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Prof:
Muñoz Astudillo
USM_RBB,Concepción
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TEMAS.-
1.- DESPROTECCIÓN DE LOS EMPLEADOS PUBLICOS.
¿ACOSO MORAL LEGALIZADO?
2.- DIGNIDAD PERSONAL, OBJETIVO DEL ACOSO MORAL.-
3.- ACOSO MORAL AL DOCENTE.-
4.- ESTRÉS LABORAL EN GENDARMERÍA.-
1.- DESPROTECCIÓN DE LOS EMPLEADOS PÚBLICOS.
¿ACOSO MORAL LEGALIZADO?
Es
un hecho digno de Kafka, que los diferentes funcionarios de
las distintas reparticiones del Estado, se encuentren en la
más completa orfandad de defensa cuando son motivo
de acusaciones, persecuciones políticas como el caso
del Sr. Cuadrado, nieto del General Prat, asesinado por la
dictadura, y como ocurre con decenas de maestros o docentes,
funcionarios de la Salud y del Poder Judicial, solamente por
mencionar algunos de los servicios del Estado.
Podríamos
señalar que existe un procedimiento adecuado estrictamente
al beneficio de la infamia de quien caiga en él. Una
especie de prurito de probidad se ubica en la conciencia de
los superiores jerárquicos y estos ponen la máquina
demoledora a funcionar rápidamente. No importan los
antecedentes del funcionario, su probidad calificada durante
años. No. Basta que uno de los superiores jerárquicos
tenga algún leve encono, molestia e incluso diferencia
de opiniones, con el trabajador para desatar la ira inquisidora
por la vía de la "investigación sumaria".
Los
pasos para destruir una carrera son:
1.-
Acusar al funcionario de una falta que permita realizar una
investigación sumaria.
2.- La investigación sumaria solo permite informar
al acusado no defenderse.
3.- La investigación se dirige a refutar todo lo informado
por el acusado o investigado.
4.- La investigación sumaria no tiene otro objeto que
aparentar legalidad.
5.- En esta investigación no hay tiempo de prueba.
6.- Tampoco ningún acto o trámite que se asemeje
al principio del Debido Proceso.
7.- El investigador expone su argumentación condenatoria
sin más participación del investigado.
8.- Notificado el funcionario investigado del cargo puede
apelar.
9.- Esta apelación no va acompañada de antecedentes
nuevos.
10.- El Superior jerárquico resuelve en base a lo dictaminado
y resuelto por el investigador.
11.- Se sanciona al funcionario.
Como se observa esta grave violación a los derechos
procesales de cualquier persona, ocurre diariamente en todos
los servicios públicos en Chile y se dice que alrededor
del %90 por ciento de los casos el funcionario es castigado,
incluyendo en el castigo la remoción del cargo.
A
tales manifestaciones de arbitrariedad se pueden oponer los
siguientes principios de legitimidad o legalidad:
1.-
Determinación exacta de los hechos por los que se acusa.
2.- Principio de las normas del Debido Proceso.
3.- Principio de las normas Procesales de garantía
y legalidad del procedimiento.
4.- Que los acusadores no voten, pues ya emitieron opinión.
5.- Etapa de investigación pública, necesaria
para la seguridad del funcionario imputado.
6.- Formalización de los cargos en forma debida, claramente
establecidos los hechos y los fundamentos legales.
7.- Una etapa de defensa formal.
8.- Una etapa probatoria o de descargos.
9.- Respeto a las Garantías Constitucionales especialmente
las relativas a la Vida e Integridad, Dignidad personal y
familiar e Igualdad ante la Ley E Igualdad De Protección
ante la Ley.
10.- Opción de comparecer a la defensa por sí
o por abogado.
11.- Probidad procesal, en el sentido de no presionar a los
pares en pro o en contra del investigado.
12.- Tener una conciencia real y clara de los hechos y las
violaciones legales imputadas al formalizado.
13.- Opción de publicidad para el investigado.
14.- Pesar la prueba y los antecedentes al momento de resolver.
Es decir, no se está solicitando al legislador nada
que no sea materia de habitualidad jurídica en los
países civilizados, porque si estos principios son
respetados desde los antiguos tiempos en las civilizaciones
europeas o sajonas, no corresponde que en Chile se esté
acunando diariamente una aberrante costumbre de destruir a
una persona en base a meros "cahuines" domésticos
internos, que han sido estudiados y analizados por los especialistas
en la materia y han concluido que existe un grado de agresión
psicopática, en quienes usan y abusan de este sistema
para sancionar y castigar dentro de las instituciones del
Estado o la Administración Pública, a sus funcionarios.
Hablamos de acoso moral.
