El Cid
LA LEYENDA

Rodrigo Díaz de Vivar es uno de los personajes más
conocidos de toda la Edad Media española; buena parte de su fama se
debe a la composición literaria de una de las obra cumbres de la poesía
épica europea, el Cantar de Mío Cid.
La existencia de este Poema ha condicionado de tal modo la figura del Cid
Campeador que puede afirmarse que existen dos Rodrigo Díaz de Vivar,
el histórico y el legendario.
En el Cantar de Mío Cid se narran las aventuras que tiene que pasar
el héroe cuando es desterrado de su tierra castellana por el rey Alfonso
VI; buena parte del cantar discurre en las tierras musulmanas pertenecientes
al reino de Zaragoza, hoy dentro de Aragón. En el mapa se recoge el
itinerario que el Cid recorrió según el Poema en la década
de 1081 a 1091 al frente de una serie de guerreros que le acompañaron
en el destierro.
Dada la ruta seguida por el Cid, es preciso destacar la abundancia de topónimos
aragoneses que aparecen reflejados en el Poema; el Cid entra en el actual
Aragón por el valle del Jalón, atravesando las localidades de
Ariza, Cetina, Alhama, Bubierca y Ateca, instalándose en un otero que
domina el Jalón, frente a la localidad musulmana de Alcocer, que en
la actualidad es un despoblado entre Ateca y Terrer. En el cerro conocido
cono Torrecid, Rodrigo Díaz de Vivar instaló un campamento,
que se descubrió en 1986, y desde el cual conquistó Alcocer.
El Cid continuó por Terrer y Calatayud hasta Daroca, y de all
marchó al alto valle del Jiloca, instalándose en un alto cerro,
el de San Esteban, en la localidad de El Poyo del Cid; en la cima del cerro
todavía quedan restos, al igual que en el Otero del Cid, de la construcción
de los castellanos para defenderse en un medio hostil.
Una vez instaladas en el Poyo, las tropas del Cid realizaron una serie de
correrías, sin duda en busca de botín, por las tierras próximas,
en poder todas ellas de los musulmanes; así, realizarán algaradas
contra los moros de Cella, Teruel y Molina, recorriendo además las
tierras de Huesa del Común, citada en el Cantar erróneamente
como Huesca, Monforte de Moyuela, citada como Monzón, o Alcañiz
de la Huerva, un despoblado de la comarca de Cariñena, en el curso
del río Huerva, que se ha confundido con el Alcañiz del Bajo
Aragón.
Después de permanecer algunas semanas en el Poyo, el Cid y sus mesnadas
se trasladan al puerto de Alucat, que para unos es la localidad de Olocau,
en la actual provincia de Castellón, y para otros la zona de la laguna
de Gallocanta, entre las provincias de Zaragoza y Teruel. El Cid derrota a
las tropas del conde de Barcelona Berenguer Ramón el Fraticida en una
batalla que tiene lugar en el pinar de Tévar, seguramente en la provincia
de Teruel, en donde cae prisionero el propio conde de Barcelona.Son muchos
nombres de topónimos aragoneses los que aparecen en el Cantar; la mayor
parte de estos topónimos han sido identificados con localidades actuales,
y otros corresponden a restos y yacimientos arqueológicos también
descubiertos, pero en todo caso, la geografía aragonesa que se describe
en el Cantar viene a coincidir casi miméticamente con la geografía
aragonesa de los valles del Jalón, Jiloca y tierras de Teruel, lo que
hace suponer que el autor del Cantar tenía un conocimiento exhaustivo
de las tierras aragonesas.
Los datos y nombres de lugar que cita el Poema son tan precisos y las descripciones
tan ajustadas a la realidad, que es obligado suponer que quien escribió
el Poema del Cid recorrió estas tierras con el propio Rodrigo Díaz
de Vivar, aunque luego algunas otras cuestiones fueran modificadas por copistas
o poetas posteriores que pudieron introducir elementos nuevos en el Poema.
La mayor parte de los nombres que aparecen en el Poema siguen existiendo en
la actualidad, y aquellos que han desaparecido se conservan todavía
en forma de yacimientos arqueológicos, como es el caso de Alcocer o
de El Otero del Cid.
