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Alerta
de la ONU: el 'mobbing' se dispara
El acoso inmobiliario aumenta al ritmo de la crisis - Naciones
Unidas exige una respuesta de las autoridades y advierte del
peligro que viven los sectores más vulnerables de la
población
FRANCESCO MANETTO 19/02/2008
Al entrar en la corrala de la madrileña calle del Ventorrillo
es conveniente mirar al suelo. Los escombros y los cables
dificultan el paso antes de llegar a la escalera de este edificio
construido en 1907. Sin embargo, la que a primera vista parece
una rutinaria obra de rehabilitación acompaña
en realidad, desde hace 11 meses, el drama cotidiano de sus
vecinos: 10 ancianas de entre 62 y 85 años que se resisten
a abandonar las casas en las que nacieron o pasaron gran parte
de su vida, pese a las presiones de la empresa que ha comprado
la finca.
El guión se repite: primero tientan a los jóvenes.
Luego acosan a los mayores
La
primera querella por 'mobbing' fue en 2003. Suman cientos
desde entonces
El
relator de la ONU denuncia a España como "una
vergüenza"
El
Gobierno impulsa un proyecto contra el acoso de caseros en
10 municipios
Se trata de un episodio ejemplar de los cada vez más
frecuentes casos de mobbing inmobiliario que, sobre todo en
los cascos antiguos de las grandes ciudades, reflejan una
faceta de la especulación privada que arraiga en los
procesos de rehabilitación urbana puestos en marcha
por los ayuntamientos. De Madrid a Barcelona, pasando por
Málaga, o Canarias, la fórmula suele ser muy
parecida y cuenta con dos actores principales: los inquilinos
titulares de contratos de alquiler de renta antigua o propietarios
ancianos, y las inmobiliarias afectadas por la crisis del
sector que pretenden aprovechar la rentabilidad de fincas
ubicadas en los centros históricos.
El
fenómeno se ha extendido hasta llamar la atención
de Naciones Unidas, que ha realizado una inspección
en Bilbao, San Sebastián, Almería, El Ejido,
Roquetas de Mar, Sevilla, Barcelona y Zaragoza. Las conclusiones
de la visita del relator especial de asuntos de vivienda de
la ONU, Miloon Kothari, se recogen en un informe que se presentará
el 10 de marzo en Ginebra y al que este periódico ha
tenido acceso. El estudio de Kothari, destaca que "entre
los muchos casos de mobbing analizados, muy pocos han sido
perseguidos jurídicamente. El relator teme que este
bajo porcentaje se debe a la vulnerabilidad de las víctimas
y su dificultad para emprender una acción legal".
"La especulación ha tenido un impacto negativo",
cuenta el relator de la ONU. Y pide a las autoridades protección
para mujeres, jóvenes, discapacitados, personas mayores
y gitanos, los grupos más vulnerables ante los especuladores.
En
2007, sólo en la capital catalana se detectaron más
de 200 casos, el doble que año anterior. Sin embargo,
las autoridades son conscientes de encontrarse ante un fenómeno
de dimensiones insospechadas, ya que los únicos acosos
contabilizados son los que han sido denunciados ante un juez
o una asociación. Por esta razón, el Ministerio
de Vivienda puso en marcha desde ayer un proyecto piloto para
combatir esta forma de mobbing en 10 ayuntamientos. En L'Hospitalet
de Llobregat, Fuenlabrada, Gijón, Denia, A Coruña,
Vitoria, Getafe, Córdoba, Elche y Las Palmas se activó
un teléfono gratuito de atención ciudadana,
que cuenta con personal especializado para atender a los afectados
por estas prácticas.
Sin
embargo, la mayoría de ciudades se enfrentan solas
al problema. En Barcelona se creó hace tres años
una oficina de atención a los afectados; Cádiz
abrió en 2006 un servicio de atención al inquilino.
Pero muchas veces son las organizaciones de voluntarios las
que suelen prestar más ayuda. "Sólo
es una cuestión de voluntad", destaca
Marina Parés, presidenta del Servicio Europeo de Información
sobre Mobbing (Sedisem). "Hemos
llegado a esta situación porque las leyes del mercado
han acabado regulando el derecho de los ciudadanos a la vivienda.
Pero combatir el asedio inmobiliario es posible, porque la
justicia lo castiga". Es verdad. Desde que,
en 2003, se presentara la primera querella por este tipo de
mobbing y después de las primeras victorias legales
de unos inquilinos de Getxo, cada vez son más los afectados
que se animan a acudir a un abogado. El Gobierno catalán,
además, aprobó en diciembre de 2006 una nueva
ley de vivienda que persigue a los propietarios que practiquen
mobbing, a los arrendadores de los llamados pisos "patera"
y, en general, a los que especulen con viviendas vacías.
A los primeros, se les puede sancionar administrativamente,
en casos muy graves, con multas de hasta 200.000 euros.
