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La
economía siempre ha sido un instrumento destinado a
establecer las variables del sistema con el único fin
de optimizar los recursos. Un atávico y tortuoso fin
que ha causado la depresión de cientos de investigadores
y académicos en distintos lugares del mundo. La pregunta
que debe ser respondida por lo economistas se orienta a encontrar
los medios y las fórmulas más óptimas
de crecimiento sostenido y de aumento permanente. Ello es
la clave de la competencia febril del mundo económico
actual.
El economista Hugo Fazio explica: "En los tres últimos
años las sociedades que entregan sus resultados públicamente
incrementaron sus ganancias en 164,1%. Un alto porcentaje
de estas ganancias lo obtiene un reducido porcentaje de ellas.
Las treinta empresas de mejores resultados operacionales explican
un 70% del total. 17 empresas acumularon aproximadamente un
40% de las utilidades globales. La concentración de
las ganancias se intensifica si se tiene en cuenta a las grandes
empresas -fundamentalmente transnacionales- no obligadas a
entregar públicamente esta información. Las
ganancias de las grandes empresas mineras privadas alcanzaron
después de cancelar impuestos a US $6.400 millones.
Estos hechos constituyen una de las caras que conducen a la
regresiva distribución del ingreso chileno."
Esta forma de maximizar las utilidades permite un desarrollo
extraordinario de algunas empresas y si se observa detenidamente,
también es posible detectar que produce una permanente
y constante acumulación de capitales, los que son destinados,
en gran parte, a la búsqueda de nuevas opciones con
identico propósito y resultado.
¿Es
ello reprochable? De ningún modo. Entendiendo la situación
global como el instante posible de congelar en una imagen
fotográfica, es absolutamente concordante con los principios
económicos del mundo actual. Tanto es así, que
hasta los países más conservadores del área
no occidental, especialmente quienes buscaron otras formas
distintas en una economía dirigida por el poder central,
han terminado por sucumbir a las presiones del mercado global
y, han decidido ingresar a él con sus propios medios.
Las interrogantes que plantea el sistema dicen relación
con aspectos externos al desarrollo coyuntural, pero, que
en definitiva pueden intervenir de un modo decisivo en el
sistema económico. ¿Cuánto podrá
resistir esta fórmula?, ¿Cuáles son las
deficiencias riesgosas que lo amenazan? ¿Dónde
se encuentran sus debilidades?
En estas y otras preguntas hay tantas y tan variadas respuestas
como investigadores y analistas surgen en la visión
vaticinadora, con discursos de extremo optimismo, tanto como
de angustia apocalíptica.
Los optimistas levantan las banderas de los resultados actuales
y multiplican proyectos que atrapen la bonanza. Observemos
algunos datos interesantes.
Además, del caso de las mineras cuyas utilidades derivaron
de un creciente precio de la libra de cobre, hay otras actividades
que fueron beneficiadas con esta suerte de años de
vacas gordas. Ejemplo:
Cencosud, registró ganancias netas por $124.078 millones
entre enero y junio (unos 235,3 millones de dólares).
Es decir, hubo un crecimiento en utilidades mayor al doble.
Falabella logró un aumento de 14,9% en sus utilidades,
D&S un 50,4%,
Ripley Corp. un 35,5%.
Empresas Copec, Celarauco y Antar Chile quedaron en un privilegiado
tercer lugar.
Santander Santiago (incremento de 2,51% respecto al 2006),
seguido de Banco de Chile y BCI.
Cencosud (110,5%), CMPC (134,6%), Bicecorp (139,3%), Quiñenco
(97,8%), Telefónica Móviles de Chile (189,8%)
y Lan Airlines (33,9%).
Otro grupo ve el panorama desde un enfoque distinto y se orientan
a los sistemas de participación de los trabajadores
que producen la riqueza en los resultados de estas inmensas
utilidades, cayendo por cierto en una depresión profunda
al advertir la vergonzosa diferencia entre los resultados
obtenidos y su escasa participación en ellos. No existen
programas aceptados en que las empresas compartan utilidades
con quienes son la fuente originaria de ellas.
Los programas de participación en las utilidades consisten
en pagos adicionales realizados a los trabajadores en función
del logro de un cierto beneficio por parte de sus empresas.
Por lo general, los sistemas de participación fueron
introducidos a través de legislación de aplicación
obligatoria. En ella se establece el porcentaje de participación,
la definición de beneficio que se debe utilizar, los
trabajadores comprendidos y las excepciones, y a veces la
forma en que el monto establecido debe ser distribuido entre
los trabajadores. Por lo tanto, en esencia se trata de un
pago variable que procura ligar una parte de la remuneración
total de los trabajadores al éxito de sus empresas
medido por las ganancias de éstas.
