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El acoso en la escuela: un fenómeno
creciente
Los niños que han
sufrido una etapa escolar desagradable son más proclives
a sufrir "mobbing" en su etapa laboral
El
incremento de diversos cuadros clínicos en cuyo trasfondo
subyace el maltrato escolar y las amenazas de los compañeros
harán que los niños sean más propensos
en edad adulta a sufrir "mobbing" en su futura etapa
laboral
· Jorge Manzarbeitia - 26/03/2006
El
acoso escolar no es un fenómeno nuevo, la literatura
está plagada de referencias a esos niños, discriminados,
amenazados y golpeados por el abusón de la clase y
su grupo, que refugiados en la masa, demostraban su cobardía.
Desde hace pocos años, gracias a los medios de comunicación,
cada vez afloran más estas ignominias. Tres expertos
en Pediatría, han publicado algunas reflexiones al
respecto de este fenómeno en la revista Anales españoles
de pediatría.
Los
pediatras de atención primaria están empezando
a notar el incremento de diversos cuadros clínicos
en cuyo trasfondo subyace el maltrato escolar y las amenazas
de los compañeros. A pesar de que en castellano disponemos
de vocablos que definen perfectamente esta situación,
en lenguaje técnico se conoce como bullying.
La
conducta bullying se define como violencia mantenida,
física o mental, guiada por un individuo en edad escolar
o por un grupo y dirigida contra otro individuo también
en edad escolar que no es capaz de defenderse a sí
mismo es esta situación, y que se desarrolla en el
ámbito escolar. El trastorno producido por el
bullying puede incluirse entre los cuadros de estrés
postraumático.
Estudios
de seguimiento han demostrado que los niños que han
sufrido esta desagradable situación escolar, son más
proclives a sufrir mobbing en su etapa laboral, ya como adulto.
El mobbing es el fenómeno de acoso laboral.
El
agresor es varón en una proporción 3 a 1, físicamente
suele ser fuerte, impulsivos, con alta autoestima y muy agresivos
con quienes considera débiles o cobardes. Suelen ser
directos aunque en ocasiones dirigen el proceso de acoso desde
la sombra. El agredido suele ser físicamente débil,
en ocasiones con discapacidad varia, tímido y retraído,
que suelen callar su agresión, lo que a la vez dispara
el ánimo violento del agresor.
En
los fenómenos de acoso escolar, están implicados
el agresor, el grupo que guarda silencio, las familias y la
propia entidad escolar. Todos tienen responsabilidad alícuota.
Es
sorprendente la conspiración del silencio, ocurre entre
compañeros y en muchas ocasiones las actitudes de las
instituciones escolares se perciben como más tolerantes
con los agresores que con el agredido. Según los expertos
referidos, la práctica real, libera al acosador de
su carga y abandona al acosado a su suerte.
Extraído de Web Salud. http://www.websalud.com/articulo.html?xref=20060323salwsdsal_4&type=Tes&anchor=wsdsalped
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