Carta a Tí*
"El acoso surge del encuentro entre la ansia de
poder y la perversidad"
Marie-France Hirigoyen
Tu deseo de controlar mi vida
y lograr que obedezca tus dictados ha impregnado nuestra
relación. Me premias y me castigas en función
de si cumplo o no con tus "sugerencias".
Llevas más de tres años sancionándome
por haber tenido la osadía de no someterme a tus
designios.
Intentas camuflar que toda tu inquina está motivada
por haberte desobedecido. No quieres que nadie sepa el engaño
con que has envuelto a tus más próximos aliados.
Si consigues desacreditarme nadie me va a creer cuando les
cuente la verdad. Consigues ocultar tus motivaciones inconfesables
de erigirte en líder de un grupito de acólitos,
con el deseo que se pasen el tiempo dándote alabanzas
y dañando a quien TÚ señalas. Te gusta
el poder de conseguir ascendiente sobre ellos.
Me pregunto
¿Cuándo se originó ese deseo de destruirme?.
¿Cuándo empezó esa pulsión competitiva
de demostrar que tu eres buena y yo soy la mala?. ¿A
quien quieres convencer de ello?.
Llevas más de tres años pretendiendo, de manera
compulsiva dejarme sin amigos, desacreditándome para
que me aborrezcan. Muchos ya lo han hecho.
Me cuesta comprender que es lo que te mantiene tan activa
contra mi, tu persistencia me asombra y me asusta. No la
entiendo.
Tienes una capacidad natural para hacer que tus amigos me
critiquen, me insulten, me ataquen, me calumnien, me ninguneen,
me marginen; mientras tú te mantienes en la sombra.
Si alguien les pregunta a tus amigos porque me agraden,
la respuesta, de una u otra manera, es siempre la misma
"para defenderte". No quieres que publicamente
se sepa que eres la instigadora de toda esa campaña
de descrédito contra mí. Si de verdad creyeras
en las calumnias contra mi, no tendrías que esconderte.
Me ha costado darme cuenta,
pero siempre has estado tú detrás de mi descrédito,
Existe un indicio muy claro que tú estás detrás
de ello: eres el nexo de unión de todos aquéllos,
que de una u otra manera, me han atacado a lo largo de estos
cuatro años. Las personas atacantes han ido cambiando,
unas veces han sido unas y otras veces han sido otros quienes
me han atacado, pero lo que es común y permanente
es la íntima unión contigo de quién
en ese momento dado me agrede, me calumnia y me daña.
Ya no me cabe ninguna duda:
Tú eres la instigadora principal de la "leyenda
negra" sobre mí. Las dos lo sabemos ¿verdad?.
Yo fui buena contigo, no has
podido olvidar que hace cuatro años, cuando estabas
sola hice todo lo que pude para que mis amigos se ocuparan
de ti; incluso intercedí con quien estabas enojada
para que se restaurara vuestra relación, y tu ¿qué
has hecho?.
Yo te lo diré, has aprovechado
esa confianza para hablarles mal de mi, para apartarlos
y eso es constatable pues resulta que años después
de aquella intercesión, de haber mediado, de que
volvierais a ser amigos esas personas, ya no son mis amigos,
en cambio, ahora no dejan de manifestar públicamente
que son tus amigos más incondicionales. La verdad
es así de clara y transparente. Te ayudé y
tu me has perjudicado, esa es tu forma de actuar.
Ahora estoy convencida que eres
una mujer muy injusta y con el corazón duro como
una roca. No hay compasión, en ti, hacia el que has
definido como rival, incluso cuando está cruelmente
dañado tu sigues castigando con el ostracismo, la
marginación y el descrédito.
A menudo me he preguntado cual de mis decisiones desencadenó
tu ira y cada vez estoy más convencida que fue mi
decisión a negarme a colaborar en el acoso a otro
compañero. De nada importa que, ahora, tú
y tu íntima amiga hagáis ver que sois afines
a este compañero; las tres sabemos lo que llegasteis
a decir contra él y todo el entramado asociativo
que montasteis para desacreditarlo. Os enfadasteis con él
porque no quiso ceder a vuestros caprichos de cerrar la
web.
Sabes ser tan lianta que has
conseguido, con el paso de estos años, que te ceda
el control de esa misma web en un acto de confianza. Eres
la persona más manipuladora que he conocido, pues
tienes la capacidad de conseguir que confíen en ti,
quienes primeramente has castigado con el descrédito.
Estas personas, después de tus castigos, tus silencios
glaciares, tus marginaciones y ninguneos se someten a ti
dócilmente. Ya lo he visto en más de cinco
ocasiones. Al principio me sorprendía que la persona
a la que acababas de desacreditar y castigar, deseara hacer
las paces y llevarse bien contigo. No comprendía
como podían ser tan ingenuos para volver a ponerse
en tus manos. Aún hoy sigo sin comprenderlo.
Hay que aceptarlo públicamente, tienes una habilidad
especial, para conseguir que los demás hagan lo que
tú quieres y los utilizas para que agredan a quienes
tú designas.
Tus rivales son todos aquéllos que se han liberado
de tu influencia y tus castigos se encaminan a obtener ascendiente
de nuevo sobre ellos y que se sometan a ti. Te lo he visto
hacer en varias ocasiones. ¿Algún dia podrás
aceptar que nunca más me acercaré a ti?.
Acepto que eres una persona con algunas cualidades, no eres
un monstruo pero si eres capaz de dañar a todo aquél
que no se someta a ti. Eres extraordinariamente vengativa.
Cuando me atacas lo haces de una forma cruel, insensible
y despiadada. Utilizas todos los resortes emocionales que
sabes que pueden dañar, como es la utilización
de frases habituales en mi pero sacadas de contexto, me
atribuyes ataques contra tí imaginarios, desvalorizas
mis logros, te escondes detrás de tus aliados que
son los que actúan violentamente. La certeza de que
éstos atacan a quién tu has designado es que
nunca sales en defensa de quien es atacado por tus amigos.
Aunque te gusta hacer creer que posees cualidades de bondad,
yo digo que tú eres mala porque quieres y consigues
que los amigos me traicionen con la promesa de conseguir
las prebendas que tu ofreces a cambio.
Eres muy meticulosa y sabes organizarlo todo, de forma paciente,
para que me traicionen mis amigos. Te dedicas a verter pequeños
comentarios falsos contra mí en sus oídos
que actúan como gotas de ácido sulfúrico
que destruye la confianza que tenían en mí
y se van rompiendo los vínculos. Por ello he llegado
a pensar que sólo podré considerar amigos
aquéllos que ya hayan sido "probados" por
ti y no me hayan vendido o bien que sólo encontraré
amistad en personas que no te hayan conocido, y esa creencia
me hace imposible intimar o confiar con cualquiera que esté
próximo a ti.
Se que te gusta mucho cuando consigues que mis amigos me
traicionen siendo desleales conmigo y manifestando que ahora
son tus amigos. Se que eso te gusta mucho, pues de una manera
adictiva es lo que llevas haciendo desde hace cuatro años.