¿MIEDO, YO?

 


¿Miedo, yo?

Un caso de Acoso en la Republica Dominicana




POR GUIDO GOMEZ MAZARA
Gente del PLD cree que me puede meter miedo. Conmigo se equivocan porque no necesito ocupar una posición pública para defender en cualquier terreno mis ideas y militancia partidaria. Y es que durante el ejercicio de mi posición como consultor jurídico de la presidencia accedí, obtuve y actué en el orden de lo que consideraba correcto. En los tribunales de la república descansan los documentos de los procesos en los que se demuestra la falta de escrúpulos, decencia y honestidad de un grupo de funcionarios cubiertos del nivel de complicidad social y muy hábiles para transformar su reconocida miseria en riqueza opulenta.

Contra mí se desarrolló una campaña de acoso y derribo moral pretendiendo reducirme y liquidarme políticamente. No lo han logrado. Después de tres años procurando información y "acumulando" documentos resulta que los promotores de toda clase de calumnias toman el camino de la confesión para decirme que "sus ataques correspondían al momento político". No guardo rencor.

El hecho de que las expectativas de un potencial sometimiento judicial no se han hecho realidad provoca ira, y dos o tres peledeístas, en el tramo final de su ejercicio gubernamental creen que pueden intimidarme. Y más aún, frente a un diario ejercicio de comunicación que desarrollo tanto en radio como televisión donde se expresan criterios disidentes de un gobierno con una enorme vocación autoritaria.

Tanto el Fiscal del Distrito Nacional como el Secretario de Turismo se prestan para intentar reducir la intensidad de mis cuestionamientos al gobierno. Sus acciones me brindan una gran oportunidad. En el caso de José Manuel Hernández, no me perdona la frase que utilicé para describirlo frente a una "citación amigable" para procurar información respecto de ascensos militares durante la administración 2000-2004. En las escalinatas del palacio de justicia selañé que " sabía distinguir entre el dueño del circo y el payaso". Jamás me molestaron.

Con Felucho Jiménez no hay dudas de que se trata de un funcionario sin un definido criterio de los ámbitos público y privado. Y en mi caso voy a seguir cuestionando su comportamiento como servidor público y la enorme voracidad que exhiben en desarrollar proyectos que claramente están consignados en el articulo 102 de la constitución. Lo grave es que mucha gente que ocupa posiciones en el tren administrativo no entiende el carácter pasajero de sus posiciones y cuando pasa el tiempo del poder se ven reducidos, indefensos y llenos de temor.

Los peledeístas creen que pueden reducir la disidencia con miedo. Podrán lograr con dos o tres tartufos sus objetívos. En mi caso se equivocan. Estoy plenamente convencido de que el escenario de la lucha política es dura y debemos concentrar todos los esfuerzos en generar una corriente de votos suficientes para sacarlos del poder porque exponentes significativos de la actual administración saben los excesos y desbordamientos administrativos en que han incurrido algunos de los actuales funcionarios. Y eso los tiene nerviosos.

Su afán en reducir los espacios críticos seguirá como parte de un esquema de campaña donde no pueden continuar engañando el drama de una sociedad que sólo anda bien en las páginas de los periódicos y en los labios de reconocidos voceros gubernamentales que cobran lo que escriben y facturan sus comentarios. Mientras tanto, no tengo miedo y estoy dispuesto al debate en el terreno que los adversarios consideren.

ggomezmazara@hotmail.com

 

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