INFORMAR CON LA VERDAD

 


ECUADOR
Tomado de http://www.revistaelobservadorec.com/
OPINION
Por Dr. Franklin Robles López


Al cumplirse diez años de fructífera labor de investigación y análisis de los asuntos de interés nacional e internacional, que han sido dejados de lado por los medios tradicionales del Ecuador, pero tomados responsablemente por la Revista “El Observador”, significa que ésta ha cumplido hasta la fecha un trabajo patriótico y profesional que ha sido evidentemente reconocido por la comunidad.


La apertura que la revista ha brindado a varios casos de ecuatorianas y ecuatorianos que han sufrido y sufren o son victimas de persecución política, que han sido ofrecidos a la opinión pública con toda la crudeza, reflejan el valor y la convicción de luchar por un Ecuador menos injusto y más solidario.

Precisamente el Ecuador demanda desesperadamente que se de una solución a la administración de justicia, en la que se actúe con transparencia y en apego estricto a las disposiciones de la ley, honrando al conocimiento científico y no como ha ocurrido en los últimos decenios en que se ha denunciado atropellos que han merecido el rechazo nacional, bajo consignas politiqueras, de ejecución de cuentas pendientes y/o las facturas que son cobradas por asuntos ventilados en las esferas vinculadas al gran poder.

Hace falta que otros medios sigan el ejemplo de “El Observador”, para que se conozca los casos de corrupción y se eduque a la ciudadanía para resistir y combatir todo acto lesivo a la moral y a la ética.

Es hora también de que se demande un mayor respeto de los medios a la honra de las personas. No es posible que los periódicos y las emisoras televisivas hagan juicios de valor con tanta facilidad sobre meros supuestos, sin reparar en el daño irreparable que causan a las personas y a sus familias y de hecho a la sociedad en su conjunto, que se siente absolutamente desprotegida. Las denuncias que no tienen una base de sustento no pueden ser aceptadas por los medios, estas deben ser canalizadas en las instancias que la ley franquea, y es allí donde debe expedirse el fallo que corresponda en atención a cada proceso. Entonces los ciudadanos sabremos valorar en su real dimensión al honor, la honra, la buena fama a que tiene derecho todo ser humano.


En los últimos años hemos visto con estupor cómo se ha pisoteado infamemente a muchos ciudadanos, por asuntos evidentemente políticos. Y muchos de esos casos hemos sido ilustrados por la valiente posición de informar y analizar de la Revista. Este es un trabajo que le honra al medio pero también a la sociedad que ve una luz que se irradia a favor de la justicia, de la equidad, de la ética, de la igualdad.

La Asamblea Nacional tiene una importante responsabilidad sobre estos temas, porque en su seno deberá discutirse las circunstancias legales bajo las cuales operan los medios masivos de comunicación, para que en el futuro trabajen con regulaciones que eviten el acoso mediático, o el asesinato de imagen, como ya ha venido ocurriendo en las reformas expedidas en muchos países del mundo, materia sobre la cual existen abundantes textos que deberán ser consultados por los equipos asesores especializados en este campo al interior de la Asamblea Nacional Constituyente.

Por todo lo expresado, la revista El Observador se constituye en un pilar fundamental para nuestra sociedad y su presencia fortalece el espíritu y la conciencia ciudadana.

Hay muchos otros temas de indudable valía nacional, como es la cultura en sus diferentes manifestaciones, la política, la ecología, el ecosistema, la biodiversidad, el deporte, etc., que han sido abordados en los contenidos de la Revista, artículos concebidos con talento y amor a la patria.

Nuestra felicitación y reconocimiento por el inmenso trabajo de educar e informar con la verdad.
Dr. Franklin Robles López.


Nota: Negrilla no pertenece al original

 

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