El acoso X Abuso de Poder
Acoso por Abuso de Poder , por Marina Parés. D. en Trabajo Social
y Perito s. jurídico.
Oct. 2002
Cuando el acoso está motivado por un abuso de poder
de la jerarquía bien porque se ha planificado conscientemente o bien
sin planificación y debido a la presencia de un jefe narcisista, sus
consecuencias sobre el afectado son algo distintas a las consecuencias debidas
a un abuso de confianza.
Vayamos por partes.
Si el acoso es el resultado de la planificación empresarial
para desembarazarse del trabajador a bajo coste, será muy difícil
cambiar las cosas.
Lo aconsejable es buscar el máximo de compensación económica.
Dificilmente en estos casos la conservación del lugar de trabajo tenga
que ser una prioridad, vale más ir hacia la carta de recomendación.

En estos casos , el acoso , daña a
la dignidad de la víctima y a su "valor" económico.
El afectado siente mucha rabia y malestar por los palos recibidos, por hacerle
saber que es prescindible por la empresa, por desconsiderar todos sus años
de dedicación; pero existe poco cuestionamiento personal sobre su validez
profesional, que generalmente no se discute.
Lo que se debate es el coste económico de un trabajador que sobra y
lo indigno es querer timarle en sus derechos laborales y económicos.
No se quiere (al principio) destruir a la persona en sí misma.

Cuando el acoso por abuso de poder no está planificado por la politica de abaratar despidos , y proviene de un jefe narcisista al inicio no está necesariamente implicada toda la organización .El acosado debería utilizar ( al principio) que esa organización todavía no está viciada por el acosador.
En este tipo de acoso es donde más vamos a encontrar : fraudes (amiguismos..),
componendas (incluidas las demandas sexuales) y muy seguramente incompetencia
de ese jefe narcisista (es por eso que le molesta tener trabajadores brillantes).

Una empresa en la que los trabajadores sólo
se adaptan por miedo y dejan de expresar sus ideas, no puede esperar buenos
resultados .
Como todos sabemos , la mayoría de las veces el desarrollo de la creatividad
de los empleados, aunque beneficioso, puede incomodar a los jefes.
La investigación sueca (Leymann) no conoce ningún caso en el que un superior (y si éste acosa, sus superiores) no puedan haber controlado el problema con anterioridad . Nuestros directivos tienen la culpa de que algo semejante sea posible.

Si a un acosador no se le paran los pies en su debido momento, puede llegar a enrarecer el ambiente de la empresa y amargar el humor de unos cuantos trabajadores, de tal manera que éstos prefieran despedirse antes que hacerle frente.
Un jefe que no vigila a una persona así no puede desempeñar su cargo. Además , él debería saber siempre que quien mejor acosa, por regla general, se mostrará siempre fiel en su presencia para asegurarse el respaldo necesario para su juego sucio.
Pero si el querido jefe no sigue el juego, y aún hay otra persona superior a él accesible, entonces no vacilará en desacreditarlo ante sus superiores, con el mecanismo conocido como " puentear " , es decir saltarse los niveles jerárquicos.

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