda terapéutica
en enfermedades gravísimas. Sus propiedades para la
salud psicológica son muy útiles, pero cuando
se aplica a la seguridad del trabajo, debe emplearse con precaución
para evitar simplificaciones o reduccionismos que resulten
contradictorios con la seriedad que el riesgo de accidentes
implica. Cumplidas estas observaciones el humor puede ser
un aliado interesante y original para la prevención
de riesgos en un programa breve.
En
los primeros meses de 2008, se desarrolló en Chile
en la actividad de la construcción, un concurso de
seguridad del trabajo, denominado El Señor de los Piropos.
Resulta de interés comprobar cómo se pueden
cumplir en un programa de intervención breve esto es,
dentro de un periodo previamente establecido, los criterios
antes señalados. Quizás la lectura de estas
líneas aliente a otros especialistas a emplear, de
manera similar, estos principios de conducta.
Es
de interés señalar que piropo constituye
una expresión de galantería o requiebro que
los trabajadores varones de la construcción (y también
las mujeres) lanzan al paso de transeúntes de sexo
opuesto cuando se encuentran trabajando en la construcción
de edificios. En el país esta práctica es una
característica fuertemente distintiva de este gremio.
Es decir, constituye una conducta habitual que es socialmente
reconocida y que apoya el ingenio y la creatividad. En cambio,
el gremio sanciona el piropo burdo o grosero. Solo se celebran
los piropos ingeniosos.

Sobre
la base de esta conducta habitual de estos trabajadores, y
considerando la elevada accidentalidad del rubro construcción,
una serie de instituciones prepararon un programa breve de
intervención en seguridad del trabajo con el nombre
ya señalado. Los trabajadores podían participar
escribiendo las frases galantes, pero con un interesante componente:
los piropos debían incluir la seguridad del trabajo.
De
esta forma, los protagonistas son los propios trabajadores.
Ellos son alentados a escribir los piropos y depositarlos
en urnas dispuestos en las diferentes obras de Santiago. El
reconocimiento para el ganador es sencillo: un fin de semana
con la familia en la playa, aunque sería esperable
que exista reconocimiento simbólico para todos los
participantes.
Los
primeros resultados son interesantes y destacables. Por ejemplo,
un trabajador escribe: para proteger mis manos aprendí
a querer los guantes, pero a ti mi amor te quiero desde antes
De esta forma se inserta, mediante un programa dirigido a
ese objetivo, el mensaje de seguridad dentro de una práctica
habitual que los trabajadores realizan con picardía
y valoran con simpatía. También la expresión
de otro concursante: He visto caídas de andamio
y da mucha pena, pero usted mi linda cayó del cielo
y está re-buena
muestra las tres características
habituales de un mensaje eficiente: emoción, acción
y conocimiento. En esta misma línea se encuentra la
simpática expresión: doy las gracias a
las antiparras, por cuidar mis ojos de la basura, si estuvieran
empañadas no podría ver su hermosura
Probablemente
a la mayoría de las mujeres (y no solo a ellas) les
agrada recibir elogios ingeniosos y a los trabajadores crearlos
en base a su capacidad de aprendizaje observacional, dentro
de un ambiente laboral en que esta actividad no signifique
una distracción peligrosa, ( quien fuera extintor
para apagar esa llamita
) y además, sea
reconocida más allá de su propio grupo de trabajo.
Como
se puede apreciar este programa de intervención breve,
cumple con los requisitos conductuales señalados más
arriba. Es decir, se encuentra vinculado de forma natural
a la conducta, no es una imposición artificial, tiene
como protagonistas a los propios trabajadores, éstos
reciben retroalimentación inmediata de sus pares y
en su momento recibirán reconocimiento como Señor
de los Piropos. Probablemente un aporte adicional interesante
de este programa, se encuentra en la participación
de los factores cognitivos. Ciertamente aquí se anima
el empleo de ciertos procesos de pensamiento aplicándolos
a la seguridad del trabajo. Los procesos creativos involucran,
entre otras, actividades intelectuales tales como la reflexión,
la síntesis y el perfeccionamiento de lo creado. Esta
vez, estos procesos intelectuales se ponen al servicio de
la seguridad por quienes deben ser sus propios protagonistas.
Los
programas breves tienen rápido éxito en la mejora
de la seguridad del trabajo pero pueden presentar ciclos.
Deberían coexistir con programas o métodos de
intervención de medio plazo para potenciarse mutuamente.
Esta acción requiere de parte del especialista en prevención,
agudizar su capacidad de observación sobre las formas
naturales de insertar la seguridad del trabajo como en este
programa. Una contribución final de estos creativos
trabajadores dirigida a una atractiva transeúnte: si
no fuera por el arnés, caería a sus pies
.
Dr. Luís López Mena
Director de Persist Ltda
Prof. Adjunto del Máster de Gestión Integrada
- Ed. Chile
Universitat Politècanica de Cataluya
Extraído de www.prevención integral.org
|