Pero
volvamos ahora a Madrid, donde el caso de las llamadas "abuelas
de Ventorrillo" no ha tardado en llegar a los tribunales.
Lo cuenta Luisa Martín, de 82 años, en su pisito
de menos de 20 metros cuadrados repartidos entre una diminuta
cocina y una habitación con un váter de motor
instalado junto a la cama. "Ahora tengo miedo",
repite una y otra vez mientras repasa su vida. Luisa llegó
a la corrala en plena Guerra Civil. Allí ha vivido
con sus padres, sus tíos, sus sobrinos e hijos, y,
desde hace décadas es titular de un contrato de alquiler
de renta antigua por el que paga cada mes 75 euros. Sin embargo,
en 2005 su destino cambió. Al fallecer al antiguo propietario
del inmueble, la finca fue adquirida primero por una inmobiliaria,
y después por el grupo Sistema 23.
Hace
un año, Luisa y sus vecinas Adelaida Salas, Juanita
Fernández, Ernestina Salcedo, María Jesús
Tebar, que convive con un marido enfermo e imposibilitado
a levantarse de la cama, recibieron una carta de los nuevos
propietarios, que les requerían dejar el piso "vacío,
expedito, libre de enseres" en un plazo de algunos meses.
¿Las alternativas? "Me dijeron que podía
ir a una residencia", cuenta Luisa. A otros inquilinos
les ofrecieron unos 12.000 euros, aseguran. Pero añade
con ojos vivaces: "de aquí no me voy". Y
es que ni ella ni las otras vecinas abandonaron sus casas
-así lo hicieron otros inquilinos, en su mayoría
jóvenes, extranjeros o llegados hace pocos años-,
por lo que Sistema 23 presentó unas denuncias por desahucio.
Desde la inmobiliaria aseguran, en cambio, haber ofrecido
a los inquilinos titulares de contratos de renta antigua suspender
temporalmente el arrendamiento y trasladarse a otras viviendas
ofrecidas por la empresa durante las obras de rehabilitación.
Pero según el abogado de Luisa Martín, José
Antonio Fernández, a su asistida no se le dio esa oportunidad.
"La cuestión es encontrar una solución
intermedia. Entiendo que las empresas tengan que hacer negocios,
aunque también considero importante tener en cuenta
el factor humano", explica Fernández.

En
la capital o en Barcelona, en Bilbao o en Tenerife, tras los
centenares de casos de mobbing inmobiliario se esconden historias
de miedo, miserias y prevaricaciones. Una viuda catalana de
75 años que disfrutaba de un contrato de alquiler indefinido
desde 1936 con una renta mensual de 40 euros se vio coaccionada
a abandonar su casa voluntariamente, renunciando a la indemnización
que por ley le hubiera correspondido. Una pareja de ancianos
propietarios de Murcia vendió su vivienda por la mitad
del precio de mercado a una inmobiliaria después de
meses de asaltos cotidianos. Se trata de casos reales y denunciados.
Y es que también los propietarios sufren mobbing, aunque
en medida menor. El guión se repite más o menos
igual. Una empresa interesada en una finca intenta convencer
primero a los residentes más jóvenes, ofreciéndoles
sumas de dinero interesantes. Cuando ya sólo quedan
los propietarios mayores, se intensifica la presión
hasta casi coaccionarles a vender sus pisos a la baja.
Un
caso ejemplar de este tipo se inició en Getxo, en 2003.
Para los vecinos de la casa de Tangora, una finca de cinco
plantas repartido en tres viviendas, en el barrio de Neguri,
los problemas empezaron cuando un empresario compró
el piso intermedio e intentó hacerse con el edificio
entero. Los residentes del primer piso se negaban a vender,
así que el empresario cedió su casa a una familia
gitana de 30 miembros. Los otros vecinos presentaron más
de 50 denuncias por amenazas, robos o inundaciones, hasta
que un juez dictó medidas cautelares contra los acusados
por mobbing, obligándoles a desalojar los imputados.
Así
se desarrolla el trabajo de algunos promotores o propietarios,
que por esta razón se han ganado el triste apodo de
asustaviejas. Uno de ellos, calificado por el Defensor del
Pueblo como el peor acosador inmobiliario del casco antiguo
de Málaga, llegó a cortar el agua de algunos
vecinos después de que el Ayuntamiento llevara a cabo
algunas obras de mejora en su inmueble.
Prácticas
de este tipo son precisamente las que registró hace
un año el relator especial para la Vivienda de Naciones
Unidas Miloon Kothari. Si entonces declaró que "el
estado del mobbing inmobiliario en España es particularmente
grave y representa una vergüenza para el país
ya que no se registran casos tan graves en otras regiones
del mundo desarrollado", ayer Kothari destacó
que, junto con el acoso inmobiliario, la falta de viviendas
de protección oficial, la necesidad de promover el
mercado de alquiler y el alto porcentaje de fincas vacías
son otros de los problemas que hay que resolver.