Dos
pasos necesita dar el legislador en este aspecto:
1.- Crear un procedimiento de investigación y sanción
que se encuentre en armonía con los pasos que la doctrina
de los procesos infraccionales exige para su legalidad, a
fin de resguardar el prestigio de las instituciones y no desviar
el asunto a límites que no corresponden a la verdad.
Al mismo tiempo, proteger al funcionario en sus garantías
esenciales, claramente conculcadas en todo sumario administrativo.
Es más, de oficio el Tribunal Constitucional debiera
vigilar la normativa actual y declararla derechamente contraria
a la Constitución, porque se encuentra en contradicción
con las disposiciones que las tratan. Ejemplo: Estatuto Administrativo;
Estatuto Docente; Código Orgánico de Tribunales;
Código Militar y las diversas normas orgánicas
de los servicios Públicos que expresan esta forma inconstitucional
de procesos de castigo.
2.-
Un segundo asunto es que no puede existir ningún proceso,
por infracciones administrativas sin que se expresen las normas
del Debido Proceso y este sea garantizado por un funcionario
externo de la más alta jerarquía y que, bien
puede ser el Defensor del Ciudadano, único capaz de
enfrentar el inmenso poder del Estado manifestado por sus
agentes y órganos.
Concluimos, señalando que esta situación ha
dejado decenas o cientos de buenos funcionarios públicos
al margen del servicio a la comunidad, pues, en las estridencias
del procedimiento de investigación y castigo, se han
visto discriminados, perseguidos y alejados de sus funciones.
Si el asunto se estudia con mayor detención, podríamos
llegar a concluir que se trata de una aberración jurídica
máxima que permite el acoso moral, la discriminación
y la persecución por causas ajenas a la de las funciones
que el funcionario realiza, como por ejemplo en el caso del
Sr. Cuadrado.
DIGNIDAD
PERSONAL, OBJETIVO DEL ACOSO MORAL.
ONG ESTUDIO Y PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA.
Prof.: M. Muñoz A.
USM-RBB, Concepción.
Abogado - Autor
Mayo 2007
Cuando nos enfrentamos al tema de los Derechos Humanos, surge
casi espontáneamente el concepto de dignidad de la
persona humana, y ciertamente sentimos que nos abocamos al
conocimiento de un tópico perfectamente claro, sobre
el que todo el mundo se encuentra de acuerdo. No obstante
esta percepción, saludable, por cierto, la dignidad
de la persona humana merece más de una palabra y una
reflexión. Claramente no necesitamos mayores esfuerzos
para apreciar, muy objetivamente, que frente a una persona
humana, nos encontramos con un ser distinto, especial y diferente
a todo lo que existe sobre el planeta. Captamos, más
que por conocimiento, por intuición, que en el otro
hay algo en que nos reflejamos notablemente y que no es lo
material o físico, sino, en cuanto a aquello que multiplicado
en cada ser independiente y unitario, resulta propio y común
al mismo tiempo para todos los individuos. Ello, no es un
valor o una medida de ser persona. Más que eso, es
la sustancia o la esencia que perteneciendo a todos, se encuentra
particularmente en cada uno, dando a la persona un carácter
especial, privativo de esta calidad.
Inútil sería traer a este breve trabajo los
conceptos de los filósofos griegos, o de la ilustración
o del modernismo, pues, más que una comprensión
lógica o una definición científica, el
concepto de dignidad humana, es una cuestión de conciencia
formada en miles de años de desarrollo del conocimiento
y de la formación de la conciencia social de la humanidad,
reimpulsada en estas últimas décadas por la
doctrina de los derechos humanos. Desde Hamurabi hasta Jesús
y Aristóteles a la Declaración de los Derechos
Universales del Hombre, todo ha sumado para adquirir y desarrollar
el concepto que la persona humana resguarda en si misma, las
propiedades que la sociedad requiere para su sobrevivencia:
El Derecho a la Dignidad.
El origen de la dignidad de la persona representa otro desesperado
esfuerzo intelectual para desentrañar el misterio de
este enigma. Pero, ¿es en realidad un problema que
en el que debamos hacer denodados esfuerzos para dilucidar?
La verdad es que no. La dignidad de la persona es parte de
ella misma, de sus atributos esenciales como la vida y la
integridad física y psíquica. Llega a este mundo
envuelto en ella y no se separa bajo ninguna circunstancia,
pues, no se encuentra en el comercio humano, no es transferible,
renunciable, desechable e íntegra. Esto último
en cuanto no puede separarse, dividirse o minimizarse. La
dignidad de la persona es su vida. El hálito superior
y universal que lo integra al paisaje social, geográfico
y humano con todos lo que le corresponde, por el solo hecho
de existir.
