ESTRÉS LABORAL EN GENDARMERÍA.-

por Manuel Muñoz Astudillo

1.- Apreciaciones Generales.-
El conocimiento derivado de haber compartido desde muy cerca con las labores de los funcionarios de Gendarmería (Chile), me obliga a señalar desde un punto de vista distante a ese quehacer, cuales son las debilidades del sistema carcelario chileno respecto a los trabajadores del Estado cuya labor es cuidar, proteger y guardar la disciplina de cientos de miles de detenidos y presos por conductas contrarias a la ley, muchos de los que se encuentran bajo custodia, como medida cautelar, y otros cumpliendo condena.

Recientemente en Chile ha cambiado el sistema del proceso penal, saliendo del atrasado concepto de la justicia penal, que obligaba a establecer una presunción de culpabilidad respecto de todo imputado, y entrando en el nuevo sistema cuyo valor máximo se refiere al reconocimiento que todos los imputados son personas, y por ende debe respetárseles sus derechos esenciales, amén, que se presume la inocencia, a menos que se pruebe la culpabilidad. Ello es un inmenso logro de la doctrina penal en la vida moderna.

Sin embargo se ha demostrado que este sistema no puede marchar solo en base a la transformación de los procedimientos, sino, que requiere de una serie de innovaciones que permitan realmente llevar adelante las reformas procedimentales. Ejemplo de ello ha sido la necesidad de implementar los sistemas de investigación; laboratorios criminalísticos; capacitación de jueces y fiscales, reforma de métodos de trabajo y elementos de modernización de la policía, etc, etc. Muchos otros que sería largo enumerar, pero, que debe entenderse como una globalidad de cambios que han venido paulatinamente, cambiando también la cultuta jurídica penadle la población, lo que es, a mi modo de ver, el mayor de los logros: El cambio cultural.

No obstante, hay un sector de mayor importancia que no ha sido tocado por la varita mágica de las reformas procesales penales, impidiendo que los beneficios de la modernidad del nuevo sistema llegue a un número importante de personas, aquellas que trabajan con los procesados y condenados, en el interior de los establecimientos penitenciarios.

Hablar de Gendarmería de Chile, es hablar de cientos de trabajadores cuya labor no es reconocida por el Estado ni por la Sociedad, pues, las estrictas normas que les son aplicables y las condiciones de trabajo, constituyen una fuente importante de presión, al punto que cada cierto tiempo observamos las alertas de la prensa dando cuenta de irregularidades en la vida personal de los trabajadores de Gendarmería, como en el orden laboral.
Digamos, que solo recientemente ha empezado una preocupación por este estamento humano en relación a los problemas de seguridad personal, de la que depende la Vida y la Integridad, física y psíquica, de sus miembros. El Ejecutivo, ha entregado un proyecto para penalizar los ataques a la persona, físicos y síquicos, las amenazas, y todo orden de ilícitos que pudieren afectar a estos funcionarios en el cumplimiento de sus tareas.

2.- Origen de los problemas en Gendarmería.

La buena fe en la apreciación de las personas nos obliga a establecer que los funcionarios de gendarmería son probos. Así también ha quedado demostrado por la historia, larga y sacrificada, de los cientos de funcionario de distinto rango que ejercen estas difíciles funciones. Por ello cabe señalar, cuales son, a nuestro juicio, algunos de los problemas que afectan la integridad de dichas personas.

En primer lugar debemos dejar en claro que el total de población recluida ascendió, durante 2003, a 36.331 personas. De esta cifra, 19.965 corresponde a condenados; 14.178 a procesados en espera de la sentencia judicial y 1.799 a personas detenidas. Además, de las 36.331 personas privadas de libertad, 34.060 pertenecían al género masculino y 438 eran menores de edad. Con una tasa de 237 personas presas cada 100.000 habitantes. Lo que nos pone, porcentualmente, en los primeros lugares en el concurso de naciones. Alcanzando el nivel de reincidencia, aproximadamente el % 70, lo que viene a probar que no existe rehabilitación posible en el sistema penitenciario chileno. Las tasas de crecimiento promedio anual son de 6,5% para el periodo 1995 a 2000, llegando a variaciones anuales de 16% (medida entre diciembre de 1998 y diciembre de 1999). Aparte de lo anterior, ese mismo año la población total atendida por Gendarmería fue de 66.521 personas.


Una muy principal consecuencia de este aumento del crecimiento poblacional penitenciario se observa del estado de hacinamiento inhumano de las cárceles, superando éste largamente el cincuenta por ciento de su capacidad normar de reclusión.
¿Cuál es una de las razones de que esto ocurra?
El hecho concreto que la privación de libertad es utilizada como herramienta de control no sólo en aquellas personas que hayan sido objeto de una sentencia definitiva que los condena a una pena de privación de libertad, sino también aquellas en que, aún rigiendo la presunción de inocencia a su favor, el tribunal o bien el fiscal estiman que la libertad constituye un peligro ya sea para la seguridad de la sociedad, la víctima, la investigación, o bien para evitar una posible fuga. Este prurito de severidad, no se condice con la posibilidad cierta que mientras el formalizado pueda cumplir su condición de privado de libertad, en algunos caso en que sea prudente y aconsejable permitirlo, en el ámbito de su propio hogar, pues, debe entenderse también que la privación de libertad se refiere a un solo aspecto de los derechos esenciales, pero no a todos. En este orden de ideas, no se le limita al ejercicio de compartir con su familia; a su derecho a la privacidad de sus relaciones familiares y conyugales, a las posibilidades de trabajo, de expresión, reunión, etc.

