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VIOLENCIA
EN CHILE.
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Chile se ha transformado en un país violento. Ver en
las páginas de los diarios o blogs, las noticias de
un femicidio, es solo un acto de estadística ciudadana,
pues, el elevado número de víctimas, alrededor
de cincuenta, ya no causa asombro ni alboroto. Sin embargo,
la salud mental de la ciudadanía se ha desmejorado
notablemente y se observan casos puntuales, pero, de un salvajismo
incomprensible: Muerte de recién nacido por su propia
madre con más de veinte puñaladas. Asesinatos
a mansalva a los conductores de buses, asaltos a residencias
con expresiones de brutalidad terribles.
No nos caben dudas que hay un colectivo de mentalidad deformada.
Insana. Podemos agregar que cerca del cincuenta por ciento
de la población se encuentra deprimida y un porcentaje
mayor usa todo tipo de fármacos contra la angustia
y el insomnio.

En el trabajo, se generan serias anormalidades en las relaciones
personales, entre la empresa y los trabajadores y entre estos,
por diferentes razones, no siendo ninguna de sustancial importancia,
o que no se encuentre bajo legislación.
Los profesores o maestros, se encuentran en serios apuros
respecto a la conducta de los educandos. Un porcentaje importante,
por las circunstancias de los menores, más que por
el número, han tenido problemas con la justicia penal
juvenil y son adictos a las drogas o al alcohol.
En la calle, la violencia se manifiesta en toda forma de ataque
a plena luz del día y en los lugares más concurridos
y céntricos, incluso, con ataques armados y balaceras.
Todo lo anterior nos lleva a concluir, además, de la
precariedad mental del colectivo, que hay causas reales y
concretas a las que no se le quieren dirigir los ojos y las
razones:
1.- Nos hemos estado sosteniendo en los residuos de
un sistema corrupto y violento dejado por la dictadura militar,
a la que siguen adictos conspicuos políticos, y en
la que los grados de violencia superaron toda comprensión
humana. Desde la tortura planificada y sádica, al asesinato
y el desaparecimiento. Esto, sin duda, ha marcado la suerte
de miles de jóvenes que creen ver una suerte de liderazgo
en las manifestaciones de violencia. Es decir, hay un fundamento
histórico cercano.
2.- El sistema económico vigente ha trastornado
los valores humanos de fraternidad, solidaridad y caridad,
por los antivalores, especialmente todo lo que dice relación
con la propiedad material de bienes y servicios. Nos encontramos
ante una sociedad que violenta día a día, a
las mayorías de menores recursos con su propaganda
consumista, de marketing y de exposición, creando necesidades
que la gente no tiene o marcando psicológicamente una
diferencia entre los que pueden comprar y aquellos que se
encuentran fuera del mercado de bienes superfluos Esto se
conoce como "efecto demostración", y se maneja
en lo psicosocial muy fuertemente. Las frustraciones que crea
son criminales y atentatorias contra la dignidad de los más
pobres.
3.- Hay una exigencia que mata la familia, al hombre
y a los niños. Las exageradas exigencias de mayor trabajo,
transformando a las masas en verdaderos ejércitos de
esclavos, dependientes y controlados por lasdeudas y los compromisos.
Estimados amigos, creo que estaremos de acuerdo que este es
uno de los grandes temas respecto a las causas de la violencia
en Chile. Pero, no es todo, hay otras miradas que pueden entrar
a precisar las causas del flagelo que nos invade y literalmente,
nos mata,
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Nuestra
preocupación hoy. Acoso Moral, una visión de
fondo.
Profesor M. Muñoz
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Tal
vez sea necesario pecar de anticuado y desde ya entrego mi
comprensión a aquellos que no gustarán de mis
palabras, pero prefiero correr ese riesgo a quedarme ahogado
en ellas. Esta compulsión se encuentra originada en
las conclusiones resultantes de la observación de mis
próximos, tan cercanos y tan distantes a la vez. Sus
razones son singularmente novedosas y tal vez modernas, pero
¿Quién nos ha garantizado jamás que la
modernidad traería la felicidad del hombre? Pues, nadie
y ello es un asunto lógico, porque modernidad significa
cambiar un estado de cosas por otro que se cree con mayores
elementos y sensibilidades par ser usados y aprovechados por
la sociedad. En teoría todo ello es correcto, pero
cuando hablamos de sociedad ya estamos incluyendo terminología
huera, vacía y confusa. Quisiera que alguien me dijera
concretamente que la modernidad ha traído un provecho
personal tanto en el plano de la comodidad como en el plano
del desarrollo humano de las siguientes personas y he aquí
que comienza la numeración concienzuda y detalladamente.
Del mismo modo que en forma paralela se señale cuantas
personas, en una nómina con las mismas características
han sufrido consecuencias dañinas de esta modernidad.