(Extraído de \http://fyl.unizar.es/ATLAS_HA/20-29/28.html )
- El Cantar del Cid.
Ni el mismísimo Cid podía imaginarse la trascendencia
de su vida tras su muerte. Todos los juglares de los siglos posteriores a
su muerte contarían en forma de cantares de gesta su vida y sus hazañas,
así como también inventarían su leyenda.
Varios son los escritos sobre el Cid, pero destaca sobremanera el llamado Cantar de Mio Cid (nótese que no es Poema sino Cantar, ya que como letra de una canción ha de ser tomado y no texto de poema).
Así pues, El Cantar del Cid, es una canción
recitada por los juglares de aquellos tiempos medievales. El texto que nos
ha
llegado, es una transcripción de un copista llamado Per Abbat en un
manuscrito (del s. XIV, conservado en la Biblioteca Nacional). Aunque hay
quien opina que pudiera ser el autor y no mero copista.
El manuscrito, al igual que su "primo" de La Chanson de Roland,
no es de gran belleza y contiene varias faltas, algunas corregidas, esto es
debido a una finalidad de uso por parte de los juglares y no para más
altos menesteres.
Es posible que ya existiera un primitivo Cantar del Cid en 1120, aunque piensan
los expertos que no seria de contenido como el conservado hasta 1207.
http://web.jet.es/vliz/cid.htm
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"EL
CANTAR DEL MIO CID"
Las hazañas de un guerrero que fue desterrado por un monarca
A. G.
Las hazañas del Cid Campeador se consideran uno de
los monumentos más antiguos de la literatura española. El Cantar
del Mío Cid, aunque está basado en hechos reales, es en gran
parte una leyenda. Se trata de un poema épico que está formado
por unas 3.700 líneas (cientos de ellas se perdieron) y del que no
se conoce el autor. Algo habitual en los escritos de aquellos años.
Se compone de tres cantares distintos: el Cantar del Destierro, en el que
el rey Alfonso VI, hijo de Fernando I, destierra al Cid: el Cantar de las
Bodas, que cuenta las bodas de las hijas del Cid, María y Cristina,
con los condes de Carrión, y, finalmente, el Cantar de la afrenta de
Corpes, en el que los condes azotan a las hijas del guerrero burgalés
y las dejan completamente abandonadas. Los expertos no coinciden a la hora
de determinar la fecha exacta en la que fue escrita la obra: unos consideran
que se hizo a principios del siglo XIII y otros, sin embargo, la fechan medio
siglo antes.
La precisión de los datos y los nombres de los lugares que se citan
en el poema ha hecho pensar que la persona que escribió el texto acompañó
al Cid en sus andanzas. Posteriormente, algunos copistas y poetas de la obra
le echaron un poco de imaginación e introdujeron elementos nuevos.
En las páginas del Cantar se hacen magníficas descripciones
de hábitos y costumbres de la época. Y todo en un lenguaje claro
y simple.
GRAN LUCHADOR
Desde muy joven el Cid fue famoso en duelos singulares que le valieron el
sobrenombre de "Campeador". Los moros que sometió en guerras
le llamaron "Cidí" o "Mío Cid", que significaba
"mi señor". Y es que Rodrigo Díaz de Vivar empezó
sus andanzas a los 14 años, en la corte del rey Sancho.(fuente
Amaya García).
EL CANTAR MÁS CONOCIDO
Castellano actual:
" Ya entra el Cid Ruy Díaz por Burgos;sesenta pendones le acompañan.Hombres y mujeres salen a verlo,los burgaleses y burgalesas se asoman a las ventanas:todos afligidos y llorosos.De todas las bocas sale el mismo lamento:¡Oh Dios, qué buen vasallo si tuviese buen Señor! "
Castellano antiguo:
Mio Çid Roy Díaz por Burgos entrove, En sue compaña sessaenta pendones; exien lo ver mugieres e varones, burgeses e burgesas por las finiestras sone. De las sus bocas todos dizían una razóne: " Dios, que buen vassallo, si oviese buen señore! "
