La formación Corporativa en Responsabilidad
Social
Estrella Nieto. Profesora Asociada del Departamento de Organización
de Empresas. UPC
DICIEMBRE 2007

El
incremento de formación para la empresa es un valor
y un garante de que este se quiere perpetuar y tiene voluntad
de convertirse en perenne. Hoy nadie cuestiona que la competitividad
empresarial se sustenta en una buena planificación
de la formación y que esta es un elemento clave de
la innovación empresarial.
Ahora
bien, al plantear la Responsabilidad Social Corporativa (en
adelante, RSC) como variable a analizar, podemos caer en la
tentación de hacer de esta una cuestión secundaria,
aislada de las formaciones estrictamente necesarias para la
supervivencia y el buen gobierno de la empresa, y alguien,
con miras cortas situé esta formación en RSC
en un segundo plano, más como adorno o complemento
que como una necesidad.
A
nuestro entender, el cambio silencioso que están experimentando
todas las organizaciones hace de la formación en RSC
un elemento capital para todos los niveles, obviamente con
diferentes intensidades y enfoques, pero con un objetivo único,
situar a la empresa y su comportamiento como modelo cívico
de funcionamiento, para mayor beneficio de la sociedad y la
empresa.
¿Porqué
la RSC debe ser incluida en los programas formativos de las
empresas y organizaciones? Esta pregunta recurrente que llega
desde la empresa a nuestra universidad con asiduidad sólo
tiene una respuesta unívoca, sencilla pero, obviamente
compleja en la explicación y polémica en la
aseveración.
La
dimensión social da sentido a la empresa. La empresa
tiene unos objetivos económicos que debe contemporizar
con los legales, pero en hacerlo o no hacerlo de una forma
socialmente responsable puede estar la diferencia entre obtener
una ventaja competitiva o enfrentarse a una crisis catastrófica.
Y esto es así, para las empresas multinacionales que
operan en una economía global, como para las más
pequeñas empresas, en las que un comportamiento poco
responsable puede dañar seriamente el medio ambiente
o la salud y seguridad de sus clientes o sus trabajadores.
Cada empresa debe ser responsable de forma acorde con su poder,
y es ahí dónde la RSC destaca como elemento
integrador de los intereses empresariales y les da el sentido
más completo posible para una economía del sigo
XXI.
Una
vez admitida, aunque sólo sea como hipótesis
a contrastar, que las RSC es, o puede ser, el elemento integral
e integrador de la nueva empresa, debemos preguntarnos qué
enseñar y cómo enseñarlo desde la universidad.
Desde el Departamento de Organización de Empresas de
la Universitat Politècnica de Catalunya hemos diseñado
una estrategia bicéfala:
1)
Por un lado, incorporar las teorías de la RSC en nuestras
propuestas de tercer ciclo, al que acuden las empresas, como
un elemento transversal de conocimiento que debe contagiar
el mayor número posible de materias, y resaltar en
cada una de ellas que aspectos hay que atender, por qué
es importante atenderlos y dotar a nuestros estudiantesprofesionales
de herramientas de uso genéricas, que, obviamente,
ellos han de adecuar a la realidad de su organización.
Esta
forma de trabajar la hemos hecho extensible a programas tan
consolidados como el de Prevención de Riesgos Laborales,
los programas Executive en Dirección de los Servicios
de Prevención , MBA en Dirección y Administración
de Empresas Constructoras, así como en el Project Manager.
Estamos convencidos de que esta manera de trabajar tiene unos
resultados notables porque al enquistarse dentro de los programas
obliga a que cada docente reflexione sobre su materia, y se
plantee que las posibilidades profesionales que le facilitan
estos programas conllevan un comportamiento responsable.
2)
Por otro lado, la Universitat Politècnica de Catalunya,
ha incorporado la RSC como materia propia con carácter
optativo para sus alumnos de grado, esta labor sufre mucho
más los avatares de los medios de comunicación,
a más presencia activa en ellos de la RSC, mayor demanda
del alumnado. Esta segunda corporificación curricular
es mucho más lenta, pero a la vez más contundente,
y se implanta en un doble plano: como materia propia per
se con su programa, sus actividades planificadas para
fijar competencias actitudinales, competencias específicas
de conocimiento, competencias metodológicas y de habilidades
en el alumno; y, en el ámbito de la investigación,
desarrollando diferentes tesis doctorales que buscan dotar
de conocimientos profundos a esta materia e investigar, por
ejemplo, la relación entre los beneficios y la RSC,
o porqué la sociedad demanda mayor responsabilidad
en unas empresas que en otras.

La
RSC se percibe en este momento como un fenómeno mediático,
sobre todo por parte de algunos empresarios a los que no se
les ha informado o formado convenientemente, y acaban contemplando
la RSC como una moda, una nueva tendencia de la actualidad
que, como tantas otras, pronto caerá en desuso. Y,
sin embargo, nada queda más lejos de la RSC que esta
visión estática o actual: nos va en ello la
sostenibilidad de nuestro planeta, y la salud y seguridad
no sólo de una sociedad sino también de su descendencia.
Ahora, y cada vez más, empezamos a ver empresas que
entienden que la RSC es, al fin y al cabo, aquello que da
y dará sentido a la empresa. Parafraseando a Luis XV,
deben pasar de una empresa que considere que todo para
la sociedad, pero sin la sociedad, a un paradigma que
entienda que todos somos necesarios, todos somos imprescindibles.
No
puede entenderse que una sociedad es meritoria si en su seno
no existe una economía que proporcione el sustento
y el bienestar de sus miembros, y tampoco puede entenderse
que una economía es meritoria si sus beneficios los
obtiene comprometiendo el presente o el futuro de la propia
sociedad.
Estrella Nieto
Profesora Asociada del Departamento de Organización
de Empresas)
Universitat Politècnica de Catalunya
Fuente de Datos: Artículo publicado
Revista-E. Año III Número 21 Diciembre 2007
http://www.prevencionintegral.com/Default.asp?http://www.prevencionintegral.com/Editorial/Editorial.asp?ID=362
|