-Salud Laboral-

EL ACOSO MORAL EN EL ÁMBITO LABORAL

por Isabel Martos de Riesgos Psicosociales del Comité de Salud Laboral del "Dep. d´Economía i Finances de la Generalitat de Catalunya" y miembro del Observatori Català del Mobbing.

Durante los últimos años, en las empresas, sindicatos y en los medios de comunicación, se ha debatido sobre todo la cuestión del acoso sexual, que sin embargo, no es más que un aspecto del acoso en sentido amplio. Nosotros desde el sindicato también expresamos nuestra inquietud y ganas de sondear el problema. Este consta de dos fenómenos:
- El abuso de poder, que se puede desenmascarar con rapidez.
- La manipulación perversa, que engaña con insidias y es mucho más sutil causando muchos más estragos.

¿En qué consiste?. M.F.Hirigoyen (1999) especialista en el tema lo define así: "Cualquier manifestación de conducta abusiva y especialmente, los comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica de un individuo, o que puedan poner en peligro su empleo, o degradar el clima de trabajo". Este destruye el ambiente laboral, disminuye la productividad y favorece el absentismo por estrés o depresión ya que produce desgaste psicológico. Se le denomina también "psicoterror".

Perversidad es considerada esa fría racionalidad que se combina con la incapacidad de considerar a los demás como seres humanos. Estos son usados como objetos para conseguir unos fines. La persona perversa utiliza su encanto y facultades de adaptación para abrirse camino a cualquier precio. Pero haciéndonos caer en la trampa de que las víctimas son ellos. Sus armas favoritas son: la negación de la comunicación directa y la manipulación para aislar a la víctima, junto con las palabras, con las que pueden herir sin dejar rastro; además son incapaces de aceptar una crítica aunque lo aparenten.

La relación perversa no puede ser el fundamento de una relación en la empresa. La violencia sutil y el acoso nacen del encuentro entre el ansia de poder y la perversidad, si estas son pequeñas y cotidianas se consideran triviales, eso es lo que busca la persona agresora, que no se note.
No se debe olvidar que la persona perversa actúa siempre con miras a largo plazo.

Al principio las personas acosadas no quieren sentirse ofendidas y no se toman en serio las indirectas o vejaciones. Luego los ataques se multiplican, siempre sutiles, y poco a poco se la somete a maniobras hostiles y degradantes. Es su regularidad y continuidad en el tiempo lo que provoca el desgaste psíquico. Se trata de un fenómeno terrorífico porque es inhumano, no conoce los estados de ánimo ni la piedad.

Los compañeros de trabajo, por bajeza, por egoísmo o por miedo prefieren mantenerse al margen.

Una serie de comportamientos deliberados del agresor están destinados a desencadenar la ansiedad de la víctima, lo que provoca en ella una actitud defensiva que a su vez genera nuevas agresiones. Ésta actitud será utilizada posteriormente por el agresor como una coartada para justificar su agresión, porque la víctima reacciona normalmente de un modo vehemente y confuso en la mayoría de los casos. Cualquier cosa que emprenda o que haga se vuelve contra ella gracias a la mediación del resto del grupo. El objetivo: desconcertarla, confundirla e inducirla a error (en éste caso incluso se le esconderán las cosas, se le hará desaparecer información, etc. con la intención de hacerle dudar de sí misma).

"Las víctimas no son personas afectadas de alguna patología o particularmente débiles. Al contrario, el acoso empieza cuando una persona reacciona contra el autoritarismo de un superior y no se deja avasallar. Su capacidad de resistencia a pesar de las presiones es lo que la señala como blanco". El acoso es posible porque viene precedido de una descalificación de la víctima por parte del perverso - que el grupo ha aceptado primero, y luego avalará - Esta depreciación justifica posteriormente la crueldad que se ha ejercido contra ella y conduce a pensar que se merece lo que le ocurre. "En este proceso la víctima es estigmatizada: se considera que su personalidad es la responsable de las consecuencias del conflicto". Volvamos a recordar que ella es la víctima o diana del acosador.

Pero esto no sería posible sin la complicidad del grupo. El comportamiento de un grupo no es la suma de los comportamientos de los individuos que lo componen: el grupo es una nueva entidad que tiene sus propios comportamientos; "la ilusión de invulnerabilidad, la unanimidad ficticia, la supresión de las dudas personales, la ceguera moral y los estereotipos" son elementos a tener en cuenta en su funcionamiento según D. Goleman. (1997). Se produce una disolución de la individualidad a través de una doble identificación: horizontal en relación con el grupo y vertical respecto al jefe.
"A veces, el acoso es suscitado por un sentimiento de envidia de alguien que posee alguna cosa que los demás no tienen (bondad, juventud, riqueza, cualidades de relación...)". También puede ser una forma de competencia en la que uno de los protagonistas intenta destacar a expensas del otro. "En la mayoría de las ocasiones, la incompetencia de los directivos intermedios refuerza el proceso, porque no son conscientes de los problemas humanos que están bajo su responsabilidad. Cada cual tiende a atrincherarse detrás de los demás, ya sea por incompetencia, por indiferencia o por cobardía. El problema no se nombra, pero alguien actúa de forma solapada para eliminar a una persona en lugar de buscar una solución."


El perverso o acosador amplifica éste proceso, pues manipula y utiliza al grupo como testimonio o incluso como activo participante en el fenómeno. En las distintas etapas comparten entre ellos un punto común: la negación de la comunicación. También puede suceder que los compañeros envidiosos sean los que lleven a cabo el trabajo de desestabilización (descalificar, desacreditar, calumnias, motes ofensivos, mentiras...), con lo cual el verdadero agresor- inductor puede decir que él no sabe nada del asunto.

Las maniobras perversas: "Cuando un individuo perverso entra en un grupo, ámbito de trabajo, etc. tiende a reunir a su alrededor a sus miembros más dóciles, inseguros, con la idea de seducirlos con su encanto personal. Si un individuo se niega a alistarse, el grupo lo rechaza y lo convierte en chivo expiatorio. De este modo, entre los miembros del grupo, se crea una relación social en torno a la crítica común de la persona aislada, y en torno a los cotilleos y los chismes. El grupo bajo la influencia del perverso imita su cinismo y su falta de respeto. No se puede decir que estos individuos hayan perdido todo sentido moral, pero, al depender de una persona sin escrúpulos, han perdido todo sentido crítico"; así las personas perversas utilizan esta docilidad en su propio beneficio y la usan también para hacer sufrir a los demás.

El objetivo de este tipo de personas es acceder a algún tipo de poder, mantenerse en él, o bien ocultar su propia incompetencia. Para ello necesita desembarazarse de todo aquel que pueda significar un obstáculo para su ascensión, y de todo aquel que pueda ver con demasiada lucidez sus modos de obrar.

- Mayo de 2000- Isabel Martos.

OBRAS:
El acoso moral. El maltrato psicológico en la vida cotidiana. Marie-France HIRIGOYEN. 1999. Edit. Paidós.
El punto ciego. Psicología del autoengaño. Daniel GOLEMAN. 1997. Plaza & Janés Editores.
QUÈ ES LA TOLERÀNCIA.
- Respecte als drets i les llibertats dels altres.
- Reconeixement i aceptació de les diferències entre persones.
- Reconeixement de la diversitat cultural.
- Compromís a favor dels drets humans, la llibertat i la justícia.
- Reconèixer la supremacía del valor de la persona i la seva dignitat.
- Actitud quotidiana activa i positiva envers els altres.
- Solidaritat.
Marie-France HIRIGOYEN 2001

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