Breve aproximación al concepto de acoso moral

por Marina Parés

Breve aproximación al concepto de acoso moral (1)

Es necesario hacer una pequeña introducción al concepto de acoso moral para llegar a comprender la importancia de la fase de la seducción. Para la psiquiatra francesa Marie-France Hirigoyen, existe la posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas, mentiras, humillaciones o insinuaciones, un proceso de maltrato psicológico en el que un individuo puede conseguir hacer pedazos a otro. Es lo que se denomina violencia perversa o acoso moral.


La contribución de la autora de este artículo a la clarificación del fenómeno viene dada por la siguiente definición: " Mobbing es el acoso psicológico en el trabajo y tiene el objetivo de destruir la estabilidad psicológica de un ser humano, a través del descrédito y la rumorología. Se practica acosando grupalmente de tal manera que la víctima "estigmatizada" no pueda defenderse, que no pueda hablar o que su palabra ya no tenga ningún valor. La indefensión de la víctima proviene de la pasividad de los testigos de la violencia, que permiten la destrucción de otro ser humano de manera indignamente cobarde" (Marina Parés.2005) (2) En esta definición queda plasmado que el acoso es una estrategia es decir que se trata de un plan cuyo objetivo es la destrucción de la víctima, siendo el método utilizado el rumor y el descrédito, y la estrategia usada el acoso grupal y la indefensión de la víctima.
Para acabar esa somera aproximación hay que describir los cuatro tipos de acoso que existen dado que la fase de seducción en cada uno de los cuatro tipos va a seguir un esquema parecido pero una implementación diferente. La siguiente clasificación se determina en función de la motivación del sujeto que instiga e inicia el hostigamiento hacia otra persona. Las cuatro variantes son: el acoso estratégico, el acoso de dirección, el acoso perverso y el acoso sancionador.
Se define el acoso estratégico como aquel que es decidido desde las más altas instancias de la organización y forma parte de la estrategia de la empresa. Por otra parte cuando el acoso está ejercido por un directivo caracterial, muy a menudo sin conocimiento de sus superiores se trata del acoso de dirección. En cambio el acoso sancionador es aquel dirigido hacia un trabajador, que de una u otra forma, ha evidenciado el fraude subyacente en la organización; en estos casos el acoso está destinado a servir de modelo al resto de la plantilla para que se asusten y no cunda el ejemplo. He dejado en último lugar hablar del acoso perverso por requerir mayor profundización. Según hemos visto, los tres tipos de acoso descritos anteriormente tienen su orígen en algún punto de la cadena jerárquica, en cambio el acoso perverso puede surgir en cualquier eslabón de la organización dado que parte de un sujeto cuyas caracteristicas de personalidad se ajustan al del perverso narcisista (Hirigoyen) o mediocre inoperante activo (González de Rivera). El acoso perverso puede, en su orígen, ser de tres tipos: descendente (de un jefe a un subalterno), horizontal (entre compañeros) o ascendente (de subalternos a un jefe), aunque no puede dejar de señalarse que a lo largo del paso del tiempo finaliza siendo un acoso generalizado, con independencia de la posición que ocupara el perverso que lo instigó. Es decir el acoso es de toda la organización contra la víctima. Según toda la doctrina existente sobre el mobbing o acoso moral en el trabajo, se puede afirmar que la mayoría de los casos corresponde a un acoso perverso; siendo por tanto el motivo central de la mayoria de los tratados científicos sobre mobbing o acoso moral por ser el más numeroso.
Lo que el perverso envidia por encima de todo es la vida de los demás. Envidia los éxitos ajenos, que le hacen afrontar su propia sensación de fracaso. Es capaz de actuar como competidor de las personas importantes en su vida ya sea en el plano afectivo como laboral. Además proyecta sobre su victima la culpa de todos sus conflictos. No tiene ningún problema en utilizar estrategias de chantaje emocional, acoso emocional o incluso violencia física o verbal en el caso de que vea cuestionada su posición de poder.
Tal como describe Hirigoyen en su libro "El acoso Moral" la estrategia perversa no aspira a destruir al otro inmediatamente; prefiere someterlo poco a poco y mantenerlo a disposición. Lo importante es conservar el poder y controlar. La persona que instiga el acoso, ha intentado previamente, de alguna manera, hacer creer que el vínculo de dependencia del otro en relación con él es irremplazable y que es el otro quién lo solicita.
Este mismo método viene descrito por Mª José Edreira de la siguiente manera: el psicoterror es una tortura psicológica en la que se suministra la violencia en dosis pequeñas a la vez que se paraliza a la víctima con diversos procedimientos -similares a los que se utilizan en un lavado de cerebro- para que no pueda defenderse.
Es por esta estrategia de paralización de la víctima donde adquiere importancia la fase de seducción.
Entendemos por fase de seducción al periodo en el tiempo previo al desenlace de un acoso, caracterizado porque el acosador ejerce sus dotes de encanto sobre la víctima encaminados a obtener influencia y ascendiente sobre la misma cuyo propósito será que no pueda defenderse.

Marina Parés (febrero 2007)

Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing

(1) Estracto de la Conferencia "Acoso Moral o Mobbing. ¿qué es?" impartida por Marina Parés Soliva en la Universidad Central de Ecuador- Facultad de Sociología y en la Universidad Cristiana Latinoamerica- Facultad de Psicología. Quito. Enero 2006.

 

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