LA HISTORIA DE MARIA-ESTELA

Cuando una persona es brillante y además posee la iniciativa de convertirse en experta en su campo, su superior o superiores pueden temer que progrese demasiado rápido y les haga sombra. En este caso pueden impedirle trabajar en sus ámbitos de competencia y alejarla de su ?expertice?, asignándole nuevas y diferentes labores totalmente ajenas a los temas en que se ha especializado buscando que cometa errores.

Esto fue lo que le sucedió a Marco Antonio, un jefe de bajo perfil y nula capacidad de liderazgo que manipulado por su ambiciosa y poco escrupulosa secretaria, a la que mantenía en situación de privilegio por estar íntimamente relacionada con su compadre y subalterno favorito, demonizó a otra de sus subalternas de alto perfil y experta en su trabajo, atribuyéndole sentimientos agresivos porque creía estar en situación inestable y se sentía altamente amenazado. Su visión, basada en los comentarios mal intencionados de una persona de mala fe y su falta de confianza en si mismo lo llevaron a acosar a una persona, no tanto por lo que era, sino por lo que imaginaba que era. Veamos el caso:

"Tras siete meses en que estuvo aislada, durante los que le impidieron trabajar correctamente, fue descalificada, escarnecida en público y se defendió como pudo mandando cartas a la jerarquía superior explicando su caso y solicitando ayuda, María Estela es convocada a una reunión en la que se le tiende una trampa. Se le presenta un documento de doble filo, por un lado si lo firma de recibido se hace cómplice de su propio despido injustificado y por el otro si se niega, puede ser acusada de desacato y por "perdida de la confianza" su contrato de trabajo puede ser rescindido, tal como sucedió posteriormente.

Minutos después de la penosa reunión, María Estela recibe una llamada de disculpa de Marco Antonio quien se muestra consternado, se jura totalmente inocente y deplora la falta de escrúpulos del Gerente y de su Subgerente de mayor confianza, dejando ver que son ellos los autores intelectuales del "numerito"; textualmente le dice: "en 18 años jamás había presenciado algo parecido". María Estela está confundida, no puede creer lo que esta sucediendo.

Es evidente que Marco Antonio le tiene miedo a María Estela y solo consigue ser compasivo con ella cuando ya la ha desarmado. Es consciente de sus cualidades profesionales y tal vez teme que le haga sombra. Para sentirse seguro y cómodo necesita subalternos del tipo de su compadre y su secretaría, absolutamente fieles (por obvia conveniencia) y ligados por las relaciones personales que se entretejen entre ellos.

La dinámica mantenida por estas tres personas terminó por destruir la imagen de Marco Antonio frente al resto del personal, tanto de su área como de las otras, ya que se convirtió en la comidilla del piso al ser interpretada su actitud como "protectora de la relación" a cambio de apoyo. Por supuesto los motes y las burlas dirigidos al "triunvirato" parecía no hacerle mella, pero en el fondo esto contribuía a aumentar su sensación de vulnerabilidad.

Por otro lado, María Estela no tuvo la capacidad de detectar a su agresor por ser una persona cercana a la que tenía confianza. "La manipulación funciona tanto mejor cuanto que el agresor cuenta de antemano con la confianza de la otra persona"; en otro tiempo y circunstancias lo había ayudado a salir de un jefe tiránico al que aborrecía por déspota y explotador. En muchas ocasiones se quejó de él con ella, por eso en cuanto María Estela vio la oportunidad de ayudarlo propició su traslado a un área de nueva creación, impulsando su carrera de forma indirecta.

Cegada por su propio paradigma, que ponderaba la justicia como valor fundamental, no podía esperar que le mal pagara de esa manera, por eso fue incapaz de reaccionar a tiempo y mucho menos imaginar que anticipándose a los acontecimientos su agresor, apoyado por sus subalternos favoritos, había orquestada una campaña de desprestigio en su contra, legitimando así los hechos a los ojos de las jerarquías superiores.

Finalmente, su contrato de trabajo fue rescindido en complicidad con el área de Relaciones Laborales que se prestó al juego de poder y corrupción y María Estela debió buscar ayuda profesional para aliviar la herida psicológica que le causaron siete meses de acoso moral, la impunidad y la traición.

El clavo que sobresale se encontrará con el martillo
Dicho Japonés

Maria Esther Espiricueto Islas
meespiri@prodigy.net.mx

Extraído de www.sapiens.com

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Acoso Moral