REFLEXIONES : RELACIONES CON PERSONAS AGRESIVAS

por M. Parés

 

A veces, en nuestras relaciones con otras personas, se presentan ciertas luchas de carácter sordo o de bajo fondo motivadas, la mayoria de las veces, por celos profesionales. Cuando estos celos se desatan pueden ponerle a uno en el centro de mira y encontrarse con obstáculos generados por determinadas personas que tienen algún rencor oculto y acumulado desde hace algún tiempo, quizás no tanto por haber sido ofendidas, sino simplemente porque estas personas están un tanto acomplejadas y perciben que con la forma que uno tiene de hacer las cosas ellas están perdiendo parte de su pequeño poder. Estas zancadillas, nomalmente, provienen de personas de carácter muy controlador y grisáceo.

Además de esta presión individual podemos recibir tensión en nuestra relacion con grupos de presión. Existen círculos sociales interesados (que no interesantes) y muy pendientes de la imagen externa. En estos círculos predominan las exageraciones y las iniciativas demasiado infladas. Son ambientes que viven sólo del postre y están caracterizados por su inconsistencia. Frente a éstos círculos es fundamental mantener los principios morales en alza y no dejarse llevar por "cantos de sirena" que ofrezcan el ingreso en ellos como si se trataran de grupos supuestamente de una clase especial.

Para ello hay que poner en práctica la sagacidad, la sangre fría, y la astucia, es básico el saber lo que se tiene que decir en cada momento, asi como el saber callar. Hay que practicar mucho la prudencia frente a estos grupos de presión. Y ello es así, porque este tipo de círculos sociales actúan como "mafias" dado que tienen intereses creados y por ello ponen cadenas o trampas a los posibles competidores. Las personas vividas como competidores, podrían representar una merma en el poder que estos grupos tienen acumulados. En algunos momentos, cuando tengamos que relacionarnos con estos círculos sociales, estos intereses creados habrá que evadirlos, pero en otras ocasiones no habrá otra salida que doblegarlos.

Respecto a las personas vividas como competidores hemos de matizar que es más fácil que una persona con fama caiga en desdicha que aquella otra persona que no es conocida. Y ello es así porque la persona no conocida publicamente tiene menos posibilidades de caída y de pérdida de reconocimiento por los demás. Las personas públicas han de practicar la moderación para no generar chismes o comentarios en torno suyo.

A veces, las personas, sufrimos algún tipo de desengaño de carácter espiritual, y normalmente, este desengaño está causado porque hemos idolatrado excesivamente a un ambiente o a un ser humano. A menudo, eso es lo que pasa cuando una persona encuentra evidencias del actuar "mafioso" del grupo de presión al que había idolatrado, con lo cual se siente herida psiquicamente al ver que no se cumplen las altas espectativas.

Es bien cierto que determinados aspectos de la estructura psicológica humana solamente se pueden detectar, corregir y perfeccionar cuando existe una prueba o dificultad exterior. Cuando una prueba se nos pone delante, todas las personas comenzamos a desarrollar una serie de habilidades potenciales que teníamos escondidas y las cuales nunca hubieramos desarrollado, si uno no se llegara a ver en el aprieto. Es por tanto, a través, de este roce o confrontación con las circunstancias como los seres humanos vamos desarrollando muchas cualidades interiores. Por tanto cuando uno se equivoca, lo importante es saber si esa pequeña caída va a servir de elemento de reflexión y de maduración.

Es importante meditar qué esperamos de la vida y qué estamos dispuestos a hacer para conseguir nuestros objetivos, y también qué aspectos de nuestra existencia estamos dispuestos a sacrificar en pro de otros valores a los cuales damos mayor importancia.

 

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