Nuestra sociedad política reconoce esta idea y la plasma
en el artículo primero de la Carta Fundamental: "Las
personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos"
En otras palabras trae consigo al llegar a la vida, como ser
independiente, su propia dignidad, así como su propia
vida, y junto con ella los derechos necesarios para desarrollarse
como persona. Vida y Dignidad, vienen a ser el mismo bien
jurídico integrado en la triada conceptual Vida, Dignidad,
Derechos.
Sin duda, hay una vinculación intuitiva entre Vida
y Dignidad. Así lo ha entendido el legislador al consignar
como Garantía Constitucional el respeto y protección
a la vida privada y a la honra de la persona y su familia.
(art. 19,N° 4, C.P.R). Más aún, no puede
concebirse el ejercicio de ningún derecho si no se
encuentra integrado a este valor esencial de la persona humana.
Así, la integridad física y psíquica
no puede estar aelada de la dignidad personal. ¿Qué
sería de la vida humana sin la correspondiente dignidad?
Aún cuando vemos en los pueblos tercer mundistas y
en las distintas capitales imperiales como la vida y la integrada
física y psíquica del ser humano se corroe por
los vicios sociales: miseria, droga, prostitución,
alcoholismo. ¿Cómo puede ser apreciable en su
verdadera dimensión cada uno de los derechos establecidos
como los propios del Hombre en el Estatuto Internacional?
La honra y la vida privada personal y familiar es en gran
parte la respuesta legislativa al reconocimiento de la dignidad
de la persona junto con el derecho a la vida y la integridad
física y psíquica. Estos son conocidos dentro
de los derechos personalísimos, en tanto, integran
la noción de persona como ente físico y somático,
por lo que merecen un resguardo notoriamente cuidadoso de
parte del constituyente, integrando el derecho y la protección
de la vida privada como de la pública y la honra de
la persona como de su familia.
La Jurisprudencia no ha sido menos exigente. Así se
demuestra en el fallo de la E.C.S., de 15 de Junio de 1993,
rol 21053, que expresa "
el respeto a la vida privada,
a la dignidad y a la honra de la persona humana y de la familia
constituyen valores de tal jerarquía y trascendencia
que la sociedad política se organiza precisamente para
preservarlos y defenderlos, de modo que no puede admitirse
concepción alguna del bien común que permita
el sacrificio de ellos, ni convertir tal sacrificio en medio
para que prevalezca otra garantía constitucional".
En otras palabras, aún asumiendo la pérdida
de la belleza de la expresión en beneficio del énfasis,
la sociedad se organiza en Estado para preservar y defender
el derecho a la vida privada, a la dignidad y a la honra de
la persona humana y de su familia. Toda violación a
estos derechos personales desvirtúa la naturaleza del
Estado, sus organizaciones, sus agentes, y aún a los
particulares, desde que rompe con los fines específicos
del ente supraindividual, corroyendo las bases para las que
fue creado.
El Estado chileno y sus agentes, en muchas ocasiones han conculcado
los derechos personales. Ejemplo de ello es la situación
vivida por F.A.S., quien al solicitar al servicio de Registro
Civil e Identificación el término de una inscripción
de papel que le hacía aparecer como heredero de una
persona que no era su padre, el Servicio, no solo negó
la solución pacífica de la irregularidad, sino
que quitó por más de seis meses la identidad
total de esta persona, quedando en virtud de un acto administrativo
vicioso, sin identidad legal por ese lapso. Se trata del derecho
de habeas data, es decir, la de exigir al Estado los antecedentes
de vida y la corrección de los existentes, asunto que
se encuentra en el concepto de dignidad que analizamos.
Desde aquí podemos apuntar a que la calificación
de persona humana reside en la necesidad colectiva de congregar
a los iguales con el propósito de proteger y desarrollar
las capacidades del individuo, en función de si mismos
y de la sociedad. No se puede entender el hombre aislado,
como tampoco se puede entender desechar al individuo por su
menor capacidad. Todas ellas, en su globalidad, consiguen
la maximización del bien común, tanto en lo
material como en lo ético, elementos indispensables
para la sobrevivencia y para el reconocimiento del individuo
como base de la sociedad, es decir, como persona.
La dignidad de la persona se objetiviza y se hace palpable
y se reconoce por el derecho como el elemento que estructura
la esencia del individuo en la que la sociedad toda tiene
su columna central.
