Jokin, te echo de menos,
yo sólo no, todas las personas que te han querido
y te siguen queriendo. Busco un porqué y no lo encuentro,
un por qué hiciste eso, un por qué no te ayudamos,
un por qué te hicieron eso, un por qué a todo.
No tenías que haberlo hecho,
aunque lo entiendo.
Ahora después de que haya pasado todo, nos damos
cuenta de que te necesitamos, no sólo yo, sino todo
el mundo.
Igual algunas personas no lo reconocen, pero nosotros y
otras muchísimas sí. Y ahora nosotros nos
preguntamos:
«¿Y ahora con quién voy a hacer esto?»,
«¿y esto?». Muchas preguntas sin respuesta,
pero ¿quién va a ocupar el lugar de nuestro
amigo?
Nadie. Nadie te va a poder
reemplazar. Sólo tú eras el que eras, sólo
tú tenías esa sonrisa, esos ojos, esa boca,
esa forma de hablar. Resumiendo, te necesitamos. Te echo
de menos.
Echo de menos no poder hablar
contigo, echo de menos no poder contarnos esas cosas que
nos hacían reír toda la noche. Echo de menos
todo, y a ti en especial. Yo digo esto, pero en verdad todos
te echamos de menos, tu familia, tus padres, tus amigos,
y hasta las personas que no te conocían porque sienten
pena por ti, por lo que te ha pasado y todas las personas
a las que les han ocurrido esas desgracias.
Lo que te ha pasado no es
normal, esta historia va a durar el resto de la vida. Cuando
miremos a la muralla diremos, de ahí se ha echado
un amigo, un niño, un niño de 14 años,
pero no se suicidó, le suicidaron. Por mucho que
se diga que no, todos le suicidamos: más culpa tendrán
algunos, pero en verdad, nosotros también, por no
defenderte, por no estar a tu lado apoyándote, por
no escucharte.
No sé bien cómo
expresarlo, pero te quiero, te queremos, te necesitamos,
te echamos en falta, todas las noches me acuesto pensando
en ti, en haberte podido ayudar, pero ya no hay vuelta atrás.
Y espero que estés bien ahí donde estés.
Jokin, siempre estarás
en nuestros corazones.