VIOLENCIA MORAL EN EL TRABAJO.

 

VIOLENCIA MORAL EN EL TRABAJO.
M.S.Muñoz A.
UT.FSM-RBB-Concepción
CHILE.


A la luz de los titulares de la prensa escrita y audiovisual la atmósfera laboral en Chile aparece enrarecida y tóxica. En efecto, las cifras que entregan los investigadores son para preocupar a las autoridades del ramo por su contundencia y dramatismo. Apenas una semana que se expresa en las noticias el alto nivel que ha alcanzado la agresión infantil, sobre el % 72 de los niños chilenos son maltratados física o psicológicamente.

Este antecedente debiera hacer reflexionar a las autoridades da Salud Pública y al sistema Municipalizado de salud. Desgraciadamente aún no pasa un año del nuevo gobierno y dichas autoridades ya se encuentran enfrascadas en la lucha presidencial de cuatro años más adelante. Esta actitud solo convoca el desprecio de las personas sanas que si bien es cierto son una minoría en Chile, no lo es menos, constituyen la potencialidad moral del país.

Esta misma semana los centros de investigación psiquiátrica hicieron saber al país dos noticias alarmantes:
La primera de ellas expresa que más del %40 de la población sufre depresión, desequilibrando la balanza en todos los niveles de las actividades del país, pues, resulta evidente que trabajadores, profesionales, empresarios y toda persona en general convive, trabaja o estudia junto a un gran número de personas que sufren las consecuencias de una enfermedad que corroe al individuo y lo aísla del medio social indispensable para su desarrollo.

El segundo informe asegura que en Chile el número de suicidios tentados y consumados se ha "triplicado" en estos últimos años.

En este paisaje tóxico las cifras funestas aumentan cada día dejando al observador la percepción que "algo huele mal en Dinamarca", porque la violencia se sigue manifestando con fuerza en las aulas y en los hogares, atacando principalmente los espíritus jóvenes que vagan en el interior de su soledad, sin recibir el apoyo de los padres ni de los servicios públicos, al menos en la calidad y cantidad que se requiere para parar el desenfreno violentista.

Hoy la octava región de Chile se remueve con la acción de violencia ocurrida en un Liceo de la capital pencopolitana, donde una maestra y un alumno fueron los actores de un hecho que avala la preocupación expresada en esta nota. Pero ello no es todo. La violencia también ocurre en el trabajo y las noticias de hoy entregan los decesos de dos trabajadores muertos en actos de servicio. Uno electrocutado y el otro muerto en la construcción de un Hospital.
¿Cuántos más en el día de ayer han debido ser dados de baja por lesiones? Ello es una incógnita que se guarda secretamente en los archivos de las Mutuas y de las empresas.

Con ocasión de un breve Seminario sobre Mobbing, pudimos percatarnos que la violencia silenciosa e hipócrita del acoso moral, es causante directa de severos síntomas de enfermedades psíquicas y físicas, como los trastornos cardio-vasculares, taquicardias, problemas de colon, dolores de cabeza, insomnios, angustia, pánico, depresión, síndrome de burn-out, en general, una pérdida de calidad de vida y una búsqueda de salida definitiva a través del suicidio.

¿QUE OCURRE EN EL CORAZÓN DE CHILE?

Es cierto que el país se encuentra en un periodo de bonanza económica. No como la clase media esperaba o los trabajadores, siempre postergados, deseaban ocurriera. Sin embargo, estos signos económicos de bonanza no dan una respuesta a la tragedia individual y existencial que vivimos los chilenos. El miedo al futuro, el pánico a perder lo escasos bienes que se han acumulado en una vida de trabajo, la angustia de ser exonerado, la perversión de la tortura diaria en las atmósferas deshumanizadas de los centros de producción, el desencanto frente a las autoridades y los problemas prácticos derivados de las malas condiciones de los ingresos, nos entregan una visión desencantada de la vida en nuestro país.

¿MALAS PRÁCTICAS LABORALES?