LA
PLAGA DEL SIGLO XXI.-
Pero el hombre se encuentra siempre afectado por las lacras
sociales, derivadas de la errada concepción de lo que
el mismo hombre es y de cual es su Oriente. Hoy más
que nunca los pueblos de los cinco continentes están
convulsionados con conflictos bélicos en los que la
humanidad se desangra poco a poco, casi imperceptiblemente,
pero a paso seguro. La miseria también ataca a más
de 2.800 millones de seres humanos que se debaten en el hambre
más espantosa. Las pestes y enfermedades como el VIH,
son la tortura de las sociedades africanas y asiáticas
y las guerras de depredación impulsadas por los entes
de facto, atacan la dignidad de la persona humana como jamás
se había visto, ni siquiera en los tiempos más
oscuros de la Inquisición.
Ello no es todo. Se ha detectado desde hace años, como
el hombre, lobo del hombre, descubre nuevas y siniestras formas
de destrucción en el hogar, las empresas y las escuelas.
El acoso Moral, la Violencia Intra-familiar y el Acoso Escolar,
forman parte de esta nueva perversión que irrumpe en
la paz y tranquilidad social. Chile tiene el triste record
de un % 75 de niños maltratados; más de medio
centenar de parejas asesinadas por quienes deben convivir
en armonía en la construcción de un hogar y,
más de un tercio de la masa activa de trabajadores
Acosados Moralmente. Todo ello entrega cifras elocuentes como
la que más del % 40 de la ciudadanía chilena
se encuentra bajo depresión a causa de estos males.
Sin evaluar aún que los acosadores por esencia tienen
características psicopáticas innegables, pues,
actúan en base a un efímero y temporal poder,
impulsados por sus propias taras mentales.
La dignidad de la persona humana, hombre mujer o niño,
se ha visto atacada por la violencia psicológica, además
de la física, pero nos interesa desentrañar
la primera, dado que es la que se mueve en esferas casi invisibles,
dejando a su paso una suerte de valle de los caídos,
formada por cientos de personas que a lo largo de un tiempo
han visto destruida su vida y la de su familia, como efecto
inmediato de la persecución y hostigamiento, sufridos
en sus funciones y trabajos, sea por sus superiores jerárquicos
o por sus propios pares.
El Acoso Moral se desliza por las oficinas de las empresas
y servicios públicos como una serpiente, sigilosa y
rastrera, capaz de asestar golpes permanentes a la dignidad
de la persona, en una persecución sin sentido, sin
causa o por motivos nimios o sin trascendencias, pero que
ante el psicópata se traducen en un festín de
oportunidades para destruir, apabullar, discriminar, hostigar,
ofender, maltratar, permitiéndose en un tiempo más
o menos breve, de seis meses como señala el Dr. H.
Leinzman, para lo que él entiende como característica,
o menor en el caso de nuestra idiosincrasia, violenta y directa,
al final de los que el acosado se encuentra en un lamentable
estado de salud psíquica, que en algunos casos ha producido
suicidio. De tal gravedad es el atentado que aísla
e incomunica al individuo víctima y en muchas oportunidades,
se refugia en si mismo, aumentando su sufrimiento, lo que
el psicópata es, precisamente, lo que busca.
Si nos encontráramos en un sistema social solidario,
muchas manos se tenderían al afectado. Pero, nuestra
sociedad va perdiendo en caridad lo que gana en soberbia,
y tienden a presentir el miedo que el acosador provoca, dejando
sola a la víctima. Es lo que se observa y comprueba
en los espacios reales. Especialmente en los servicios del
Estado o en los órganos de éste, afectados por
el sectarismo de grupos y cofradías. Un ejemplo dramático
lo describe la periodista Oriana Zorrilla en su obra "Cuando
el Estado castiga", reflejo de lo que ocurre a lo largo
y ancho de nuestra patria.
De este modo hemos efectuado un acercamiento al concepto de
dignidad humana, y a los fines del acoso moral, psicoterrorismo
o mobbing, con el objetivo que los trabajadores, padres y
autoridades, tengan presente lo que se llama la "plaga
del siglo XXI", y se eviten inequidades que afectan a
las personas y el más esencial de los Derechos Humanos:
La Vida de la persona y su Dignidad como tal.
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ACOSO
MORAL AL DOCENTE.-
Profesor M. Muñoz A.
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Enero 2007-
1.- Una realidad oprobiosa.
Si solo observamos las conductas violentas en las Escuelas
y Colegios aludidas por la prensa, nos daremos cuenta que
en Chile, los docentes sufren acoso moral en el trabajo, pero
al mismo tiempo se encuentran desprotegidos contra las acciones
violentistas de alumnos, apoderados o administrativos y "sostenedores".
Para quienes no conocen las acepciones del tema "sostenedor"
es aquella persona, natural o jurídica, que ha obtenido
la autorización para administrar educación como
empresa.