Generalmente
hablamos en forma caótica y sin precisión alguna
porque ello significa no dar respuesta a los elementos negativos
que surgen como reacción a toda acción. Y debemos
tomar en cuenta que estos factores negativos los son para
otras personas que no somos nosotros quienes empujamos el
carro en una dirección, son los que no quieren que
el carro se mueva. ¿Tenemos derecho para forzar estas
circunstancias? ¿Se encuentra en los términos
del respeto a los demás seguir las consideraciones
de la voluntad mayoritaria, solo por ser la mitad más
uno?
Desde
un punto de vista político no deja de ser aceptado
y correcto. Pero desde el punto de vista ético hemos
dado comienzo a la discriminación más legal
que pueda encontrarse. Cambiar la realidad por la mitad más
uno. Recuerdo que hace más de treinta años en
las luchas por la Reforma Educacional que propiciamos los
que ya hemos cambiado el folio, en una de esas madrugadas
en que los más intrépidos pensadores y los más
preclaros conductores sociales, muchos de los que en esta
época participan de la clase política (que no
es clase, por cierto), tal vez por aburrimiento se entró
al dilema de cerrar la cesión en nombre de Dios. De
ahí en adelante la madrugada se hizo pronta en medio
del largo debate sobre la existencia o no existencia de Dios,
la que finalmente se decidió en una votación
democrática de los delegados presentes.
Debemos
entender entonces que más que mayorías eventuales,
lo que debe guiar las acciones de los hombres son la reflexión
y la serenidad, fundada en los grandes pensamientos, amplios
como esas grandes alamedas invocadas por un Presidente a punto
de ser asesinado y no en un concepto eventual de grupo, aunque
pudiera ser mayoritario, porque las razones del tiempo no
admiten suma de votos, sino, equilibrio, paz, justicia y la
más plena libertad.
Me
preocupa que luego de un arrebato de "democracia"
se siga pensando que ella solo existe en cuanto existe la
opinión mayoritaria, pues, ello no nos asegura en el
día de hoy que esta mayoría contenga el germen
vital de la sabiduría en las que se gesta el respeto
al otro, el amor al otro, la solidaridad con el otro, la búsqueda
del bien común para integrar al otro. Es decir una
libertad real y práctica, no una de conveniencias para
accidentales minorías. Desde otro ángulo las
mayorías solo pueden dar democracia solamente en cuanto
manifiesten en su actuar el respeto a las minorías.
Ello no se entiende en cifras y números. Se entiende
en personas claramente definidas e identificadas en el día
a día y en la vicisitud cotidiana. También es
preocupante como la indiferencia de las mayorías económicas
cuyo poder radica en el peso del dinero y no en el número,
se afana por cosechar a velocidades extremas como si se tratara
de absolver las últimas gotas de agua en medio de un
desierto.
RERUM
NOVARUM dice:
"Poseer bienes en privado, según hemos dicho poco
antes, es derecho natural del hombre, y usar de este derecho,
sobre todo en la sociedad de la vida, no sólo es lícito,
sino incluso necesario en absoluto. "Es lícito
que el hombre posea cosas propias. Y es necesario también
para la vida humana"(9). Y si se pregunta cuál
es necesario que sea el uso de los bienes, la Iglesia responderá
sin vacilación alguna: "En cuanto a esto, el hombre
no debe considerar las cosas externas como propias, sino como
comunes; es decir, de modo que las comparta fácilmente
con otros en sus necesidades. De donde el Apóstol dice:
"Manda a los ricos de este siglo... que den, que compartan
con facilidad""".
Y
dice también León XIII: tengan presente los
ricos y los patronos que oprimir para su lucro a los necesitados
y a los desvalidos y buscar su ganancia en la pobreza ajena
no lo permiten ni las leyes divinas ni las humanas. Y defraudar
a alguien en el salario debido es un gran crimen, que llama
a voces las iras vengadoras del cielo. "He aquí
que el salario de los obreros... que fue defraudado por vosotras,
clama; y el clamor de ellos ha llegado a los oídos
del Dios de los ejércitos"(4).

De ahí que me siga preguntando si la modernidad es
la respuesta para romper las inequidades del diario vivir,
la mezquindad, la avaricia, la comodidad intolerable frente
a la miseria, el amor desmedido a los bienes de consumo y
el desprecio al otro, al otro que desde la orilla de enfrente
somos nosotros mismos.
Es
una pena no saber con cuánta gente feliz cuenta Salamanca.
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