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Denuncian
que el alumno murió a causa del acoso escolar. Fue atropellado
por un tren cuando huía de sus acosadores.
POR NESTOR LLIDO
Gabriel Paredes tenía 13 años y falleció al ser
atropellado por una formación ferroviaria en un paso a nivel
de la localidad de Guernica, en momentos en que intentaba escapar
de un grupo de adolescentes, entre quienes se encontraban algunos
de sus compañeros de estudios, que pretendían agredirlo.
El caso fue calificado como un desgraciado accidente por los investigadores
policiales, aunque la causa judicial no ha sido cerrada y sus familiares
vienen insistiendo en la responsabilidad de las autoridades del colegio
privado al que asistía, haciendo hincapié en que el
episodio se enmarca en una tragedia que pudo ser evitada.
De acuerdo a la denuncia de sus padres, el adolescente era acosado
en los últimos tiempos por otro alumno de otro curso, quien
basaba su hostigamiento en una cuestión que podría vincularse
con la envidia personal. En principio, la situación fue relativizada,
aunque no se trataba de simples burlas y la alarma se encendió
cuando el que molestaba a la victima, concretó su amenaza empuñando
una navaja, con la que advirtió iba a desfigurarlo para afectarlo
en el motivo que le molestaba, su cara bonita.
Entre esa circunstancia y la muerte de Gabriel Paredes transcurrieron
casi cuatro meses, donde la preocupación de la familia del
chico fue increscendo, pero "nunca encontramos la respuesta institucional
necesaria para abortar cualquier consecuencia, como la que lamentablemente
nos toca vivir", señalaron. En horas de la tarde del 28
de septiembre de este año, a la salida de clases del Colegio
Gabriela Mistral, sucedió lo peor y en su insistencia por evitar
ser agredido, la tragedia hizo el resto.
Un tren golpeó en la cabeza del adolescente, quien su desesperada
corrida por escapar de quienes lo perseguían para pegarle no
advirtió su llegada. Su cuerpo despedido a varios metros con
graves heridas quedó tendido en paso a nivel, a tan sólo
una cuadra de la escuela, de las calles 4 y 27 de Glew, en la que
había transcurrido buena parte de su infancia. Su agonía
se extendió durante un día y el deceso llenó
de dolor a sus familiares, allegados y amigos, quienes también
asistieron a una trama de encubrimiento que se montó para silenciar
esta absurda muerte.
Avisos no escuchados
Gabriel era un excelente hijo, amigo y vecino. Sólo por tener
una linda cara era envidiado por un alumno del otro séptimo
año, que lo provocaba a pelear constantemente, aunque se negaba,
ya que no era un chico de meterse en problemas. En el mes de junio,
"el chico que lo molestaba decide pasar de la agresión
verbal a la violencia física, cuando en el baño del
colegio con una navaja lo amenaza con desfigurarlo", señalaron
Graciela Paredes y Roberto González, madre y padrastro de la
víctima, en diálogo con este diario.
Si bien el problema inquietaba a la familia, este hecho puntual generó
una reacción inmediata, exigiendo que los directivos del colegio
adoptarán alguna medida. "Al otro día fuimos hablar
con las autoridades de la escuela, quienes nos respondieron que se
iban a encargar del asunto y que no volvería a ocurrir. Pese
a ello, le pedimos el pase y reiteraron su compromiso de cuidar la
integridad física de Gabriel, aunque para nuestra mayor tranquilidad
nos aconsejaron radicar la denuncia policial", agregaron.
En consecuencia, los padres del adolescente se presentaron en la comisaría
de Guernica y allí se toparon con la primera respuesta, a la
que podría considerarse como evasiva. "Se nos informa
que como el hecho había sucedido dentro del colegio, la denuncia
tenían que radicarla las autoridades educativas, pero en la
escuela respondieron que vayamos a la Municipalidad de Presidente
Pero de allí nos mandan nuevamente al colegio y entonces le
dije al director que cuando iba a hacer la denuncia, respondiéndome
que ese mismo día concurriría, pero me negó una
copia, para reservar los datos personales del escrito", afirmó
Roberto González.
Entre cierta indiferencia frente a la situación y un conflicto
no resuelto, se arribó al fatídico 28 de septiembre.
Según comentaron los familiares de Gabriel Paredes, "el
mismo alumno lo vuelve a amenazar y esta vez lo intimida, diciéndole
que a la salida le iban a dar una paliza, con otros pibes más.
Sin saber que yo iría a buscarlo, por el temor que tení
a que le pasara algo, pide ayuda a los directivos del colegio y como
todo consejo recibe un "corre hasta tu casa". La amenaza
fue cumplida y él hizo caso a sus docentes cuando vio que el
agresor, junto a otros chicos y jóvenes mayores de edad empezaron
a perseguirlo con palos con clavos y armas blancas", resumió
su mamá, al referirse al instante previo al inducido accidente.
¿Un final anunciado?
De acuerdo a varios testigos, la víctima corrió en forma
desesperada, impulsado por el temor, ni siquiera escuchó los
gritos de su madre, quien ya había intercedido en el episodio,
logrando detener a dos de los alumnos agresores. El resto seguía
persiguiendolo y por ello, no advirtió la proximidad de la
llegada del tren, que lo golpea en la cabeza y lo despide varios metros.
Todo esto pasó a una cuadra del colegio y frente a la tragedia
nadie intercedió. Al día siguiente, murió, rememoraron
sus padres.
En su momento, fuentes policiales informaron a la prensa que el lamentable
caso se había producido porqué el chico llevaba puestos
auriculares para escuchar música y no pudo escuchar que pasaba
el tren. En consecuencia, los denunciantes indicaron que la Policía
quiso tapar todo y echar a correr esta versión para hacer pasar
el caso como un accidente, inclusive así caratularon la causa.
"Con esa situación, decidimos presentarnos directamente
en la Justicia" y ahora el expediente está en manos de
la fiscal María Scarpino de la UFI Nº 10 de La Plata.
Extraído de http://www.popularonline.com.ar/nota.php?Nota=132244
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NOTA
DE LA WEBMASTER:
Este
artículo es una copia del original aparecido en el "Diario
Popular", y se publica sin su consentimiento porque desde
www.acosomoral.org creemos que a tres
meses de la defunción de este niño ya no es una
noticia con interés periodistico y en cambio hay que
empezar a visualizar este caso. La limitación de su difusión
esta impidiendo que el caso de Gabriel sea conocido.
Hemos
visitado la web de la Escuela y no hemos encontrado ninguna
nota de pésame por la defunción de Gabriel, un
alumno atropellado por un tren a pocos metros de la institución
escolar. Ver
Tampoco
hemos encontrado que se hayan tomado medidas ni judiciales,
policiales ni escolares contra los agresores de Gabriel, lo
que indica que facilmente puedan estar en el momento presente
hostigando a otro chico.
Es
inverosimil creer en la versión policial ya que que un
chico que huye de una persecución dificilmente se va
a entretener a colocarse los auriculares de escuchar música.
La
primera pregunta que me surge es ¿de quién es
hijo el chico agresor? que pueda disfrutar de tanta impunidad
frente a hechos tan graves.
Hay
que señalar que la familia denuncia el poco apoyo recibido
por el Centro Escolar, después del fallecimiento de su
hijo. Ver
Encontramos
muchas similitudes entre el caso de Gabriel Paredes de Glew-
Buenos Aires-Argentina con el caso de Jokin de Hondarribia en
Euskadi- España
Marina
Parés
Presidenta
del Servicio Europeo de Información sobre el Mobbing
SEDISEM
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