El tema es preocupante desde que la definición de docente
o profesor implica entregar a los educandos: conocimientos,
destrezas y valores. Entonces surge la pregunta siguiente
¿Cómo puede estar un docente en disposición
de entregar valores, si a él no se le respetan los
derechos fundamentales? La respuesta desde todo punto de vista
va a resultar negativa.
2.- ¿Quiénes contratan a los docentes?
En chile hay dos fuentes laborales para los docentes: El Estado
por la vía de la educación fiscal o municipal;
y los particulares quienes ostentan el nombre de sostenedores,
quienes deben actuar "sin fines de lucro" en la
administración de esta actividad.
Pero ello no es así. Las Corporaciones y particulares
florecen a costa del trabajo mal remunerado de los docentes
y en función de maximizar las utilidades ignoran toda
clase de apremios que estos sufren. Veamos algunos ejemplos:
Una universidad cobra aproximadamente $ 150.000 mensuales
($US = 535 aprox.), y un profesor obtiene alrededor de $ 500.000
por un curso de cuarenta horas aproximadamente, es decir,
se paga con menos del ingreso obtenido por 4 alumnos. No digamos
la suerte remuneracional de los maestros primarios cuyos sueldos
nos superan esa suma
¡por jornada completa!
La prensa escrita y la TV en el año recién pasado
ha estado comunicando cada cierto tiempo la terrible situación
de acoso moral en el trabajo de los docentes en todos los
niveles. Efectivamente se ha conocidos hechos en que los maestros
primarios han sido atacados por apoderados, padres o por los
propios alumnos: "La agresión ocurrida en el colegio
Nuevos Castaños de la comuna de Maipú, afectó
a la profesora Jacqueline Cortéz, quien tras no firmar
conforme su planilla de pagos fue brutalmente golpeada por
el propio director del establecimiento, Horacio Henríquez
Fuentes, quien ya en dos oportunidades anteriores había
amenazado y golpeado a otros dos docentes por reclamar por
injustos descuentos en sus sueldos.
Domingo 13 de noviembre 2005" (google)
Otro caso:
Jorge
Pavez, Presidente del Colegio Profesores:
"Los profesores no tenemos espacio para denunciar las
agresiones de los alumnos"
¿Don Jorge, ha hecho el Colegio de Profesores algún
diagnóstico sobre el tema de las agresiones hacia los
profesores?
La verdad es que nosotros, en las asambleas nacionales que
reúnen a los profesores de todo el país, hemos
estado recibiendo sistemáticamente muchas denuncias
que revelan que el problema de la agresión hacia los
profesores es una realidad.
La realidad misma se manifiesta así, según un
sondeo del Ministerio de Educación:
"Principales Resultados del Estudio
En todos los tipos de establecimientos educacionales hubo
hechos de violencia durante 2005.
35% de los estudiantes y 52% de los docentes percibieron la
agresión como un hecho de alta frecuencia (todos los
días o al menos una vez por semana).
Los datos develan que un porcentaje importante de los alumnos
que fueron agredidos también agreden.
El 45% de los estudiantes señaló haber sido
agredido y, a su vez, el 38% declaró ser agresor.
Las agresiones psicológicas (ignorar, insultos o garabatos,
burlas, descalificaciones, gritos y rumores mal intencionados),
fueron las más frecuentes. Estas se dieron entre estudiantes,
en hombres más que en mujeres, entre 10 y 13 años,
y en espacios de libre circulación del establecimiento
educacional.
Un 96% de estudiantes y docentes percibieron agresión
psicológica en el establecimiento educacional.
El 61% de los docentes y el 83% de los estudiantes percibieron
agresiones físicas.
El 32% de los docentes y el 53% de los estudiantes percibieron
hechos de discriminación.
Del universo de estudiantes un 45% declaró que fue
agredido
Mayoritariamente por otro alumno (38%) y por medio de violencia
sicológica (43%).
Un 30% de estudiantes declaró agresión física.
En relación a los profesores consultados, un 32% dijo
haber sido agredido.
Un 24% manifestó que el agresor fue un estudiante y
mayoritariamente, a través de agresiones sicológicas
(45%).
Sólo el 2% reconoció que sufrió violencia
física.
Para los alumnos las principales razones para agredir fueron:
La defensa (36%)
El juego (15%)"
Estos antecedentes y el conocimiento de lo que sucede en las
Escuelas nos hace ver una realidad de trasfondo, oculta o
disimulada por las autoridades encargadas de hacer cumplir
el ordenamiento laboral que rige a los trabajadores de la
educación.
3.- ¿Cuál es la trascendencia?
