¿MOBBING INMOBILIARIO?

 

Adela , de cincuenta y tres años , soltera, se había metido en la cabeza que la gran compañía de seguros propietaria de su casa quería hacerle abandonar su domicilio, para poder cobrar un alquiler mas alto al nuevo inquilino. Poco a poco, todo lo que le llamaba la atención en el edificio se trocaba en un indicio de las intenciones de la compañía de echarla.

Obreros en mono de trabajo cerca del ascensor : estaban ahí con seguridad para vigilar sus entradas y salidas. "Graffitis" en su pared...amenazas para asustarla. Un empleado que fue a revisar el contador en su ausencia con la portera...: debieron colocar micrófonos. Adela le prohibió en adelante a la portera que entrara en su casa en su ausencia y le quitó las llaves Pero ella estaba cada vez más convencida de que un desconocido entraba en su casa cuando ella no estaba, porque estaba segura cada una de las veces de que algunos objetos habían sido cambiados de sitio.

Esta certidumbre de ser espiada y perseguida la colocó en un estado tal de angustia, que no podia dormir escuchando los ruidos del edificio; y resultándole sospechosos inclusive los gorgoteos de las cañerias . Fué a consultar a un psiquiatra para que le recetase somníferos. Éste la diagnosticó y le prescribió un tratamiento que hizo que remitiera el delirio en pocas semanas. La curación se obtuvo cuando, a propuesta de su psiquiatra , fue capaz de pedir una entrevista a la compañía de seguros para discutir de un problema de responsabilidad de los copropietarios, percibiendo que no le reservaban hostilidad alguna.

 

Adela fué más allá del estado de desconfianza excesiva, o de una interpretación equivocada, para llegar a imaginar una confabulación inverosímil: un delirio de persecución.

(Extractos seleccionados por M. Parés del libro "Cómo tratar con personalidades difíciles" de F. Lelord y C. André.)

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