"Mobbing" Veinte Años de Una Gran Vergüenza
Pep Matas
Publicado - Published: 04/02/2006
Buenos
días por la mañana. En la edición del
pasado viernes firmé en estas páginas la noticia
de que Andrés Julià, oficial del Cos de Bombers
de Palma de Mallorca, se había jubilado. Ese mismo
día recibí varias llamadas de amigos/as que
por distintos motivos conocen a Andrés Julià,
y están al corriente del infierno que
ha vivido durante 20 años.
Esas
personas me dieron una regañina, puesto que entendieron
que en la noticia yo criticaba, e incluso podía interpretarse
que hacía escarnio del afectado.
Les
dije a ellos/as y ahora a todos ustedes que no era esa,
ni mucho menos, mi intención. Pero en cualquier caso
reconozco mi culpa puesto que si, cuando escribo una noticia
o artículo de opinión, quiero expresar algo
y el lector capta otra cosa, es porque yo no he sabido expresarme
correctamente.
Cuando
escribía la noticia ya tenía la intención
de comentarla hoy, y a eso voy. Andrés Julià
fue nombrado oficial del Cos de Bombers cuando el alcalde
de Palma era Paulino Buchens (UCD). En la siguiente legislatura
el alcalde fue Ramón Aguiló y, con él,
comenzaron los problemas para Julià. En aquellas
fechas se escribió en los medios de comunicación
que Cort quería nombrar un comisario político
para controlar a Andrés Julià. Éste
se opuso y durante la legislatura presentó varios
recursos y dos contenciosos.
Ramón
Aguiló movió ficha, creó el Area Municipal
de Protecció Ciutadana (AMPC), nombrando director
a Joan Feliu, y a Andrés Julià lo envió
al cuartel de San Fernando, dejándolo inoperativo.
Acabada
la etapa de Aguiló en Cort llegó Joan Fageda,
conocido por algunos como Sisi, pero en lo que
respecta al problema de Julià fue siempre un no,
no. No solamente no resolvió su problema, sino
que lo consintió y, dicen, lo agravó. A Julià
se le enviaba a despachos en los que en ocasiones no había
despachos y tenía que pasarse las horas mendigando
una silla para poder sentarse. Se le encargaban trabajos
burocráticos que después nadie utilizaba,
o acababan en la papelera.
Julià
presentó más recursos y contenciosos, pero
su vida laboral continuó siendo un auténtico
infierno.
Es
curioso que en la época de Fageda la oposición,
entre ella el PSOE, intentó ayudarle, cuando había
sido el PSOE de Aguiló el que lo defenestró.
Pero
bueno, las intenciones eran buenas y Julià recibió
el apoyo de los sindicatos y, sobre todo, de sus compañeros
de trabajo. La ilusión de cada día
laborable era la de levantarse para ir a un edificio, nsda
veces Cort, otras San Fernando, otras en las Avenidas, y
pasarse las horas sin nada que hacer. Eso mermó su
salud a nivel psíquico y hay quien lo define como
un claro ejemplo de mobbing y otros de apartheid.
Pero,
de lo que puede sentirse orgulloso Andrés Julià
es de que su dignidad, como persona y como profesional,
ha quedado escrita en letras de oro para todos los que le
han conocido, a no ser los típicos lameculos de siempre.
A Andrés le llamé para hablar sobre este asunto
y simplemente me dijo que no tiene ganas de comentar nada
porque ya está todo dicho.
Tuvo,
incluso, unas palabras para Catalina Cirer y Maite Jiménez,
a las que dice no culpar de nada sobre la situación
que ha vivido. Yo creo que su caso es de lo más vergonzoso
que ha ocurrido en Cort en los últimos 20 años,
hablando sobre todo a nivel humano. Se ha humillado, vilipendiado,
y perseguido a una persona y se ha intentado,
consciente o inconscientemente, acabar con su lucidez mental.
Pero,
como ya he dicho antes, creo que él, Andrés,
les ha dado a todos una lección de DIGNIDAD, algo
que otros no conocen y sin que diga nombres ustedes ya saben
por donde voy. Nos conocemos poco, pero si te sirve de algo,
Andrés, estos días ha llamado gente al periódico
para ensalzar tu personalidad.
Seguramente
no tendrás un homenaje oficial, ni creo que te den
medallas. Pero no te preocupes, esas cosas déjalas
para otros, por ejemplo, para los que cambian su dignidad
por euros. Suerte en tu nueva vida de jubilado y, ya sabes,
tienes la suerte de poder dormir con la conciencia tranquila.
Y eso es mucho en los tiempos que corren.