Los resultados de las investigaciones permiten apreciar que
los docentes y maestros se encuentran desprotegidos en el
ejercicio de sus funciones, las que por su naturaleza, desde
un punto de vista, fundamentales para el desarrollo formativo
y moral de los educandos, y desde otro, esenciales en la constitución
de las bases de una sociedad sólida y ajena a la violencia,
degeneran en una débil trasmisión de conocimientos
y cero formación moral.
4.- La política y los docentes.
La Empresas educacionales mal llamadas Corporaciones, adoptan
una visión segmentada y dogmática del mundo
y de la realidad. Se entiende que si hay un colegio o una
universidad de carácter confesional, sus docentes deben
ejercer sus funciones de acuerdo a esta "línea
de orientación", perdiéndose absolutamente
el raro privilegio del pluralismo en la educación.
Ello se traspasa a la educación fiscal, pues, los sostenedores
son las Corporaciones Educacionales Municipales que obedecen
los mandatos del Sr. Alcalde, muchos de los que se han enriquecido
por medio de la industria, la agricultura y el comercio y
ninguna formación cultural tienen para orientar la
educación democrática, pluralista y antidiscriminatoria
en la que deben formarse nuestros educandos.
Al contrario, desde estas mismas atalayas de mando surgen
las presiones, el hostigamiento, las acciones de acoso moral
y toda forma de conducta violenta y agresiva que lentamente
va deformando la raíz de la educación, entregando
a nuestro niños anti-valores, precisamente aquellos
que son necesarios para aceptar una sociedad discriminadora,
elitista, sometida en pensamiento y acción a los factores
más nefastos para una sociedad sana.
El acoso moral a los docentes es una de las más crueles
formas de atacar el sentido moral de la sociedad, pues, este
sector representa la conciencia ilustrada de toda nación
y su diversidad religiosa, política, académica,
étnica y de otra naturaleza, es acogida en la vida
y características personales de cada educador, lo que
viene a asegurar que en el seno de la educación se
mantienen vivas las virtudes de la tolerancia y del respeto
al otro, condiciones necesarias para un buen desarrollo libre
de violencia.
5.- Modos de Acoso Moral a los docentes.-
A nuestro entender hay varios modos o formas como se manifiesta
el acoso moral a los docentes:
1.- Desde el punto de vista del empleador sigue siendo el
más común y perverso, pues, adopta una situación
de terror psicológico mantenido por largo tiempo. En
esta tipo de acoso se encuentran las Corporaciones Educacionales
Municipales tanto como las Corporaciones educacionales privadas,
es decir, los "famosos" sostenedores.
2.- También los docentes sufren acoso moral de parte
de los padres y apoderados, quienes haciendo uso de su capacidad
de fiscalización han hecho de las acusaciones infundadas
un deporte, teniendo presente que los profesores se encuentran
prácticamente impedidos de defenderse.
3.- La situación grotesca llega a su tope cuando son
los mismos alumnos quienes maltratan a sus maestros y promueven
una forma de acoso que generalmente no es considerada por
la administración de los establecimientos educacionales,
pues, estos dan mayor importancia a los ingresos que el alumno
genera que a su cuerpo docente.
6.- Conclusión.-
Concluimos estas palabras anotando que el sistema de educación
en Chile ha adoptado desde la pérdida del Principio
de Estado Docente, formas discriminatorias, no solo contra
los alumnos, sino, también y muy especialmente contra
los maestros, profesores o docentes, creando condiciones de
insatisfacción personal, de pérdida de entusiasmo
en el ejercicio de sus funciones que adquieren en toda sociedad
la más elevada importancia y de inseguridad física
y psicológica, pues, el Chile de hoy no entrega a los
docentes las herramientas suficientes para entregar una educación
de base plural, democrática, científica y humanista.
ESTRÉS LABORAL EN GENDARMERÍA.-
Profesor Muñoz A.
1.- Apreciaciones Generales.-
El conocimiento derivado de haber compartido desde muy cerca
con las labores de los funcionarios de Gendarmería
(Chile), me obliga a señalar desde un punto de vista
distante a ese quehacer, cuales son las debilidades del sistema
carcelario chileno respecto a los trabajadores del Estado
cuya labor es cuidar, proteger y guardar la disciplina de
cientos de miles de detenidos y presos por conductas contrarias
a la ley, muchos de los que se encuentran bajo custodia, como
medida cautelar, y otros cumpliendo condena.
Recientemente
en Chile ha cambiado el sistema del proceso penal, saliendo
del atrasado concepto de la justicia penal, que obligaba a
establecer una presunción de culpabilidad respecto
de todo imputado, y entrando en el nuevo sistema cuyo valor
máximo se refiere al reconocimiento que todos los imputados
son personas, y por ende debe respetárseles sus derechos
esenciales, amén, que se presume la inocencia, a menos
que se pruebe la culpabilidad. Ello es un inmenso logro de
la doctrina penal en la vida moderna.
