COPÉRNICO
BIOGRAFÍA
Copérnico, Nicolás (1473-1543), astrónomo polaco, conocido por su teoría que sostenía que el Sol se encontraba en el centro del Universo y la Tierra, que giraba una vez al día sobre su eje, completaba cada año una vuelta alrededor de él. Este sistema recibió el nombre de heliocéntrico o centrado en el Sol.
Infancia y educación
Copérnico nació el 19 de febrero de 1473 en la ciudad de Thorn
(hoy Toru), en el seno de una familia de comerciantes y funcionarios municipales.
El tío materno de Copérnico, el obispo Ukasz Watzenrode, se
ocupó de que su sobrino recibiera una sólida educación
en las mejores universidades. Copérnico ingresó en la Universidad
de Cracovia en 1491, donde comenzó a estudiar la carrera de humanidades;
poco tiempo después se trasladó a Italia para estudiar derecho
y medicina. En enero de 1497 Copérnico empezó a estudiar derecho
canónico en la Universidad de Bolonia, alojándose en casa de
un profesor de matemáticas llamado Domenico Maria de Novara que influiría
en sus inquietudes. Este profesor, uno de los primeros críticos sobre
la exactitud de la Geografía del astrónomo del siglo II, Tolomeo,
contribuyó al interés de Copérnico por la geografía
y la astronomía. Juntos observaron el 9 de marzo de 1497 la ocultación
(eclipse a causa de la Luna) de la estrella Aldebarán.
En 1500, Copérnico se doctoró en astronomía en Roma.
Al año siguiente obtuvo permiso para estudiar medicina en Padua (la
universidad donde dio clases Galileo, casi un siglo después). Sin haber
acabado sus estudios de medicina, se licenció en derecho canónico
en la Universidad de Ferrara en 1503 y regresó a Polonia.
Regreso a Polonia
Copérnico vivió en el palacio episcopal de su tío en
Lidzbark Warminski entre 1503 y 1510, y trabajó en la administración
de la diócesis y en las actividades contra los caballeros Teutónicos.
Allí publicó su primer libro, una traducción del latín
de cartas de ética de un autor bizantino del siglo VII, Teofilatos
de Simocata. Entre 1507 y 1515 escribió un tratado breve de astronomía,
De hypothesibus motuum coelestium a se constitutis commentariolus (más
conocido como el Commentariolus), que no se publicaría hasta el siglo
XIX. En esta obra sentó las bases de su nueva astronomía de
concepción heliocéntrica.
Después de su traslado a Frauenburg, en 1512, Copérnico tomó
parte en la comisión del quinto Concilio Laterano para la reforma del
calendario (1515); escribió un tratado sobre el dinero (1517) y empezó
a trabajar en su obra principal, De revolutionibus orbium caelestium (Sobre
las revoluciones de los cuerpos celestes), que culminó en 1530 y fue
publicado el 24 de mayo de 1543, poco antes de su muerte, por un editor luterano
en Nuremberg, Alemania.
La cosmología a principios del siglo XVI
La cosmología anterior a la teoría de Copérnico postulaba
un universo geocéntrico en el que la Tierra se encontraba estática
en el centro del mismo, rodeada de esferas que giraban a su alrededor. Dentro
de estas esferas se encontraban (ordenados de dentro a afuera): la Luna, Mercurio,
Venus, el Sol, Marte, Júpiter, Saturno y, finalmente, la esfera exterior
en la que estaban las llamadas estrellas fijas. (Se pensaba que esta esfera
exterior fluctuaba lentamente y producía el efecto de los equinoccios).
En la antigüedad era difícil de explicar por cosmólogos
y filósofos el movimiento aparentemente retrógrado de Marte,
Júpiter y Saturno. En ocasiones, el movimiento de estos planetas en
el cielo parecía detenerse y comenzaban a moverse en sentido contrario.
Para poder explicar este fenómeno, los cosmólogos medievales
pensaron que los planetas giraban en un círculo que llamaban epiciclo,
y el centro de cada epiciclo giraba alrededor de la Tierra, trazando lo que
denominaban una trayectoria deferente.
El sistema de Copérnico y su influencia
La teoría de Copérnico establecía que la Tierra giraba
sobre sí misma una vez al día, y que una vez al año daba
una vuelta completa alrededor del Sol. Además afirmaba que la Tierra,
en su movimiento rotatorio, se inclinaba sobre su eje (como un trompo). Sin
embargo, aún mantenía algunos principios de la antigua cosmología,
como la idea de las esferas dentro de las cuales se encontraban los planetas
y la esfera exterior donde estaban inmóviles las estrellas. Por otra
parte, esta teoría heliocéntrica tenía la ventaja de
poder explicar los cambios diarios y anuales del Sol y las estrellas, así
como el aparente movimiento retrógrado de Marte, Júpiter y Saturno,
y la razón por la que Venus y Mercurio nunca se alejaban más
allá de una distancia determinada del Sol. Esta teoría también
sostenía que la esfera exterior de las estrellas fijas era estacionaria.
Una de las aportaciones de la teoría de Copérnico era el nuevo
orden de alineación de los planetas según sus periodos de rotación.
A diferencia de la teoría de Tolomeo, Copérnico vio que cuanto
mayor era el radio de la órbita de un planeta, más tiempo tardaba
en dar una vuelta completa alrededor del Sol. Pero en el siglo XVI, la idea
de que la Tierra se movía no era fácil de aceptar y aunque parte
de su teoría fue admitida, la base principal fue rechazada.
Las Críticas:
Entre 1543 y 1600 Copérnico contaba con muy pocos seguidores. Fue objeto
de numerosas críticas, en especial de la Iglesia, por negar que la
Tierra fuera el centro del Universo. La mayoría de sus seguidores servían
a la corte de reyes, príncipes y emperadores. Los más importantes
fueron Galileo y el astrónomo alemán Johannes Kepler, que a
menudo discutían sobre sus respectivas interpretaciones de la teoría
de Copérnico. El astrónomo danés Tycho Brahe llegó,
en 1588, a una posición intermedia, según la cual la Tierra
permanecía estática y el resto de los planetas giraban alrededor
del Sol, que a su vez giraba también alrededor de la Tierra.
Con posterioridad a la supresión de la teoría de Copérnico,
tras el juicio eclesiástico a Galileo en 1633, que lo condenó
por corroborar su teoría, algunos filósofos jesuitas la siguieron
en secreto. Otros adoptaron el modelo geocéntrico y heliocéntrico
de Brahe.
En el siglo XVII, con el auge de las teorías de Isaac Newton sobre la fuerza de la gravedad, la mayoría de los pensadores en Gran Bretaña, Francia, Países Bajos y Dinamarca aceptaron a Copérnico. Los filósofos puros de otros países de Europa mantuvieron duras posturas contra él durante otro siglo más.
Extraído de http://www.terra.es/personal/migzotan/sistemasolar/copernico.html
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