A todo lo anterior debemos agregar las malas prácticas laborales denunciadas por los fiscalizadores públicos y por las encuestas recientes. Veamos: un porcentaje superior al % 67 de los trabajadores ha sufrido durante su vida laboral actos concretos de acoso moral, es decir violencia pura, en cuanto se ataca por este medio la dignidad de la persona del trabajador.
En la actualidad los mismos investigadores han denunciado que más de un tercio de los trabajadores activos sufren acoso moral. Estamos hablando en general, tanto en el área pública como privada. Sin embargo. luego del extraordinario texto de denuncia de la periodista Oriana Zorrilla, "CUANDO EL ESTADO CASTIGA", ha aumentado la percepción que en los centros de trabajo del Estado el problema del acoso moral adquiere características obscenas, desde que los directores de servicios públicos son elementos políticos puestos por los partidos de turno, sin ningún compromiso serio en la función que desarrollan, la mayor de las ocasiones, absolutamente ignorantes de las funciones que deben dirigir y por cierto, entran de inmediato en colisión con aquellos funcionarios menores de carrera, que por su basta experiencia conocen a fondo los problemas del sector, así ocurre en salud, servicios civiles, educacionales, de administración del Estado e incluso en la Empresas donde éste tiene influencia.

NUESTRO FUTURO.

Chile es un país que marcha aceleradamente a la gerontocracia. Más de un 20 por ciento de los habitantes supera los 60 años de edad, es decir alrededor de 2.000.000 de personas y los mayores de 40 años constituyen el grupo más fuerte numéricamente hablando. Ello nos lleva a presumir que hay una situación permanente de recambio y que ciertamente produce un problema socio-psicológico serio. Efectivamente, un joven de alrededor de 24 a 26 años, recién salido de la universidad aparece en el horizonte laboral partiendo de un piso de remuneraciones equivalente a los que un funcionario de 20 o más años ha logrado en toda una vida de trabajo. Además, este joven profesional tiene el mando del departamento, oficina o sección de la empresa o servicio. Ello ciertamente ha de causar molestias, envidias, comentarios, suposiciones, etc., que determinan la salud mental del recién llegado y de los antiguos.

La empresas no invierten, o lo hacen escasamente, en adecuación laboral técnica y humana, siendo tan importante esta última, tal vez más que la primera, especialmente en los primeros meses de trabajo. De ese modo sin quererlo, pero, por mera falta de gestión, incurren en acciones que serán permanente fuente de conflictos.

La bonanza señalada al comienzo no ha traído, como se observa, paz ni tranquilidad a los trabajadores. Pero, en ello hay una responsabilidad evidente de los actores participantes directos de los procesos productivos.
El Estado no procura entregar los elementos de educación para optimizar los recursos humanos, formarlos y adecuarlos a los nuevos tiempos.
La Empresa ha demostrado avaricia frente a los inmensos recursos ingresados como utilidades, debiendo invertir en educación, bienestar, participación, fomento del perfeccionamiento y de la educación permanente de sus colaboradores. Al respecto, las últimas denuncias revelan un caso excepcionalmente grosero. La industria salmonídea obtuvo el año pasado un ingreso por concepto de utilidades de 103 millones de dólares norteamericanos, no obstante sus trabajadores tienen una remuneración inferior a 200.000 chilenos (a $ 650 (+/-) US$) y en estos doce últimos meses han muerto trabajando alrededor de 18 a 20 buzos. Cifra impresentable ante cualquier observador objetivo.

Los sindicatos, no cumplen sus fines gremiales.
La Mutuas concilian con sus asociados: las propias empresas de las que dependen.

Todo ello nos lleva a pensar que el alma de nuestro pueblo adolece de virtudes que le eran inherentes a la nacionalidad: solidaridad, caridad, respeto, valentía y ética. Ello nos lleva a deducir que la corrupción permanente y constante en todas las piezas de este ajedrez social contribuye notablemente a que las prácticas de la violencia laboral, escolar y familiar se desencadenen sin freno.

(TAREA URGENTE: CREAR EL INSTITUTO DE APOYO A LAS VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA)

 

Indice Muñoz Astudillo

Acoso Moral