Sin
embargo se ha demostrado que este sistema no puede marchar
solo en base a la transformación de los procedimientos,
sino, que requiere de una serie de innovaciones que permitan
realmente llevar adelante las reformas procedimentales. Ejemplo
de ello ha sido la necesidad de implementar los sistemas de
investigación; laboratorios criminalísticos;
capacitación de jueces y fiscales, reforma de métodos
de trabajo y elementos de modernización de la policía,
etc, etc. Muchos otros que sería largo enumerar, pero,
que debe entenderse como una globalidad de cambios que han
venido paulatinamente, cambiando también la cultuta
jurídica penadle la población, lo que es, a
mi modo de ver, el mayor de los logros: El cambio cultural.
No
obstante, hay un sector de mayor importancia que no ha sido
tocado por la varita mágica de las reformas procesales
penales, impidiendo que los beneficios de la modernidad del
nuevo sistema llegue a un número importante de personas,
aquellas que trabajan con los procesados y condenados, en
el interior de los establecimientos penitenciarios.
Hablar
de Gendarmería de Chile, es hablar de cientos de trabajadores
cuya labor no es reconocida por el Estado ni por la Sociedad,
pues, las estrictas normas que les son aplicables y las condiciones
de trabajo, constituyen una fuente importante de presión,
al punto que cada cierto tiempo observamos las alertas de
la prensa dando cuenta de irregularidades en la vida personal
de los trabajadores de Gendarmería, como en el orden
laboral.
Digamos, que solo recientemente ha empezado una preocupación
por este estamento humano en relación a los problemas
de seguridad personal, de la que depende la Vida y la Integridad,
física y psíquica, de sus miembros. El Ejecutivo,
ha entregado un proyecto para penalizar los ataques a la persona,
físicos y síquicos, las amenazas, y todo orden
de ilícitos que pudieren afectar a estos funcionarios
en el cumplimiento de sus tareas.
2.-
Origen de los problemas en Gendarmería.
La buena fe en la apreciación de las personas nos obliga
a establecer que los funcionarios de gendarmería son
probos. Así también ha quedado demostrado por
la historia, larga y sacrificada, de los cientos de funcionario
de distinto rango que ejercen estas difíciles funciones.
Por ello cabe señalar, cuales son, a nuestro juicio,
algunos de los problemas que afectan la integridad de dichas
personas.
En primer lugar debemos dejar en claro que el total de población
recluida ascendió, durante 2003, a 36.331 personas.
De esta cifra, 19.965 corresponde a condenados; 14.178 a procesados
en espera de la sentencia judicial y 1.799 a personas detenidas.
Además, de las 36.331 personas privadas de libertad,
34.060 pertenecían al género masculino y 438
eran menores de edad. Con una tasa de 237 personas presas
cada 100.000 habitantes. Lo que nos pone, porcentualmente,
en los primeros lugares en el concurso de naciones.
Alcanzando el nivel de reincidencia, aproximadamente el %
70, lo que viene a probar que no existe rehabilitación
posible en el sistema penitenciario chileno.
Las tasas de crecimiento promedio anual son de 6,5% para el
periodo 1995 a 2000, llegando a variaciones anuales de 16%
(medida entre diciembre de 1998 y diciembre de 1999). Aparte
de lo anterior, ese mismo año la población total
atendida por Gendarmería fue de 66.521 personas.
Una muy principal consecuencia de este aumento del crecimiento
poblacional penitenciario se observa del estado de hacinamiento
inhumano de las cárceles, superando éste largamente
el cincuenta por ciento de su capacidad normar de reclusión.
¿Cuál es una de las razones de que esto ocurra?
El hecho concreto que la privación de libertad es utilizada
como herramienta de control no sólo en aquellas personas
que hayan sido objeto de una sentencia definitiva que los
condena a una pena de privativa de libertad, sino también
aquellas en que, aún rigiendo la presunción
de inocencia a su favor, el tribunal o bien el fiscal estiman
que la libertad constituye un peligro ya sea para la seguridad
de la sociedad, la víctima, la investigación,
o bien para evitar una posible fuga.
Este prurito de severidad, no se condice con la posibilidad
cierta que mientras el formalizado pueda cumplir su condición
de privado de libertad, en algunos caso en que sea prudente
y aconsejable permitirlo, en el ámbito de su propio
hogar, pues, debe entenderse también que la privación
de libertad se refiere a un solo aspecto de los derechos esenciales,
pero no a todos. En este orden de ideas, no se le limita al
ejercicio de compartir con su familia; a su derecho a la privacidad
de sus relaciones familiares y conyugales, a las posibilidades
de trabajo, de expresión, reunión, etc.