El
informe de la ONU revela además que, en un país
en el que todavía quedan más de 300.000 contratos
de alquiler de renta antigua (en su mayoría contraídos
por personas ahora mayores), la crisis inmobiliaria no sólo
está magnificando de alguna manera el fenómeno
del mobbing, sino que afecta a las franjas de población
más jóvenes. Pero ésta es otra historia.
Mientras tanto, Luisa Martín y otros centenares de
ancianos siguen luchando por su cruzada particular: "vivir
como en los últimos 72 años. Con poco, pero
con dignidad". Hasta ahora, lo ha conseguido.
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Manual
del acosador...
Agujerear falsos techos, desestabilizar las barandillas
de las corralas, dejar escombros y obras inacabadas
en los espacios comunes, cambiar la cerradura, romper
las tuberías. Éstas han sido algunas de
las formas de coacción utilizadas en un célebre
episodio de mobbing en Barcelona, en una finca del número
29 de la calle de Robadors, en el barrio del Raval.
Porque detectar el acoso inmobiliario es posible, ya
que los especuladores suelen seguir pautas parecidas.
Aquí van algunas prácticas denunciadas
por ONG y asociaciones de vecinos.
-
Los propietarios pueden llegar a negarse de alguna manera
a cobrar el alquiler para poder alegar después,
en sede judicial y tras una de las frecuentes denuncias
por desahucio, que los inquilinos no pagan.
-
En algunos casos, se permite que los edificios se deterioren
para que los ayuntamientos los declaren en "ruina
técnica" y sea necesario proceder a una
rehabilitación estructural del inmueble.
-
Una forma relativamente frecuente de sabotaje vecinal
consiste en cortar o romper las tuberías, suspender
el suministro de agua o luz y hasta cambiar las cerraduras
mientras los inquilinos no se encuentran en casa.
-
Algunas asociaciones de vecinos, además, han
detectado en algunos casos alquiler deliberado a personas
potencialmente molestas o violentas. También
se permite la entrada masiva de inmigrantes en los que
ya han sido bautizados como pisos patera para intentar
intimidar a los inquilinos mayores o más vulnerables.
- Empezar una obra de rehabilitación para luego
dejarla inacabada es una estrategia que suele molestar
especialmente a las personas mayores.
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Manual
del acosado
Si sospechan que son víctimas de acoso inmobiliario,
lo primero que tienen que hacer es acudir a una asociación
vecinal, ONG, Cámara de inquilinos o a uno de
los servicios de atención puestos en marcha por
los ayuntamientos o el Ministerio de Vivienda. Las estrategias
utilizadas por muchos especuladores han sido combatidas,
por ejemplo, en Sevilla, por la Oficina de Atención
al Inquilino en Situación de Abuso (OTAINSA),
que ha conseguido cerrar acuerdos con los propietarios
de decenas de viviendas del casco antiguo para que las
familias no pierdan su hogar o, al menos, sean debidamente
indemnizadas.
En
los 10 ayuntamientos en los que ayer se inició
el proyecto piloto impulsado por el Ministerio de Vivienda
(L'Hospitalet de Llobregat, Gijón, Denia, Fuenlabrada,
A Coruña, Vitoria, Córdoba, Getafe, Elche
y Las Palmas de Gran Canaria), los afectados pueden
llamar al teléfono gratuito 900 900 707, en el
que serán atendidos por personal especializado.
Otras
organizaciones o páginas web que se dedican a
prevenir, informar a los ciudadanos y atender casos
de mobbing inmobiliario son, por ejemplo, El Servicio
Europeo de Información sobre Mobbing (www.sedisem.org),
la Cámara Oficial de Vecinos e Inquilinos de
Madrid (91 576 87 05), El refugio (www.el-refugioesjo.net),
Las
"abuelas" de la madrileña calle del
Ventorrillo, por su parte, informan acerca de la evolución
de su particular Odisea desde la página web www.el7deventorrillo.wordpress.com.
Allí, se publican largos mensajes acerca de sus
estados de ánimo, comparten con los lectores
sus tribulaciones diarias y las evoluciones de su contencioso
con la inmobiliaria que adquirió la finca, Sistema
23.
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Fuente:
El País
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Alerta/ONU/mobbing/dispara/elpepusoc/20080219elpepisoc_1/Tes
Difundido:
Ayuntamiento de Jaén
http://www.aytojaen.es/index.php/mod.pags/mem.detalle/idpag.750/relcategoria.883/idmenu./chk.54a724b83f74bb7e967a2dc5cee505bf.html
En
weblog 8 Millones de pobres
http://ochomillonesdepobres.wordpress.com/2008/02/28/alerta-de-la-onu-ante-el-mobbing-inmobiliario-en-espana/
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