Una forma de compatibilizar las grandes diferencias derivadas
de la falta de reconocimiento al esfuerzo y a la actividad
creadora de los trabajadores es, precisamente la participación
en las utilidades. Las remuneraciones, sueldos o estipendios
no pueden semejar simples propinas que tengan como único
objeto mantener la sobrevivencia de hombre de trabajo. En
ello hay una obligación ética pendiente y adeudada,
sobre todo, la falta de una concepción de la socializadora
del trabajo y la consideración que el trabajador es
él y sus circunstancias familiares, de salud, educación,
vivienda, alimentación y recreación, lo que
parece no ser entendido por las organizaciones patronales.
Desde otro punto de vista, el sistema desconoce la fragilidad
del statu quo ante las serias presiones aplicadas a las grandes
masas de trabajadores, desinformados hoy de quienes son los
responsables de los males de la sociedad como la delincuencia,
droga y corrupción, pero, observadores de los comportamientos
de los líderes del sistema económico. Las presiones
sociales no son obra de los trabajadores, ni las respuestas
que ellos dan a estas presiones, les son imputables. Debe
entenderse el conflicto social hurgando en sus raíces
y estas se encuentran única y exclusivamente, en el
desprecio a los derechos fundamentales de las personas. ¿Qué
grado de violencia puede ser más grave, que el que
se aplica a la vida y salud de miles de personas en nuestro
país? La sola circunstancia que la gran mayoría
de las familias de esta sociedad tengan ingresos inferiores
a diez dólares diarios, implica violencia grave contra
el bienestar psíquico y físico de sus miembros.
Jugar con esta situación es una acción rayana
en la inconciencia. No se trata de utilizar las reglas del
Estado de Derecho para legitimar ni defender el despojo de
tantos ciudadanos honestos y decentes, cuyo único pecado
ha sido no contar con las herramientas que la sociedad debe
entregar para su desarrollo, asunto que constituye uno de
los fines del Estado, reconocido en la Constitución
Política de la República. Esto significa jugar
con fuego en un polvorín, gracias a la irracionalidad
de los gestores económicos.
La situación de los empleados de las grandes industrias
cuyas utilidades fueron un récord en el trimestre pasado,
sufren del más duro castigo económico: bajas
remuneraciones y ninguna participación en el resultado
extraordinariamente positivo de las ganancias obtenidas con
el esfuerzo de hombres y mujeres trabajadores.
Horst Paulmann ganó 23.157.000 pesos el año
pasado sólo por ser parte del directorio de Cencosud,
sin contar las ganancias que él y su familia obtuvieron
por ser los dueños de más del 60% de las acciones
del holding. La mayoría de los trabajadores de estas
empresas tienen remuneraciones básicas inferiores a
$200.000, trabajando para ello desde las 6 a 7 de la mañana
y hasta las 10 de la noche, sin tener más derecho que
el de agradecer el privilegio de poder trabajar.
UN
MAL EJEMPLO: CENCOSUD Y LAS MALAS PRÁCTICAS.
El
30 de julio de este año despidieron a 230 trabajadores
de Santa Isabel.
En agosto del año pasado, el holding de Horst Paulmann
compró Economax y en diciembre despidió a más
de 500 trabajadores.
Sueldos:
En Santa Isabel, la mayoría de los empleados bordea
el sueldo mínimo y está por debajo de los 200
mil pesos. El mismo sistema tienen en París, pero ahí
un vendedor recibe un sueldo base menor a 20 mil pesos y el
resto de lo que gane depende de sus ventas. Los administrativos
tienen un poco más de suerte, con sueldos base de 160
ó 170 mil pesos. Bonos: En París el de colación
no sobrepasa los 15 mil pesos en promedio y el de locomoción
no supera los 10 mil. Condiciones laborales: Las condiciones
laborales son decepcionantes debido al exceso de fiscalización
sobre la persona del trabajador. No pueden ir al baño
a cumplir necesidades fisiológicas salvo en horas de
colación y se les limita al máximo el papel
higiénico.Relación con sindicatos: Los dirigentes
de París dicen que son perseguidos constantemente por
los guardias. Los sindicatos no son organizaciones gratas
para esta empresa. Prácticas antisindicales: En 2006
fueron multados por "desincentivar la formación
del sindicato e impedir la participación como socios
o dirigentes" en Easy, según la nómina
de la Dirección del Trabajo.
Un resumen de esta tragedia se expresa en aberrantes cifras.
En Chile el 20,6% de la población vive en situación
de pobreza y la tasa de indigentes alcanza al 5,7%. Y la diferencia
entre el 20% más rico y el 20% más pobre es
de 14 veces, y bajó apenas un punto en relación
al 2000, a pesar que los gobiernos de la Concertación
han ayudado decididamente a sacar de la pobreza a cerca de
tres millones de chilenos desde 1993.
