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CRÓNICA SALUD LABORAL
Los
expertos señalan el acoso en el trabajo es un riesgo
emergente a atajar
Expertos como la auditora y técnico en Prevención
de Riesgos Laborales y Sicología, Maria Elena Torres,
advierten de que el acoso laboral o mobbing es ya un «riesgo
emergente». Los casos cada vez son más frecuentes
y sus consecuencias son tanto físicas como sicológicas.
En
un artículo publicado en el portal de noticias de internet
Losrecursos humanos.com subrayan que el fenómeno conocido
como mobbing «aunque antiguo, es de reciente conceptualización
y entraña una serie de conductas cuyas drámaticas
consecuencias hasta hace poco habían pasado desapercibidas».
Los testimonios de quienes han sufrido una experiencia de
este tipo no ofrecen ninguna duda sobre las secuelas sicológicas
y emocionales.
Más
allá de los daños sicológicos, se conoce
también que puede derivar en consecuencias físicas.
Los riesgos son de tal envergadura que, según se resalta
en la página web, altos tribunales de Italia y del
Estado español no han dudado en considerar accidente
de trabajo el suicidio por «síndromes depresivos
causados por conductas de acoso sicológico».
Silencioso
y sutil
Los
hechos se remontan al verano de 2000, cuando la víctima,
que trabajaba en una asesoría, comenzó a sufrir
«el acoso y hostigamiento activo y pasivo» por
parte de sus compañeros y su jefe, que no adoptó
«medida alguna» para evitarlo. La mujer cogió
la baja por «un trastorno depresivo secundario a problema
laboral» y denunció la situación ante
el Juzgado de lo Social número 1 de Donostia, que consideró
probado un delito de acoso moral en el trabajo, rescindió
la relación laboral de la empleada y condenó
a su jefe a indemnizarla con 35.000 euros.
La
auditora y técnico de Prevención en Riesgos
Laborales y Sicología, Maria Elena Torres, resalta
que el mobbing se ha convertido en un riesgo emergente, por
lo que recomienda una serie de medidas en materia de prevención.
Considera conveniente que el empresario cree «una auténtica
cultura preventiva» que preste atención a los
riesgos sicosociales, que haga una declaración de principios
que sea reflejada por escrito y sancionada mediante firma
de la propia dirección». Concluye que una copia
debe hacerse llegar a los representantes de los trabajadores
y debería fijarse un calendario de actuaciones.
Torres
cree necesaria también una evaluación de riesgos
específicamente sicosociales, entre las que se deberían
incluir el mobbing, el estrés o la fatiga mental, con
participación y consulta a todo el personal de la empresa,
desde la dirección al trabajador sin mando, con análisis
de los puestos de trabajo, los factores ambientales, el entorno
organizativo, o los roles y el margen de autonomía.
La
experta anima asimismo a denunciar garantizando a la víctima
«seriedad, confidencialidad y anonimato» y a sancionar
con dureza el mobbing.
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