3.- Problema infraestructural y humano.

Académicos de la Universidad Diego Portales han advertido serios problemas en Gendarmería al señalar que hoy son unos nueve mil gendarmes para 40 mil reclusos. Este aumento de remuneraciones produjo en un sistema presupuestario rígido la reducción de las remuneraciones. Si antes ganaban 300 mil pesos, los nuevos funcionarios están ganando 200 mil pesos.
Los gendarmes también acusan malos tratos de sus superiores.
Pero el sistema no desea reconocer la debilidades propias de irregularidades que son añejas y que no pueden imputarse sino a desidia estatal que suma más de medio siglo.

4.- Consecuencias en el factor humano.

Las labores del gendarme se encuentran vinculadas a la vigilancia, control y disciplina de cientos de reclusos, la mayoría de los que se encuentra allí por actos lesivos a la sociedad, siendo elementos de alta peligrosidad y agresividad. No puede entenderse de otro modo la circunstancia que hombres y mujeres jóvenes se encuentren limitados en sus expresiones fisiosicológicas y humanas por largo tiempo, sin otra actividad de autorrespeto que "hacer la línea" hora tras hora y día a día, esto es, caminar de ida y vuelta en una misma dirección, en cientos de pasos sin sentido y sin destino.

El recluido aumenta de ese modo, y en una interrelación de agotamiento permanente, por la falta de medios, espacio y métodos, sus niveles de por sí elevados y quye en un ambiente de violencia permanente se disparan.

En este mundo cerrado y sórdido, el gendarme no es sino un recluido más. Debe andar siempre atento a recibir un ataque o una agresión. Generalmente, sucede que son lesionados por los internos, quienes hasta la fecha no sufren otras sanciones ideferentes que las mismas que cualquier ciudadano en la vida civil.
El gendarme aprende a olvidar el mundo exterior y en el necesario proceso de olvido, indispensable para concentrarse en su tarea de vigilancia y control, aprende también a sospechar de un ataque, sufriendo permanentemente la posibilidad de ser agredido. Ello, de por sí es una situación estresante y deformadora, que muchas veces no termina a la salida de la prisión. En el tiempo de funciones termina por desfigurar humanamente al funcionario y llevarlo a los máximos grados de desconfianza en todas las actividades de su vida fuera del servicio de gendarmería, aún en su propio hogar.

Los funcionarios ven agravada esta situación de estrés por el exceso de horas de trabajo, en algunos casos, turnos terribles en que el gendarme pasa 24 hrs. Sin poder salir del establecimiento carcelario. Cabe preguntar ¿ es humana la situación del carcelero? Cuando, en definitiva la sociedad y el Estado se encuentran cobrando la deuda social del delincuente y castigando en exceso a quien debe cuidarlo y controlarlo. No es difícil intuir que el gendarme se frustrará a poco andar en sus funciones. Será muy fácil lograr vencer el respeto de sí mismo y hacerle zancadillas en su probidad. Es necesario que el estado y la sociedad no jueguen con la debilidad humana, llevando al extremo de las exigencias el trabajo de individuos que son mal pagados, al menos no de acuerdo a la función que realizan. Mal considerados, agredidos permanentemente, sujetos a sospechas por los propios procesados y enjuiciados y permanentemente exigidos por sus superiores.

Si partimos de la base que un chofer de locomoción colectiva no puede trabajar más de cinco horas seguidas, por la seguridad de las personas que lleva en su vehículo, no podemos ni imaginar que un gendarme pueda trabajar cuatro horas seguidas en una función en que arriesga su vida y su integridad, y que debido a la naturaleza de su trabajo, debe interrelacionarse diariamente con cientos de hombres sancionados por delitos, alguno de ellos horrorosos.

Por esta razón parece comprensible, aunque no justificables, los suicidios de gendarmes; las agresiones a detenidos y enjuiciados, las agresiones entre los propios funcionarios; los arranques ocasionales de corrupción, los problemas familiares derivados del exceso de trabajo y de la escasa remuneración. Elementos todos ellos, que llevan a cualquier individuo normal, al descontrol, la angustia, la desesperación, el pánico, miedo conductual y a la ira con los otros y consigo mismo. Es el estrés de este sector de hombres y mujeres que, debido a la realización de una tarea absolutamente necesaria para la sociedad, son sobre exigido, mal pagado, y su función no reconocida como corresponde, y no reunir las exigencias para que, como trabajadores, tengan un medio digno y amigable para su desarrollo como personas.

 

Indice Muñoz Astudillo

Acoso Moral