Informe de la OIT
"Aumentan las nuevas formas de violencia en el trabajo"
En España cerca de 22 por ciento de los empleados
públicos son víctimas de mobbing
Argentina, Bélgica, Canadá, Finlandia, Francia,
Polonia y Suecia adoptaron recientemente nuevas leyes o
enmendaron las normativas existentes para abordar la violencia
en el trabajo.
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Miércoles 14 de junio de 2006 (OIT/06/33)
GINEBRA (Noticias de la OIT) - La violencia en el trabajo
aumenta en todo el mundo y en algunos países alcanza
niveles de epidemia, de acuerdo con una nueva publicación
de la OIT que se refiere a prácticas como la intimidación,
el hostigamiento sistemático o mobbing, las amenazas
por parte de compañeros sicológicamente inestables,
el acoso sexual y los homicidios.
El estudio advierte que los costos de la violencia en el
lugar de trabajo son enormes y pueden causar pérdidas
millonarias debido a causas como el ausentismo o las licencias
médicas.
El fenómeno también está presente
en profesiones relacionadas como la enseñanza, los
servicios sociales, los servicios de biblioteca y la atención
sanitaria, que en el pasado parecían protegidas de
los casos de violencia en el trabajo.
El nuevo estudio, Violencia en el trabajo, tercera edición
(Nota 1), fue realizado por Vittorio Di Martino, experto
internacional en problemas de stress y violencia en el trabajo,
y por Duncan Chappell, ex presidente de la Revista de Salud
Mental de New South Wales, en Australia, y del Tribunal
Arbitral del Commonwealth, en el Reino Unido.
"La intimidación, el acoso, el hostigamiento
y otras conductas similares pueden ser tan dañinos
como la pura y simple violencia física", dicen
los autores. "La inestabilidad de muchos tipos de empleos
que es característica en estos tiempos genera enormes
presiones en el lugar de trabajo, y vemos que estos signos
de violencia aparecen cada vez con más frecuencia".
Los autores también se refieren a la creciente preocupación
por el terrorismo y lo consideran "una de las nuevas
facetas de la violencia en el lugar de trabajo
que
contribuye con la ya volátil situación generada
por una mezcla de agresiones".
Tendencias regionales
y costos
Un estudio realizado el 2000 entre los entonces 15 miembros
de la Unión Europea mostró que la intimidación
y el acoso eran prácticas extendidas en la región.
Una encuesta realizada en 2002 en Alemania permitió
estimar que más de 800.000 trabajadores eran víctimas
de mobbing, que involucraba a un grupo de trabajadores practicando
acoso psicológico contra un colega. En España
se calculó que cerca de 22 por ciento de los funcionarios
públicos eran víctimas de mobbing. En Francia,
el número de acciones de agresión contra los
trabajadores del transporte, incluyendo taxistas, subió
de 3.051 en 2001 a 3.185 en 2002.
En Japón el número de casos presentados ante
consejeros judiciales fue de 625.572 entre abril de 2002
y marzo de 2003. De estos, 5,1 por ciento, o cerca de 32.000,
estuvieron relacionados con acoso e intimidación,
mientras que de abril a septiembre de 2003, de las 51.444
consultas 9,6 por ciento estaban relacionadas con acoso
e intimidación.
Según el estudio, en los países en desarrollo
las mujeres, los migrantes y los niños están
entre los trabajadores más vulnerables. En Malasia
se registraron 11.851 casos de violación y tocamiento
entre 1997 y mayo de 2001. La práctica extendida
del acoso y del abuso sexual resultaban preocupantes de
Sudáfrica, Ucrania, Kuwait y Hong Kong, China.
En Sudáfrica los trabajadores del sector de atención
sanitaria son quienes suelen sufrir la mayor cantidad de
casos de violencia laboral. Un estudio realizado durante
un período de 12 meses demostró que 9 por
ciento de aquellos empleados en el sector privado y 17 por
ciento de los del sector público habían experimentado
algún tipo de violencia física.
El informe dice que, en cambio, ha habido mejoras en los
casos de Inglaterra y Gales y en el de Estados Unidos. En
Inglaterra y Gales los 849.000 casos de violencia en el
trabajo registrados entre 2002 y 2003, incluyendo 431.000
agresiones físicas y 418.000 amenazas, representaron
una disminución frente a 1,3 millones registrados
en un estudio anterior. En Estados Unidos, donde l homicidio
es la tercera causa de muerte en el trabajo, el número
de asesinatos ha bajado en años recientes, y la tendencia
es similar en el caso de agresiones sin consecuencias fatales.
El informe agrega que las mujeres representan aproximadamente
61 por ciento de los trabajadores víctimas de violencia,
debido a su concentración en empleos considerados
de alto riesgo para agresiones.
El costo de la violencia en el trabajo es elevado, pero
resulta difícil de calcular. En países como
Australia, los costos estimados para los empleadores van
de los 6.000 a los 13.000 millones de dólares australianos.
En otras zonas, como en la Unión Europea, hay una
importante relación entre ausencias por enfermedad
y violencia en el trabajo.
En busca de soluciones
La necesidad de abordar el problema de la violencia en
el trabajo ha generado una serie de estrategias de prevención
novedosas y efectivas. El estudio destaca una serie de "prácticas
exitosas" por parte de gobiernos locales y nacionales,
empresas y sindicatos en diversos lugares del mundo donde
se llevan a cabo políticas de "tolerancia cero"
y programas de prevención.
De hecho, numerosos países
han reconocido el problema de la violencia en su legislación
sobre salud y seguridad. Argentina, Bélgica, Canadá,
Finlandia, Francia, Polonia y Suecia adoptaron recientemente
nuevas leyes o enmendaron las normativas existentes para
abordar la violencia en el trabajo.
La OIT también adoptó algunos Convenios sobre
la protección de los trabajadores y la dignidad en
el trabajo. En 2004, fue publicado un Repertorio de recomendaciones
prácticas sobre la violencia en el trabajo en el
sector de servicios y medidas para combatir este fenómeno
(Nota 2) de la OIT que aborda la difusión y la gravedad
de los actos de violencia en los sectores de servicios e
industria. Por otra parte la OIT, junto con organizaciones
como el Consejo Internacional de Enfermería, la Organización
Mundial de la Salud e Internacional de Servicios Públicos,
desarrollaron una serie de directrices para combatir la
violencia en el trabajo en el sector de la salud.