EL
TRABAJO LENTO.-
Frente a esta realidad terrible que asola nuestro país,
la proposición del trabajo lento no constituye sino
una respuesta lógica, ética y legal de los trabajadores.
Ausentes estos de la participación en los resultados
de la empresa no pueden colaborar en forma entusiasta en los
planes que el empresario tiene para aumentar sostenible y
permanentemente las ganancias. Más aún, ello
es una forma de servilismo vergonzoso y denigrante. ¿Porqué
hacer el trabajo de dos días en uno? ¿es ello
buen negocio para el trabajador? ¿Qué pasa con
el forzamiento de la empresa individual y personal frente
al trabajo estresante? Interesante resulta observar los fundamentos
de este proyecto de aplicación colectiva y global.
" EL TRABAJO LENTO es saludable, en cuanto permite que
se entregue con alegría y no produzca consecuencias
estresantes en los trabajadores.
" EL TRABAJO LENTO es ético desde que la primera
obligación de toda persona es cuidar la Vida y la salud,
tanto física como psíquica. Hoy se ha visto
y se ha legislado sobre la neurósis laboral y otras
enfermedades que derivan directamente del trabajo estresante,
abrumador y que se extiende más allá de las
capacidades fisicas, intelectuales y en el tiempo, restando
a las personas el derecho al descanso, estudio, recreación
y vida familiar.
" EL TRABAJO LENTO se encuentra legalmente reconocido.
Ello se desprende de la concepción que el trabajo constituye
una fuente de enriquecimiento formativo y espiritual de las
personas. Un reconocimiento al rol social individual. Pero,
en las circunstancias actuales no puede deducirse que ello
sea posible debido a que las características del trabajo
son absolutamente contrarias a esos propósitos. Más
aún, convierten al hombre en una máquina desechable,
en un recurso empresarial que puede ser eliminado. Con la
idea de Trabajo Lento, resulta mucho más difícil
obtener una consecuencia negativa de la labor y permite que
el trabajo se vuelva productivo, de calidad y haga gozar de
alegróia creativa a sus ejecutores.
" EL TRABAJO LENTO constituye un auto reconocimiento
del trabajador de ser un elemento humano de importancia para
la empresa. El hombre trabajador crea la riqueza y la multiplica.
Consecuencialmente debe permitirse admirar y contemplar su
aporte creador y productivo. Ello no es posible en las malas
prácticas laborales actuales.
" EL TRABAJO LENTO es una compensación económica,
como lo son los días libres, feriados y vacaciones.
Sirven en general para restituir las fuerzas productivas del
ser humano, su inspiración creadora y su fe en el trabajo
como proyección de sí mismo. Entonces el trabajo
lento es parte de la remuneración que el empleado o
trabajador cobra en su mismo puesto de trabajo.
" EL TRABAJO LENTO no es enfrentamiento con el sistema.
Es la aplicación por parte del trabajador de los principios
del sistema enfocados a su fuerza de trabajo, a la sustentabilidad
de hombre trabajador, es el auto-cuidado del recurso humano
y la mantención de este frente a los excesos y problemas
que la producción de bienes y servicios acarrea a los
trabajadores. El empresario vive en función de la maximización
de utilidades. El trabajador debe vivir en función
a maximizar su fuerza y su potencia productiva haciéndola
sustentable en el tiempo y cuidándola, a fin que pueda
con ella, obtener el máximo de ingresos a lo largo
de los años. Hoy, miles de trabajadores son residuo
industrial como la escoria que luego de fundirse ya no presta
utilidades.
" EL TRABAJO LENTO debe ser sustentable para el trabajador
y su familia, tal como el empresario se interesa por ampliar
su empresa y desarrollarla, el trabajador debe estar siempre
interesado en el bienestar de su familia. Consecuencialmente
debe cuidar su capital que es al mismo tiempo su vida personal
y familiar. Un fuerte argumento para sostener esta tesis.
En
fin, a modo de conclusión debemos entender que el trabajador
es un empresario que debe cuidar su vida, de la cual depende
su sustento y el de su familia. Debe cuidar la fuente de su
felicidad para prolongar en el tiempo los beneficios de su
capital único e irremplazable, la Vida y la Salud.
En ello no puede diferenciarse del empresario y por lo mismo,
si se cuidan las máquinas y herramientas de la empresa,
en esta unidad básica económica que es el trabajador,
éste debe cuidar su vida. Para ello, el trabajo debe
ser un sinónimo de alegría y florecimiento,
no una forma de tortura. De todos nosotros depende optar por
una nueva forma de comprender al hombre, al trabajo y a la
empresa.
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