3.-
Problema infraestructural y humano.
Académicos de la Universidad Diego Portales han advertido
serios problemas en Gendarmería al señalar que
hoy son unos nueve mil gendarmes para 40 mil reclusos. Este
aumento de remuneraciones produjo en un sistema presupuestario
rígido la reducción de las remuneraciones. Si
antes ganaban 300 mil pesos, los nuevos funcionarios están
ganando 200 mil pesos.
Los gendarmes también acusan malos tratos de sus superiores.
Pero el sistema no desea reconocer las debilidades propias
de irregularidades que son añejas y que no pueden imputarse
sino a desidia estatal que suma más de medio siglo.
4.-
Consecuencias en el factor humano.
Las labores del gendarme se encuentran vinculadas a la vigilancia,
control y disciplina de cientos de reclusos, la mayoría
de los que se encuentra allí por actos lesivos a la
sociedad, siendo elementos de alta peligrosidad y agresividad.
No puede entenderse de otro modo la circunstancia que hombres
y mujeres jóvenes se encuentren limitados en sus expresiones
fisiosicológicas y humanas por largo tiempo, sin otra
actividad de autorrespeto que "hacer la línea"
hora tras hora y día a día, esto es, caminar
de ida y vuelta en una misma dirección, en cientos
de pasos sin sentido y sin destino.
El recluido aumenta de ese modo, y en una interrelación
de agotamiento permanente, por la falta de medios, espacio
y métodos, sus niveles de por sí elevados y
que en un ambiente de violencia permanente se disparan.
En este mundo cerrado y sórdido, el gendarme no es
sino un recluido más. Debe andar siempre atento a recibir
un ataque o una agresión. Generalmente, sucede que
son lesionados por los internos, quienes hasta la fecha no
sufren otras sanciones indiferentes que las mismas que cualquier
ciudadano en la vida civil.
El gendarme aprende a olvidar el mundo exterior y en el necesario
proceso de olvido, indispensable para concentrarse en su tarea
de vigilancia y control, aprende también a sospechar
de un ataque, sufriendo permanentemente la posibilidad de
ser agredido. Ello, de por sí es una situación
estresante y deformadora, que muchas veces no termina a la
salida de la prisión. En el tiempo de funciones termina
por desfigurar humanamente al funcionario y llevarlo a los
máximos grados de desconfianza en todas las actividades
de su vida fuera del servicio de gendarmería, aún
en su propio hogar.
Los funcionarios ven agravada esta situación de estrés
por el exceso de horas de trabajo, en algunos casos, turnos
terribles en que el gendarme pasa 24 hrs. Sin poder salir
del establecimiento carcelario. Cabe preguntar ¿ es
humana la situación del carcelero? Cuando, en definitiva
la sociedad y el Estado se encuentran cobrando la deuda social
del delincuente y castigando en exceso a quien debe cuidarlo
y controlarlo.
No es difícil intuir que el gendarme se frustrará
a poco andar en sus funciones. Será muy fácil
lograr vencer el respeto de sí mismo y hacerle zancadillas
en su probidad. Es necesario que el Estado y la Sociedad no
jueguen con la debilidad humana, llevando al extremo de las
exigencias el trabajo de individuos que son mal pagados, al
menos no de acuerdo a la función que realizan. Mal
considerados, agredidos permanentemente, sujetos a sospechas
por los propios procesados y enjuiciados, y permanentemente
exigidos por sus superiores.
Si partimos de la base que un chofer de locomoción
colectiva no puede trabajar más de cinco horas seguidas,
por la seguridad de las personas que lleva en su vehículo,
no podemos ni imaginar que un gendarme pueda trabajar cuatro
horas seguidas en una función en que arriesga su vida
y su integridad, y que debido a la naturaleza de su trabajo,
debe interrelacionarse diariamente con cientos de hombres
sancionados por delitos, alguno de ellos horrorosos.
Por esta razón parece comprensible, aunque no justificables,
los suicidios de gendarmes; las agresiones a detenidos y enjuiciados,
las agresiones entre los propios funcionarios; los arranques
ocasionales de corrupción, los problemas familiares
derivados del exceso de trabajo y de la escasa remuneración.
Elementos todos ellos, que llevan a cualquier individuo normal,
al descontrol, la angustia, la desesperación, el pánico,
miedo conductual y a la ira con los otros y consigo mismo.
Es el estrés de este sector de hombres y mujeres que,
debido a la realización de una tarea absolutamente
necesaria para la sociedad, son sobre exigido, mal pagado,
y su función no reconocida como corresponde, y no reunir
las exigencias para que, como trabajadores, tengan un medio
digno y amigable para su desarrollo como personas.
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