EL ACOSADOR

por Miguel Barón Duque. Profesor titular de psicología del trabajo de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla. Autor de " La Espiral del Mobbing"

Entre las características que describen la personalidad del acosador se encuentra la incapacidad para ponerse en el lugar del otro. Los acosadores carecen de la necesaria empatía que permite asimilar los sentimientos del oponente .

El verdugo capaz de acosar o maltratar psicológicamente a otro no tiene la capacidad de empatizar, porque, para él, el otro es un objeto, una cosa inanimada a la que manipular, destruir y, en casos como el acoso laboral o las ideas genocidas, quitar de en medio lo antes posible. Es una cosa que estorba, cuya proximidad molesta y hay que eliminar. No forma parte del grupo "nosotros", sino de "ellos", los que nada tienen que ver con "nosotros", los que no merecen consideración ni respeto. Es el trabajador que destaca, el alumno que saca sobresaliente, el hermano que se lleva los regalos, el vecino que brilla en sociedad.

El acosador construye un orden social subjetivo en función de sus propios valores, objetivos y experiencias. Eso significa que percibe las cosas de manera diferente a como las perciben los demás. Y hace todo lo posible para adecuar el comportamiento de su víctima a ese orden social suyo. Si, según sus valores y sus objetivos, la víctima es indigna de disfrutar de un bien o de ostentar un lugar en la sociedad, el acosador organiza toda una estrategia para privarle de ese bien del que le considera indigno. A esta acción corresponde un beneficio, que es eliminar el obstáculo que la víctima supone para él. Si resulta que su estrategia y sus actos no son bien vistos por el entorno en los que lo lleva a cabo, en lugar de cambiar de conducta intenta cambiar la del entorno, convenciendole de que su acción es la correcta y de que está haciendo lo que hay que hacer, es decir, castigar a la víctima por uno u otro motivo.

Si la víctima es, por ejemplo, un compañero, el acosador le considera indigno de ser compañero y de gozar de la amistad de los demás. Por tanto, prepara su estrategia para eliminarle poniéndole zancadillas, entropeciendo su labor y difamándole. Si observa que este método no es adecuado en el medio en el que se desenvuelve, tratará de modificar la percepción de los restantes compañeros, convenciéndoles de que la víctima es un chivato, de que no se solidariza con los demás y de que se burla de ellos a su espalda.

Para la percepción mediatizada del acosador, la víctima le hace sombra, al perjudicar su imagen con su relumbre profesional, por tanto, no merecía entrar en el "nosotros".

Un ejemplo: Como su estrategia de tratar de convencer al jefe de la inconveniencia de contratarla no sirvió, dado que prevaleció la valia profesional a los supuestos incovenientes de contratarla , la acosadora cambió de método y se dedicó a divulgar una imagen viciada de su rival, a entorpecer su trabajo robándole tiempo, para luego poderla acusar de que no cumplía los objetivos.

El objetivo de esta segunda metodología es, por un lado, poner de su parte a los demás y, por otro, salvaguardar sus acciones de consecuencias negativas. Si la cosa le explotaba por algún sitio, siempre podía aducir que ya les había prevenido de que era conflictiva y que antes o después traería cizaña.

Otro recurso con el que cuenta el acosador es sostener ante los demás que la víctima sufre un desequilibrio emocional y que ve mala intención donde no la hay, que cree que los demás hacen las cosas para perjudicarla. Puestos a dar la vuelta a la situación, el acosador puede llegar a inventar sucesos que dice haber oído en lugares anteriores en los que trabajó, estudió o se desenvolvió la víctima. Así, podrá defenderse fácilmente si la víctima se atreve a acusarle de estar perjudicádola.

Un planteamiento interesante que hace el profesor Barón Duque es la posibilidad de cambiar los papeles de manera que la víctima se convierta en verdugo, y viceversa. Para dilucidarlo, el profesor Barón expone una análisis de los aspèctos más importantes de la situación de acoso psicológico.

1- La motivación del acosador:El acosador tiene un motivo para procurar la destrucción de su víctima, que es siempre un beneficio a alcanzar. A veces, el beneficio es hacer desaparecer a un individuo que estorba. o bien que le perjudica con su presencia.

2- La naturaleza del acosador : Es preciso carecer de esa cualidad de empatía. En numerosas ocasiones el acosador es una persona sumamente envidiosa.

3- Los medios del acosador : El acosador cuenta con la posibilidad de utilizar una serie de recursos a los que la víctima no tiene acceso. Disfruta de una posición de superioridad .

4- La oportunidad del acosador : El acosador dispone de tiempo y de oportunidad para lograr el desgaste progresivo de su víctima. El acosador dispone de muchos y largos meses para humillar a su víctima hasta vencer su resistencia.

5- El desgaste de la víctima : El efecto del acoso es el desgaste de la víctima tanto psíquico como físico.

6- El lugar del acoso : El verdugo se encuentra "en su casa", en su propio entorno. La víctima llega del exterior y desconoce los recursos y la infraestructura de la institución que la hostiga. El superior que acosa psicológicamente conoce las triquiñuelas, sabe de qué o de quién echar mano en cada momento.

(Estractos seleccionados por M. Parés del libro "¡ No puedo más! " de Ana Martos Rubio)

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