FASE DEL CONFLICTO
Por Marina Parés
Septiembre 2002
El conflicto casi siempre está ligado a un cuestionamiento
de la autoridad del líder (formal o informal) por parte de la futura
victima.
Bien por no querer aceptar tratos de favor del lider en detrimento del resto,
bien por negarse a participar en actos inconfesables (acoso o otro compañero,
fraudes).
Es precisamente la naturaleza inconfesable del juego de poder
lo que subyace en el fondo del conflico lo que aboca al acoso.
No todos los conflictos degeneran en acoso,sólo aquellos en los que
de base existe un interés indigno.
Sin duda, que la manera de ser de la mayoría de los acosados ,con su dificultad a ser formateados, el mantenimiento de un criterio propio, su actitud de no sumisión y en definitiva el ejercicio de su libertad personal provocan en una persona manipuladora el deseo de destruir lo que se le opone.
Y con mucha más insistencia, si cabe, dado que toda
la estrategia de seducción se ha ido al traste.
El acosador se da cuenta que esa persona es un estorbo para él, ya
sea por su negación en participar en actos fraudulentos o bien porque
su sola presencia genera comparaciones que desvalorizan al líder.
En ambos casos el cuestionamiento del liderazgo es evidente.
En esta etapa,una buena resolución del conflicto aún puede evitar
el acoso.
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Precisamente porque en esta etapa se puede evitar el acoso, existe una responsabilidad
de la sociedad.
La sociedad debe dotarse de los mecanismos de control social necesarios para
que el ejercicio libre de los valores en que se sustenta no sean papel mojado.
Al permitir que el conflicto degenere en acoso , la sociedad en su conjunto, pierde. Basicamente porque cede el control social al manipulador y se convierte en cómplice colaborador del acosador en el proceso de destrucción de un ser humano.
Ya no podemos cerrar los ojos : sabemos que el acosador usa métodos inhumanos, cuyos intereses son indignos y cuya motivación es perversa.
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EL ENFADO
Extraído de la "Inteligencia Emocional" de Daniel Goleman
Según Diane Tice , el enfado parece ser el estado de ánimo más persistente y dificil de controlar. De hecho el enfado és la más seductora de las emociones negativas porque el monólogo interno que lo alienta proporciona argumentos convincentes para justificar el hecho de poder descargarlo con alguien.
La cadena de pensamientos hostiles que alimenta el enfado nos proporciona una posible clave para poner en práctica uno de los métodos eficaces de calmarlo:
a) tratar de socavar las convicciones que alimentan el enfado
b) contemplar las cosas desde un punto de vista diferente
Ya que los pensamientos obsesivos son leña que alimenta el fuego de la ira.
En opinión de Redford Williams (Universidad Duke), la aparente paradoja existente entre el hecho de expresar o no el enfado carece de toda importancia, porque lo verdaderamente importante radica en la cronicidad o no de este estado de ánimo.
La expresión ocasional de hostilidad no resulta peligrosa para la salud; el problema surge cuando la irritabilidad se hace constante. Entonces estamos frente
a un tipo de personalidad hostil,
un
estilo personal anclado en la desconfianza y el escepticismo y
propenso a las críticas sarcásticas y humillantes,
así como a los accesos de mal humor e ira.
Para Williams "el antídoto más adecuado contra la irritabilidad
consiste en el desarrollo de una actitud más confiada".
BIBLIOGRAFIA.
"La Inteligencia emocional" de Daniel Goleman
"Mobbing. Vencer el acoso moral" de Notra Rodríguez
"Mobbing, el acoso moral en el trabajo" por
Trude Ausfelder
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