Cuando
al puteo en el trabajo se le llama "mobbing" es que se quiere de alguna
manera suavizar la acción. Si el acoso en el trabajo se le llamara por
su nombre verdadero y de uso común quedaría muy claro de quién
es hijo el puteador. El acosador utiliza toda una serie de acciones para vejar,
dañar, destruir y mermar, la voluntad del acosado, a fin de conseguir que
abandone su puesto de trabajo. Veamos quiénes son el acosado y el acosador.
El
acosado, en el momento del acoso es un ser débil y vulnerable, de ahí
que sea acosado. A esta situación se puede llegar por necesidad - los inmigrantes,
mujer sola con hijos, el que tiene cuantiosas deudas, el indeciso, el pacífico,
el bonachón, el que no quiere trepar - o por algún tipo de problemas
físicos o psíquicos - discapacitados, enfermos -, entre otras circunstancias.
El acosador se vale de su preponderancia en la empresa, y la nota común
de todos los acosadores es la cobardía. Lo que hace desde su posición,
sería incapaz de hacerlo en otra situación. Normalmente es un mal
trabajador y para justificar su incompetencia, acosa. Su propósito es sacar
más rendimiento al acosado o hace que éste abandone su puesto de
trabajo. Es hombre de pocas luces, al inicio las amenazas las hace genéricas,
después las centra en el más débil o en el más vulnerable.
Su cobardía le impide atacar a otros más fuertes. Es el típico
jugador de ventaja. Desde su posición intimida al trabajador, lo insulta
y agrede psicológicamente, mostrando desprecio hacia el trabajo que realiza,
su forma de hablar, de vestir, de pensar... todo es despreciado. Utiliza frases
tales como "eres un inútil" o "que ropa llevas", "
eso lo hago yo con la punta del c...", etc. Así crea un ambiente de
ansiedad y hace creer al acosado que realmente no sabe hacer nada. 
Asimismo,
el acosador exige a los demás lo que a él le resulta imposible de
realizar por su propia incapacidad. No puede enseñar porque no sabe, no
trabaja porque es vago e incapaz, servil y lacayo de sus jefes, no tiene un trabajo
concreto porque es incapaz de realizarlo y se dedica a perseguir a los demás.
Además de ser un cobarde es un ser vil y despreciable merecedor del mismo
trato que él dispensa. Es un ser sádico incapaz de la menor sensibilidad,
aunque aparentemente tenga una vida familiar correcta. El acoso laboral puede
ocasionar daños psicológicos y físicos, lo cual, si puede
demostrarse mediante el correspondiente diagnóstico médico, constituye
un delito de daños. Se puede pedir ante el juez o la inspección
de trabajo el cese de ésta acción delictiva. Una de las consecuencias
de la prueba del acoso, puede ser que el acosado pueda solicitar la rescisión
del contrato de trabajo.
Como
quiera que el acosado no tiene capacidad de reacción, su defensa ante el
acosador acostumbra a ser imposible. Debe utilizar otros medios y tener en cuenta
que los testigos que hayan presenciado éste acoso, no se presentarán
como tales en un juicio por temor a ser despedidos, a no ser que sean valientes
y decididos. Dejando de lado cualquier tipo de ACCION DIRECTA en caso de que el
acosado pueda contar con el apoyo necesario jurídicamente hablando, sólo
le queda la posibilidad de demostrar su acoso mediante una grabación. Una
vez grabado el acoso, los insultos y las provocaciones se debe acudir a un abogado
especialista en derecho laboral para que interponga la demanda y así dar
su merecido al cobarde acosador. Otra defensa habitual es acudir al médico
y coger la baja, pero ésta situación sólo hace alargar la
agonía de la persecución. La decisión de cómo abordar
el acoso laboral dependerá del propio afectado.
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